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Un 25 de mayo de 1940 fue el estreno del que hoy es el estadio Ramón ‘Tahuichi’ Aguilera, el escenario deportivo más importante del departamento, con capacidad para 33.000 espectadores y que actualmente es utilizado por los clubes cruceños en los campeonatos de la División Profesional.

La historia de este templo del fútbol local, ubicado en la zona sur del centro de la capital cruceña, cuenta que se empezó a construir el 28 de enero de 1938 y cuando fue terminado recibió el nombre de Estadio Departamental de Santa Cruz.

A partir de esa etapa, este campo deportivo fue cambiando en sus características y estructura, pero permanentemente albergó los campeonatos organizados por la Asociación Cruceña de  Fútbol y fue sede de los equipos cruceños que disputaron los campeonatos nacionales, entonces denominados Copa Simón Bolívar. A partir de 1977 fue utilizado por los clubes locales que formaron parte de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, incluido Guabirá que en cierta época ofició de local en Montero.

Cuenta el periodista Bernardo Silva Serrano, que hasta 1968 el estadio mantenía sus viejas graderías en el sector de preferencia y que los hinchas se cobijaban bajo un techo sobrepuesto para protegerse del sol y las elevadas temperaturas porque los encuentros empezaban a disputarse los fines de semana desde las 13:30.

Después, las autoridades locales remodelaron el escenario construyendo nuevas graderías en el mismo sector, aunque en 1968, a pocas horas de una doble jornada futbolística, parte del techo se vino abajo pero afortunadamente sin registrar víctimas

Entre 1968 y 1970, fueron ampliadas las graderías del sector general donde los relatores de la época transmitían los partidos en improvisadas cabinas de madera.

“Desde ahí transmitimos el partido amistoso internacional que Oriente Petrolero disputó en 1971 frente al Santos de Pelé”, contó Bernando Silva, que tenía como compañeros de equipo a Bismarck Kreidler, Delfo Limpias y Edgar Durán.

En 1972 el Estadio Departamental cambió de nombre por el del piloto e ídolo del automovilismo Willy Bendek, en su memoria tras su trágica muerte en un accidente durante una prueba nacional que se organizó en 1971 sobre el actual segundo anillo de circunvalación.

“El prefecto de esa época Widen Razuk gestionó el cambio de nombre en homenaje a Willy Bendek, que nada tuvo que ver con el fútbol pero en ese momento era una gran figura del deporte”, sostuvo Silva.

Los logros nacionales e internacionales de la Academia ‘Tahuichi’ Aguilera hicieron que en 1979  el estadio volviera a cambiar de nombre por el de Ramón Aguilera Costas, figura de antaño del fútbol local y padre del entonces fundador y presidente de la exitosa Academia, Rolando Aguilera Pareja.

En 1985, el ya rebautizado estadio 'Tahuichi' Aguilera dio cabida al partido que la selección nacional jugó ante su similar de Brasil por las eliminatorias para el Mundial de 1986. Fue un encuentro histórico y trascendente porque por primera vez se jugó una serie eliminatoria mundialista en la capital cruceña.

Para la Copa América de 1997 que se organizó en el país, Santa Cruz fue designada como subsede. Esto hizo posible que la prefectura invierta en la remodelación y ampliación del estadio que aumentó su aforo.

En 2014, el Gobierno Departamental anunció la inversión de Bs 48 millones en el estadio Tahuichi para un proyecto de tres fases. La primera ser ejecutada comprendía la construcción de tres módulos de parqueos, baños, camarines, instalación de un sistema de vigilancia, refacción del área administrativa, cabinas de prensa y palco oficial. Las fases restantes, que están pendientes, contemplan la instalación de butacas y el techado de todo el estadio, además de otras obras complementarias.

La tragedia de 1976

A las 13:32 del miércoles 13 de octubre de 1976 se registró uno de los accidentes aéreos más trágicos del país y que tuvo como escenario las inmediaciones del estadio Willy Bendek, hoy Tahuichi Aguilera.

Un avión de carga 707-131, de 44 metros de largo y con tres tripulantes estadounidenses, se vino a pique a los pocos minutos de decolar del aeropuerto El Trompillo. Testigos del hecho contaron en esa época que el descenso fue brusco, por lo que una de sus alas destruyó el segundo piso del colegio Plácido Molina (también llamado Julio A. Gutiérrez), donde además funcionaba la experimental de la Normal Enrique Finot, que quedaba justo atrás del estadio (sector sur).

La tranquilidad de esa zona que estaba acostumbrada a la partida y llegada de los aviones esa vez vivió momentos de zozobra por este accidente que causó, según los datos oficiales que se registraron del siniestro, 116 muertos, entre ellos dos equipos de fútbol que estaban jugando en una de las canchas adyacentes al estadio, y casi un centenar de heridos

 “Allí murieron el portero, sus hijos y su esposa, que estaba embarazada. Los estudiantes se salvaron, ese día estaban de paseo con los profesores. Pero lo peor estaba por venir. A pocos metros, la aeronave terminó estrellándose. Las llamas, los fierros y la sofocante humareda acabaron con la vida de más de un centenar de personas que esperaban, como todos los días, comprar querosén (especialmente para las cocinas) en un pequeño surtidor instalado en la vereda del campo deportivo. Al menos dos equipos estaban jugando fútbol en la cancha ‘C’, mucha gente mirando el encuentro y otros en la piscina del estadio, cuyos restos terminaron flotando”, dice el texto de la crónica de un diario local sobre este triste episodio sucedido en la capital cruceña, que en ese entonces contaba con apenas 374.605 habitantes.