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El fútbol alemán solo espera la luz verde gubernamental: las autoridades políticas deben decidir eeste miércoles autorizar o no la reanudación de la Bundesliga, a puerta cerrada y sobre la base de un protocolo sanitario draconiano.

Cuando se aproxima esta reunión crucial de la canciller Angela Merkel con los dirigentes de los Länder (Estados regionales), los indicadores aparecen en verde para un regreso a los terrenos a mediados de mayo.

Alemania sería de este modo el primer campeonato importante en volver a disputarse desde el parón del deporte a mediados de marzo debido al coronavirus.

Como en todos los lugares de Europa, se trata de salvar un sector económico actualmente parado, y que emplea a 56.000 personas.

Si las nueve últimas jornadas de Bundesliga (primera y segunda divisiones) pueden disputarse, los clubes alemanes recuperarán 300 millones de euros de derechos de televisión, con lo que podrán mitigar un poco sus pérdidas, cuando algunos afirman estar ya al borde de la bancarrota.

Deportivamente, el Bayern Múnich está en cabeza con cuatro puntos de ventaja sobre Borussia Dortmund, y puede pensar en su octavo título de campeón consecutivo.

Este martes, el ministro de Salud, Jens Spahn, estimó que el plan de medidas propuesto por la Liga Alemana (DFL) "es coherente y puede incluso servir de modelo para otros deportes. Pero después, habrá que ver cómo funciona eso".

Dos potentes jefes de gobierno regionales, Armin Laschet (Renania del Norte-Westfalia: seis clubes de primera división, entre ellos Borussia Dortmund, Schalke y Borussia Moenchengladbach) y Markus Söder (Baviera: Bayern Múnich) ya se han pronunciado a favor de una reanudación a mediados de mayo.

En el sistema federal alemán, son las regiones las que tendrán la última palabra para autorizar o no eventos deportivos en su territorio.

El plan sanitario de la liga alemana reposa ante todo en los test de detección del coronavirus. Toda persona participante en los entrenamientos o en los partidos será sometida a test al menos una vez por semana y obligatoriamente la víspera de partidos.

Los casos "positivos" serán colocados en cuarentena, pero el resto del grupo no lo será obligatoriamente.

La decisión final sobre las medidas de aislamiento no corresponde a los clubes, sino a las oficinas de salud locales, dependiendo de los poderes regionales. Por ahora, la regla en Alemania dice que cualquiera que haya estado cerca de un caso "positivo" esté aislado catorce días.

Este fin de semana, el primer lote de 1.724 test efectuados reveló diez casos positivos entre los 36 clubes de primera y segunda división.

La apuesta de reanudar el fútbol solo será ganada si esa cifra es baja, y que ningún club se ve obligado a no jugar debido a un número elevado de infectados.

Para los partidos, 300 personas están autorizadas, y serán creadas zonas para evitar al máximo los contactos: zona "césped", zona "tribunas" y zona "exterior".

Para los jugadores, los apretones de mano y las fotos de grupo estarán prohibidos. Los suplentes estarán separados por un asiento en el banquillo.

El catálogo de medidas de higiene y de prevención no se para ahí, y cubre los entrenamientos, los desplazamientos y los hoteles.

Pero el mundo del fútbol deberá mostrar una disciplina de hierro. "No solo en el terreno, sino también fuera y en casa", previene el jefe de la célula médica de la DFL, Tim Meyer.