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Guido Áñez Moscoso reside desde hace un poco más de una década en Miami, Estados Unidos. Está lejos del país con su familia, pero sigue muy de cerca la realidad boliviana, en especial el fútbol, que es una de sus pasiones.

Su equipo es Guabirá, el club que lo llevó a ser presidente de la desaparecida Liga del Fútbol Profesional Boliviano y vicepresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Chelelo, como lo dicen sus amigos, conversó el sábado con los conductores del programa Qué Semana de El Deber Radio. Fue una charla entretenida e interesante, pero sobre todo muy rica por los conceptos que lanzó el exdirectivo cruceño.

Está al tanto de todo. De lo que pasa en la FBF con la pugna de dos directivos por la presidencia, de la división que ha originado la venta de los derechos de televisión de los futuros campeonatos de la División Profesional, del trabajo de la selección de cara a las próximas eliminatorias del Mundial Catar 2022 y de la incursión del empresario boliviano Marcelo Claure en el negocio del fútbol internacional al adquirir acciones de clubes del exterior, como el Inter de Miami, en Estados Unidos, y el Girona FC de España.

¿Con los años de seguimiento al fútbol boliviano, alguna vez vio una situación tan caótica como la que hoy atraviesa la Federación Boliviana de Fútbol?

Lo que hoy ocurre en la Federación Boliviana de Fútbol es una crisis ética y moral. Y cuando esto ocurre en las instituciones se puede decir que están tocando fondo.

El problema se da por el manejo de demasiado dinero en el fútbol como nunca antes se había visto, especialmente ahora con la posibilidad de la firma de un contrato de televisión por los próximos cuatro, cinco o diez años, más las canonjías que reciben los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Esto ha despertado las ambiciones más bajas que puede tener el ser humano. Además, la estructura del fútbol boliviano no está preparada para recibir tanto dinero de la noche a la mañana.

¿Por qué no está preparada?

Cuando se tienen ingresos que superan las expectativas personales e institucionales se necesita mecanismos de control que permitan que ese dinero vaya en beneficio del fútbol. Otras ligas importantes lo han implementado como ocurre con el Fair Play financiero, que exige conformar comisiones de ética en toda la estructura del fútbol en un país.

Bolivia no tiene esta estructura y eso se ve agravado por la aprobación de estatutos y reglamentos que son totalmente contradictorios y aberrantes en relación a quien hace fútbol, quien invierte y cómo nosotros creemos que debe administrarse el fútbol nacional.

Esto lo digo porque resulta que ahora las asociaciones definen más que la división profesional, que es la que invierte aproximadamente 20 millones de dólares al año; en cambio, las asociaciones no invierten absolutamente nada y apenas tienen torneos de tres meses de duración.

Entonces, se han mezclado una serie de cosas: lo ético, lo institucional, la falta de normas claras y al mismo tiempo la ambición que generan los dineros que se están manejando en el fútbol  actualmente.

¿A qué cree usted que responde la carencia de propuestas y de liderazgos confiables para llevar a buen puerto el fútbol boliviano, que sigue viviendo de los recuerdos del título en el Sudamericano de 1963 y la clasificación al Mundial, hace 27 años?

Hace veinte años que dejé la Liga del Fútbol Profesional Boliviano y se siguen discutiendo los mismos problemas. Hay muchos dirigentes que han pasado y hay otros que todavía quedan, como es el caso de Rafael Paz, que sigue dirigiendo Guabirá, mi club, desde esa época.

En ese momento se hablaba de que las tres cabezas (FBF-Liga-Asociaciones) de la estructura de la Federación era el problema del fútbol boliviano. Siempre me opuse a esa tesis porque decía que el fútbol en Bolivia debe tener un equilibrio regional. Si miramos en el último tiempo, Santa Cruz ha perdido protagonismo a pesar de tener mayor cantidad de equipos. Nunca entendí cómo puede ser que el edificio de la Liga en Santa Cruz pase a propiedad de la Federación, lo que origina que el 50 por ciento de esa infraestructura pertenezca a las asociaciones y sin poner un solo peso.

Esto no me entra en una lógica empresarial; cómo puede ser que las inversiones del fútbol profesional vayan a fortalecer a unas asociaciones que no han cambiado absolutamente nada. El otro elemento es que creo que la transparencia en los diversos niveles del fútbol nacional ha decaído. Y por eso vuelvo a recalcar;  cuando hay crisis moral es imposible hablar de futuro. Y  no solo el fútbol ha caído en una crisis ética sino el país en su conjunto,  por lo tanto se va a necesitar un buen sacudón para salir adelante.

El fútbol es el reflejo de la sociedad en su conjunto. La dirigencia es el reflejo de la actuación pública que tenemos en otros sectores como los institucionales y políticos.

¿Cuánto dinero se manejaba cuando usted fue presidente de la Liga?

