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Si la temporada de la División Profesional se reanuda la primera semana de julio habrá el tiempo necesario para respetar la convocatoria del campeonato gestión 2020, que contempla jugar dos torneos (Apertura y Clausura) en el presente año.

La Federación Boliviana de Fútbol espera no tener dificultades para distribuir los premios (4 cupos a la Copa Libertadores y 4 para la Copa  Sudamericana), que se complicará si hay cambios en el desarrollo del campeonato, porque esto obligará a modificar la reglamentación y el sistema de torneos que ya estaban pactados.

El peligro que los clubes corren hoy con la paralización del torneo, que data desde el 15 de marzo, luego de la disputa de la fecha 12 del Apertura, es que no se levante la cuarentena hasta junio, tiempo en que lo equipos tienen que volver a los entrenamientos en sus respectivos campos deportivos y alistarse para la competencia.

Si la crisis sanitaria persiste y el Gobierno nacional mantiene el confinamiento de las personas para evitar nuevos contagios por el Covid-19 se viene un serio problema para el fútbol, ya que esto podría originar que la reanudación sea más tarde y hasta se suspenda la temporada.

Por eso, si en julio se vuelve a jugar, es lo mejor que le puede pasar al fútbol profesional, aunque faltaría determinar si los partidos se disputarán con público o serán a puertas cerradas. Si por salubridad, esto último se exige, se le viene un complicado panorama económico a los clubes, que por semana deben gastar aproximadamente 15 mil dólares en logística: alquiler de estadio, pago a árbitros, viajes y hospedaje.

Todos estos temas discutirán los presidentes de los 14 clubes esta semana. Se anunció que será jueves o viernes. Hasta ese día se prevé que todos hayan acordado con sus jugadores cuánto será el porcentaje de la rebaja salarial a los futbolistas, que en principio se habían negado a que se le pague solo el 50 por ciento del sueldo de marzo y el 25 por ciento de abril y mayo.