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Cuando uno ve esas imágenes de Matheo Zoch hay una sensación que te come la mente, yo ya lo viví en 2010, cuando sufrí una lesión parecida en un partido internacional jugando para Oriente (fue ante Deportes Tolima, en Colombia, por la Copa Sudamericana).

Te pasan un montón de cosas por la cabeza, uno se pregunta por qué te pasó eso y el dolor es increíble, por eso es lamentable lo que le pasó al chico, que ahora tiene que obrar bien y tener fuerzas para recuperarse.

Todo está en él, que debe tener la fuerza de la voluntad, pero es bueno trabajar mucho en la parte sicológica. Lo escuché hablar y lo encontré muy sensato, y eso te dice la persona que es, ojalá que pueda superar todo rápido, como digo, en lo físico y sicológico, que es lo que juega mucho en estos tiempos. Además, el apoyo de la familia es lo más importante.

Lo más doloroso de esto es la actitud que mostró Urapuca, ya que luego de ver a Zoch en el suelo, debido a la vehemencia con la que entró, debió acercarse, estrecharle la mano y pedirle una disculpa, más allá de que no hay palabras en estos casos, siempre es bueno reconocer el error, ya que nadie está exento de ser lesionado o lesionar de esa manera.

Pero ahora lo más importante es que Zoch se dedique a recuperarse. En mi caso, por la mañana iba al gimnasio, en la tarde al club y en la noche hacía un poco más de gimnasio. Todo es un complemento. Lo que ayudará seguro es que Zoch es joven y no por esta lesión se va a quedar en la cama; en la vida uno tiene que ser valiente y poner el pecho a todo.

No hay que tener miedo, se puede regresar muy bien, cuesta al principio porque es difícil agarrar el ritmo. En mi caso, en los primeros seis meses me costó ser titular, pero cuando agarré ritmo en el segundo semestre jugué 21 de 22 partidos.