Escucha esta nota aquí

Antes, a los entrenadores de fútbol los llamaban “fusibles”, porque eran los primeros en saltar cuando existía una crisis de resultados.

Hoy, quizá ya no les digan eso, pero su suerte no cambia, siguen pagando los platos rotos.

Basta repasar lo que sucede en este momento. Seis de los dieciséis entrenadores de los equipos de la División Profesional, dejaron su cargo en tan solo cinco fechas de competencia.

Cinco fueron despedidos, uno renunció para ocupar el lugar dejado por un colega despedido en otro equipo.

El campeón Always Ready y el subcampeón The Strongest cambiaron de director técnico la semana pasada, antes de la quinta fecha.

Always despidió a Sebastián Núñez por el empate ante Nacional Potosí, y trajo de vuelta a Omar Asad, que lo había alejado tras la conquista de su único título, en diciembre.

The Strongest echó del cargo a Alberto Illanes por perder con Boca Juniors por la Copa Libertadores, pese a que estaba a punto de recuperar el liderazgo en el campeonato local (lo logró con quién lo sustituyó). Ayer asumió en su lugar el paraguayo Gustavo Florentín.

El primero en ser cesado fue Julio César Baldivieso, en la tercera fecha, tras la derrota de Atlético Palmaflor ante Nacional Potosí. Los dos partidos anteriores había obtenidos sendos triunfos.

Álvaro Peña le siguió los pasos, aunque pudo haberse ido antes, pero lo “perdonaron” por unos días y después lo despidieron en Nacional, tras la eliminación de la Copa Sudamericana.

El brasileño Thiago Leitao renunció a San José para ocupar el lugar de Julio César Baldivieso en Palmaflor.

Mauricio Soria decidió dejar Wilstermann el domingo tras la derrota ante Independiente de Sucre. ¿Quién será el próximo?

Comentarios