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Con motivo de la publicación de su libro Adrenalina, mis historias ignoradas, Zlatan Ibrahimovic concedió una entrevista al diario italiano Corriere dello Sport en la que, como es habitual en él, dejó comentarios y frases impagables.

En lo referente al Real Madrid, el delantero del Milan explicó que a Kylian Mbappé "le aconsejé irse al Madrid, es verdad. Necesita un ambiente más estructurado, como el de los blancos. Sin embargo, después le dije al presidente del PSG que no debía venderle".

Se refirió el sueco también al Balón de Oro recién concedido a Leo Messi. Preguntado por el argentino en comparación con Cristiano Ronaldo afirmó que "digo Messi, porque jugamos juntos. Teníamos una relación profesional, pero el Balón de Oro de este año lo merecía Lewandowski. ¿El mejor de la historia? Ronaldo Nazario. De pequeño le imitaba".

Ibra repasó muchos otros nombres propios. De Fabio Capello, con el que coincidió en la Juventus, dijo por ejemplo que "me hizo pensar solo en el gol, me aniquilaba todo el rato. Cuando llegué, lo encontré leyendo La Gazzetta, le dije "buenos días" y ni me miró. Luego se levantó, cerró el periódico y se fue sin decir una palabra".

También contó una anécdota con Silvio Berlusconi. "Era demasiado simpático. Un domingo estábamos en San Siro y me pidió cambiar de sitio porque iba a llegar 'alguien muy importante'. Pensé que era un político, y en cambio era una mujer hermosa. Berlusconi me hizo un guiño: 'persona muy importante'. Para él era de verdad", explicó.

Aprovechó para criticar a Materazzi. "Con sus entradas quería hacer daño, y los futbolistas entendemos enseguida si quieres eso o solo ser duro como Chiellini, Stam o Maldini. Tenía una cuenta pendiente y la pagó en un derbi. Hizo una entrada con los pies levantados, yo lo evité y le golpeé con un codazo. Inzaghi comentó: 'El mejor derbi de mi vida: 1-0, gol de Ibra, Materazzi en el hospital'. Era broma, obviamente".

También se las tuvo con Lukaku. "Me atacó a nivel personal, un shock. Habíamos sido compañeros. Nunca aceptó la apuesta de las 50 libras por cada control fallado. Tiene un gran ego, pero yo crecí en el gueto y si alguien golpea, contesto. Así le hice daño donde más le duele: los rituales de la madre, y perdió el control. Me queda una duda: ese derbi lo perdimos y yo, después, me lesioné. ¿Y si lo del vudú fuera verdad? Tengo una cuenta pendiente también con él. A ver si nos vemos pronto, en el campo. Pero no odio a nadie, y a él tampoco".

Sobre cómo recaló en  el Milan, contó que "tras ver un documental de Maradona decidí irme a Nápoles para ganar el scudetto como él. Estaba todo hecho, pero De Laurentiis echó a Ancelotti. Así que le dije a Raiola: ¿qué equipo está peor? El Milan había perdido 5-0 ante el Atalanta. 'Decidido, allá vamos".

Finalmente, habló sobre su infancia. "Siempre sufrí. En cuanto nací, la enfermera me hizo caer desde un metro de altura. En el colegio era distinto: todos rubios, yo oscuro y con la nariz grande. Siempre me odiaron. Con las chicas era muy tímido, me apuntaba lo que tenía que decir: penoso. Hice el amor por primera vez con 17 años, cuando salí del gueto de Malmoe".

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