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A José María Carrasco se le cumplió lo que soñaba de niño: jugar en un equipo del exterior. Independiente del Valle le brindó esa posibilidad y disfruta de esa experiencia que marca su carrera de futbolista.

Pero el sueño casi se le convierte en pesadilla el día del debut en el equipo ecuatoriano, enfrentando al Mantra por el campeonato local. Un choque con un adversario a cinco minutos del final del partido hizo temer lo peor y debió abandonar la cancha afectado anímicamente por la inesperada situación.

El diagnóstico médico, tras los estudios de rigor, fue que se trataba de un fuerte golpe en el ligamento colateral de la rodilla, que lo obligarán a estar tres semanas alejado de los entrenamientos, justo cuando su equipo tiene que empezar su participación en la Copa Libertadores de América.

Hoy está mucho más tranquilo porque sabe que la lesión no reviste gravedad y está en plena etapa de recuperación. Dejó las muletas y se somete diariamente a sesiones de fisioterapia en la rodilla afectada.

“Me dijeron que en tres semanas volvería a entrenar, pero me tienen que hacer otra resonancia para ver cómo está la rodilla”, cuenta a la distancia el ex Blooming, que a los diez días de haber llegado vistió oficialmente la camiseta de su nuevo club.

José María se encuentra en los predios que tiene el club en Salgonquí, a 40 minutos de Quito, una ciudad pequeña, de clima fresco “aunque estamos en época de lluvia y ha estado haciendo frío”, comenta el cruceño, y agrega que se tuvo que quedar todo este tiempo en el complejo deportivo del club, “que es hermoso”.

Cuando llegó a Ecuador, el entrenador portugués Renato Paiva evitó hablar de él porque aún no había firmado el contrato. Una vez en el equipo, le brindó todo su apoyo junto a sus colaboradores, al igual que sus compañeros.

“Bien, súper bien el trato, la verdad es que son muy buenas personas, desde el primer día me trataron muy bien los compañeros y el personal, también el cuerpo técnico, súper buena gente. Ahora que estoy con la lesión están pendientes, escribiéndome. La verdad, el club y el trato son muy buenos”, señala Josema, que en agosto cumplirá 24 años.

Paiva le dio la confianza de entrada, incluyéndolo como titular en el partido con el Mantra, incluso en algunos medios consideraron apresurada la decisión del entrenador porque Carrasco apenas tuvo una semana de entrenamiento en un fútbol de mucha velocidad y fuerza, distinto al fútbol boliviano.

“Los compañeros muy bien conmigo, además son súper profesionales”, dice José María, quien recibió todo el apoyo y la contención necesaria en el momento en que se produjo la lesión, el día del debut.

Independiente del Valle es considerado el equipo mejor equipo ecuatoriano de la última década, de acuerdo al ranking de la Conmebol. Fue subcampeón de la Copa Libertadores en 2016 y campeón de la Copa Sudamericana en 2019.

Carrasco es el octavo jugador boliviano en el fútbol ecuatoriano, antes actuaron ahí Marco Antonio Etcheverry (Barcelona1997, 1999, Emelec1998), Mauricio Soria (Aucas 1999), Julio César Baldivieso (Barcelona 1999/2000, Deportivo Quevedo 2005), Gonzalo Galindo (Emelec 2005); Roger Suárez (Deportivo Cuenca 2006); Carlos Saucedo (Deportivo Quito 2008), Danner Pachi (Liga Deportiva de Portoviejo 2009, Espoli 2010).

José María se perderá los partidos con Unión Española por la segunda fase de la Copa Libertadores, pero puede tener revancha más adelante, tomando en cuenta los últimos antecedentes de su equipo en este torneo, del que fue importante animador.

Todo se le dio de golpe en las últimas semanas, apareció la posibilidad de ir al exterior y la chance de debutar. El vértigo se aplacó por esos imponderables que tiene el fútbol y volvió la calma a su vida

Por de pronto, el primer sueño está cumplido. Seguramente tiene otros más. Con su equipo y con la selección boliviana. Tiempo al tiempo.

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