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La cúpula del fútbol colombiano perdió un pleito por corrupción y deberá pagar parte de una multa de 4,9 millones de dólares por desvío de entradas a los partidos de la selección en su campaña hacia el Mundial de Rusia 2018, anunciaron autoridades este lunes.

"Después de revisar los recursos presentados por los sancionados en el Cartel de Reventa de Boletas al Mundial de Fútbol Rusia 2018 y, al no encontrase mérito para acceder a sus solicitudes, se confirman todas las sanciones", detalló la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) en un comunicado.

La millonaria sanción recae sobre el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurun, su antecesor Luis Bedoya y otros siete directivos del balompié cafetero. La superintendencia - el órgano de regulación mercado - ya había fallado en contra de los dirigentes en julio.

El escándalo, que también involucra a dos empresas, vuelve al primer plano faltando tres días para que la selección dirigida por el portugués Carlos Queiroz inicie frente a Venezuela las eliminatorias hacia la Copa Mundo de Catar 2022.

Jesurun y el resto de miembros de la cúpula del fútbol, así como los empresarios, deberán pagar multas equivalentes a 4,9 millones de dólares por participar en un esquema para desviar entradas para los partidos de la selección Colombia durante el pasado clasificatorio.

En su momento, la Federación alegó "falta de pruebas" en su contra.

Según la investigación, los directivos de la federación favorecieron irregularmente a dos empresas para asignarles la venta de las entradas para los partidos de la selección. Estas compañías se encargaban de revender las entradas a precios que llegaron a alcanzar un 350% más de su valor de mercado.

La superintendencia también indicó que trasladará "el expediente" a la fiscalía colombiana y al Departamento de Justicia de Estados Unidos, donde se encuentra el expresidente de la federación Luis Bedoya, quien colabora desde noviembre de 2015 con la justicia de ese país en las investigaciones por el llamado Fifagate.

En el marco de ese escándalo de corrupción, el gobierno estadounidense ha acusado a unas 45 personas y a varias empresas deportivas de más de 90 delitos y de pagar o aceptar más de 200 millones de dólares en sobornos.