Escucha esta nota aquí

La única verdad es la realidad. Y esa realidad es la que vimos el jueves pasado en el Estadio Nacional, donde Bolivia fue superada por Perú y acabó goleada, desdibujada, y nuevamente muy complicada en la disputa por un lugar en el Mundial de Catar 2022.

El planteamiento del cuerpo técnico que encabeza César Farías fracasó de entrada por la vulnerabilidad que mostró, tanto en la dificultad de algunos jugadores para cumplir algunos roles como por la fragilidad colectiva al no existir una mecánica en el funcionamiento.

A los 7 minutos recibió un gol que fue anulado, y dos minutos más tarde le hicieron otro que encaminó la victoria peruana y por ende la derrota boliviana, en jugadas similares que desnudaban la debilidad defensiva nacional.

Bolivia sufrió todo el primer tiempo por no encontrar la fórmula para contener a Perú, y acabó yendo al descanso perdiendo por goleada.

Pese a que todo estaba muy claro, Farías persistió en su idea, permitiendo que el partido no cambiara.

Le pasó lo mismo que en el encuentro con Uruguay en Montevideo, cuando expuso a Enoumba como lateral derecho casi hasta el final.

Bolivia llegaba a Lima ilusionada por un par de buenos resultados que le daban la posibilidad de meterse de lleno en la pelea por un lugar en la Copa del Mundo, pero tenía que ganar o, por lo menos, empatar.

Sin embargo, la selección, que tiene al artillero de las eliminatorias, no pateó nunca al arco mientras Marcelo Martins estuvo en la cancha. El goleador no tuvo compañía ni la posibilidad de causar peligro porque el mediocampo no generó juego ofensivo.

Farías responsabilizó a la inmadurez de los jugadores la caída y deslindó responsabilidades a su planteamiento, y, pese a que la derrota pudo ser mucho más abultada, vio “cosas positivas” (?) de cara al partido del martes ante Uruguay.

La Verde tuvo el amistoso ante El Salvador en el cual pudo haber ensayado la estrategia para visitar a Perú. Sin embargo, el entrenador prefirió experimentar (ubicó laterales como centrales, por ejemplo), en lugar de afianzar una zaga, tomando en cuenta que Bolivia es la selección que más goles recibió hasta el momento.

Convirtió ese partido en una pérdida de tiempo porque no aprovechó nada, ni siquiera algunas cosas positivas que hubo en el encuentro, el mejor de su ciclo, para repetirlas en Lima. Por ejemplo, cambió de sector a jugadores en lugar de potenciar sociedades.

Había experimentado en el amistoso pero también lo hizo en el partido oficial, por esa especie de obsesión de modificar algo en cada encuentro. Desde que empezó la eliminatoria no repitió formación.

El martes ante Uruguay no existe margen de error. Bolivia tiene la necesidad de ganar para no correr el riesgo de quedar eliminada a cuatro fechas del final de las eliminatorias.

Para los charrúas tampoco es un partido más, al contrario, vendrán a buscar puntos perdidos vitales para mantener aspiraciones de clasificación, tras varios resultados adversos.

La realidad demuestra que con un par de victorias no se puede aspirar a mucho, que hay que ganar y seguir sumando, para tener posibilidades, porque los demás están en lo mismo, y, normalmente, ganan más seguido que Bolivia.

César Farías tendrá que equivocarse lo menos posible al armar la estrategia y formar el equipo.

Ante Perú, pareciera haber dejado de lado las cualidades del rival. Esta vez no puede dejar nada librado al azar ante un rival que llega herido y que se juega tanto como Bolivia en este partido.

Comentarios