En su momento recibí la Liga con 32 mil dólares y la entregué con dos millones y medio de dólares en términos de contrato de televisión. Hoy se habla de 50 y 100 millones de dólares. Si no se prepara la institucionalidad para recibir esa cantidad de dinero es lógico que la crisis ética y moral se profundizará y por eso se debe crear un mecanismo de control. Por eso, se tiene que aprovechar este verano, por las ofertas que hay por contrato de televisión, para crear comisiones de ética, para crear comisiones de transparencia en los distintos niveles. De lo contrario todo va a seguir igual como en la política nacional que nunca aprovecharon los buenos ingresos que se tuvo del gas para llorar hoy por la yesquera y los muertos por el coronavirus. Lo mismo puede pasar en el fútbol.

¿Qué propone como salida?

Que se anule el estatuto actual para posteriormente hacer un gran acuerdo nacional por el fútbol y se deje en vigencia el anterior. Esto hasta concretar un proceso de renovación acorde a la situación económica que vivirá el fútbol. Esto incluye la conformación de mecanismos de control no solo a la Federación sino también a los clubes. Esto debe ser así porque aquellos que manejaban presupuestos de un millón de dólares ahora recibirán más y por eso se necesitará un mecanismo de control para evitar las tentaciones que naturalmente genera el dinero y puede convertirse en otro problema.
Por eso, si el fútbol no lo dirige gente que vive para el fútbol y lo dirige gente que quiere vivir del fútbol vamos a estar de mal en peor.

-Cambiando un poco el eje de la charla, pero el tema lo amerita ¿qué le parece la llegada de Marcelo Claure como inversor de un club de la MLS de Estados y ahora al Girona de España; es una puerta para la llegada de jugadores bolivianos a estas ligas importantes?

Considero que sí, aunque la inversión que hace Claure en el Girona es solo del 35 por ciento. No es el que va a definir lo que pasa en el club, pero si es una puerta importante. Ojalá puedan aprovechar esta oportunidad los jugadores bolivianos porque hace rato que no tenemos figuras en el exterior.

La academia Tahuichi abrió las puertas de la MLS de Estados Unidos con los convenios que hizo Roly Aguilera en su momento y eso originó que vengan figuras como Etcheverry, Jaime Moreno, Berthy Suárez, Joselito Vaca y otros más. No hemos tenido otros jugadores  que puedan llegar a la MLS, que hoy ha subido de nivel por la calidad de figuras que contrata. Hoy cada equipo ficha a figuras internacionales. Hace poco, por ejemplo, leí una nota  en la que anunciaban la posible llegada de Messi y Luis Suárez al Inter de Miami, aunque me parece muy prematuro que esto pueda darse porque considero que Messi tiene condiciones para seguir en el fútbol europeo y sobre todo aen clubes manejados por estados como Arabia Saudita o Catar, que no tienen problemas por pagar altos montos económicos.  

De todas formas, es positivo que aparezca un boliviano como Marcelo Claure, que pueda invertir en clubes deportivos y ojalá priorice la salida de jugadores bolivianos, sobre todo jugadores cruceños que son los que le dan el toque de distinción al fútbol nacional.

-¿Cómo ve las posibilidades de clasificación al próximo mundial de la selección nacional que dirige César Farías?

No le veo ninguna posibilidad. Brasil tiene jugadores que militan en las ligas más competitivas del mundo como también ocurre con Argentina. Lo mismo pasa con Colombia y Uruguay. Son cuatro selecciones cuyos jugadores compiten a nivel mundial. Nosotros no tenemos un solo jugador en ligas de primer nivel, entonces veo muy difícil que se pueda llegar a un Mundial. Además, seguimos con la idea de aferrarnos a la altura y eso es un error porque está claro que no se logra una clasificación solo ganando puntos en la altura, se puede clasificar jugando de igual a igual en todos los escenarios deportivos.

Lo que podemos hacer es prepararnos bien para el Mundial del 2026, ahora que se podrá manejar más dinero, previo el acuerdo nacional con los controles respectivos. Hoy no le veo nivel competitivo al fútbol boliviano. Bolivia es el que menos probabilidades tiene de llegar al Mundial de Catar. No quiero pecar de pesimista y que me den palo por esto, pero es la realidad. No se puede esconder una situación como las que nos toca vivir en estos momentos.

¿Si estuviera presidiendo hoy la Federación Boliviana de Fútbol qué gestión encararía?

Lo primero, devolver su sitial al fútbol profesional. Es lo principal. Lo segundo, hay que volver a los equilibrios regionales porque eso va a significar  que el fútbol cruceño se sienta representado y no avasallado como se encuentra ahora en el fútbol nacional. Luego necesitaríamos preparar una selección nacional, cuyos jugadores cumplan un proceso de trabajo que se inicie desde las divisiones inferiores para después recalar en una división mayor. Si no se tiene jugadores de selección con 50 a 100 partidos internacionales es imposible pedirles ahora a los muchachos que clasifiquen a un Mundial.

Para clasificar al Mundial del 1994 se comenzó con jugadores juveniles que participaron en el campeonato sudamericano de Perú de 1987. Fue cuando la Tahuichi representó al país; después esos jugadores recalaron en ligas importantes de Europa y Sudamérica. Se hizo además una preparación internacional intensa y si eso no se tiene, es imposible pensar en una clasificación o  que vamos a mejorar el nivel del fútbol nacional.