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Lo que pasa con Oriente es una consecuencia. El equipo no hace pie, sigue en caída libre y da la impresión de que pelear en el torneo ya no importa. El 1-2 que le propinó Guabirá ahondó la crisis, los técnicos no quieren asumir por la cantidad de despidos de los últimos años y desde la presidencia (se lo ratificó Ronald Raldes a DIEZ) han confirmado que apuntan a que Luis Marín Camacho se quede hasta fin de año. Pelear por el Clausura ya no cuenta. Está sellado.

El equipo venía de una dura cachetada de Royal Pari y este domingo existía la posibilidad de una levantada, sin embargo, el equipo deambuló, entró dormido en las dos etapas y Guabirá que era el peor equipo del torneo, lo liquidó. Los goles de Waldemar Acosta (5’) y Luis Hurtado (52’) lo ratifican. El descuento de Lucas Mugni (18’) fue simplemente un aliciente, pero nada más porque el equipo se acabó de desportillar cuando Mario Cuéllar se fue lesionado.

En la primera etapa Guabirá arrancó con todo, presionó bien por los extremos y hasta golpeó a los 5’, a través de Waldemar Acosta. Un centro de Gustavo Peredo que dejó mal parada a la zaga, le permitió al delantero rojo rematar prácticamente con arco a disposición. Ese 0-1 fue un baldazo de agua fría para el local, porque llegó cuando apenas se acomodaba en cancha. No se conformó Guabirá, porque a los 7’ Luis Hurtado exigió en dos ocasiones al meta Romel Quiñónez.

El gol despertó a Oriente, que respondió con los veloces avances de Jhon García, por derecha, y de Carlos Soliz, por izquierda. Pero, además, porque Lucas Mugni buscó el control y lo logró. De a poco fue arrinconando a su rival, le tapó los costados y lo obligó a equivocarse. El 1-1 llegó por esa situación porque García desbordó, rechazó corto Saul Faccioli ante el centro del 15, cayéndole el balón a Mugni (18’) que no hizo más colocar el balón al palo izquierdo del meta.

El choque subía de tono porque Guabirá se vio obligado a salir, utilizando sobre todo a Hurtado que a los 34’ generó una clara opción por izquierda, pero su centro no lo capitalizó Gustavo Peredo que llegaba bien perfilado. La respuesta albiverde se dio en un contragolpe de Daniel Rojas, pero que Soliz (37’) desperdició en el mano a mano con Cárdenas. Pese a la insistencia por el gol del desequilibrio, con el 1-1 ambos se fueron al descanso.

En el complemento la visita inyectó la misma dosis, aprovechó lo relajado que comenzó su rival y lo liquidó (52’) con un zapatazo de Hurtado que resultó inatajable para Quiñónez. Ese gol dejó estático a Oriente y a partir de ahí, fue solo manejar los tiempos, los hilos, colocar cinco volantes de oficio en el medio (Hurtado, Mercado, Aguirre, Mojica y Hoyos) delante de los cuatro defensores y apostar al contragolpe con Monenegro. Le salió bien al DT ‘Copito’.

Encima y en la recta final vino la lesión fortuita de Mario Cuéllar, que en su intento por bloquear un disparo de Montenegro, se fracturó el tobillo izquierdo siendo sacado de la cancha de emergencia. Ahí el equipo se vino abajo. Decepción de los hinchas que volvieron a irse golpeados, desilusionados de una campaña desastrosa. Siguen pagando caro los errores que se han cometido en este último tiempo.


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