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Por Chino Tapia

No piensa retirarse porque se siente con la vitalidad y las ganas suficientes para seguir jugando, pese a que el entrenador Gabriel Schurrer no lo tuvo muy en cuenta en Blooming.

El lugar parece un sitio mágico del fútbol. Un estudio dominado por la pelota. De hecho, hay 15 de ellas. Pero también hay fotos, trofeos, banderines, placas, distinciones, un montón de recuerdos de los más diversos, medallas, recortes de diarios y un minifutbolín, todo discretamente decorado y donde destaca una colección de chuteras diseñadas a escala. Un escritorio domina el ambiente, lo mismo que las efigies de la Victoria Alada y sobre un mueble especial está El Premio Mayor. Es la intimidad de un grande del fútbol: Joselito Vaca Velasco.

En ese ambiente, Joselito le confesó a DIEZ que con 38 años no está en sus planes inmediatos el retiro del fútbol profesional. Incluso renovó su contrato por una temporada más con Blooming. Dice que si en la actualidad no es titular es porque el director técnico emplea un esquema en el cual él no encaja porque su especialidad no es la marca.

Lleva once años con los celestes, sumando sus dos etapas.

Así no hubiese acordado su continuidad con la academia estaba dispuesto a continuar su carrera en otro equipo de Santa Cruz o del interior del país. No duda en señalar que aún cuenta con vitalidad y ganas para continuar en la actividad y seguir aportando esa calidad innata.

Y sin que esto signifique ningún adelanto en sus planes futuros, cuenta que le ha sucedido algo muy especial en el último tiempo, durante la pandemia del coronavirus. Joselito vio que frente a su casa en Mapaiso (donde nació) unos adolescentes estaban por mal camino, ante lo cual tomó la iniciativa de invitarlos para que practiquen fútbol con él. La respuesta no pudo ser mejor: los chicos asistieron a entrenar, abandonando muy pronto lo mal que estaban haciendo, dedicando su tiempo libre a aprender a jugar con el crack.

“Eso no quiere decir que tenga previsto dedicarme a la dirección técnica más adelante, solo lo hago por ayudar a los chicos de mi pueblo”, continuó. Luego contó que esa iniciativa prospera, pues los adolescentes del lugar vieron lo que estaba pasando y se fueron sumando. Hoy pasan de cien los chicos que entrenan bajo su mirada y la de un familiar suyo. Incluso ya participan de un campeonato zonal.

Joselito no se va, seguirá derrochando talento. El fútbol, agradecido.

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