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Tras 100 días sin fútbol, la Premier League se reanudó este miércoles con un Aston Villa-Sheffield United que comenzó con una protesta antirracista y un homenaje a las víctimas de la pandemia del nuevo coronavirus.

Antes del inicio de un partido que acabó sin goles (0-0), los futbolistas de ambos equipos y el cuerpo arbitral pusieron una rodilla en tierra, en un gesto contra el racismo, que se ha popularizado en protestas en todo el mundo tras la muerte de un estadounidense negro, George Floyd, a manos de un policía blanco de Mineápolis a finales de mayo.

Este partido es el primero de los 92 que restan para completar el campeonato en el próximo mes y medio. En los 12 primeros partidos de la reanudación, todos los jugadores llevarán en la parte posterior de sus camisetas, donde habitualmente se inscriben los nombres de los futbolistas, el lema "Black Lives Matter" ("Las Vidas Negras Importan"), tomado del nombre del movimiento que organiza estas protestas contra el racismo.

"Aston Villa y Sheffield United se enorgullecen de solidarizarse con las acciones de los jugadores y el cuerpo técnico de ambos clubes de fútbol durante los primeros 10 segundos del partido de la Premier League de esta noche, expresando nuestro apoyo colectivo al movimiento Black Lives Matter", dijeron en un comunicado conjunto ambas entidades.

92 partidos en mes y medio 

Todos los partidos, que se disputan a puerta cerrada, tendrán también un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la pandemia del Covid-19 y de todo el personal sanitario que ha luchado contra ella. De esta manera, el fútbol regresa en su cuna, Inglaterra, un evento esperado por millones de aficionados de todo el mundo, para un final de Premier League frenético, con 92 partidos en seis semanas.

Ni los partidos a puerta cerrada, ni la casi certeza de ver al Liverpool ganar un campeonato después de 30 años de su último título, lograrán rebajar el entusiasmo que rodea a este regreso de la Premier League. Pese a la desolación por ver las tribunas vacías y la ausencia de ambiente en un país que vive y respira fútbol habitualmente, el impacto quedará atenuado por el hecho que la Bundesliga, LaLiga y el fútbol italiano (con la Copa), que se reanudaron antes que el campeonato inglés, han vivido el mismo tratamiento.

Por detrás de los Reds, que podrían coronarse ya campeones este mismo fin de semana, la lucha por las plazas europeas o por evitar el descenso promete suspenso, espectáculo e intensidad, pese a las particulares condiciones del regreso. Este miércoles se disputan los dos partidos pendientes para unificar el calendario.

El 0-0 entre Aston Villa (19º) y Sheffield United (6º), permite a los primeros acercarse a tres puntos de la salvación y a los segundos seguir aspirando a jugar la próxima Liga de Campeones, sobre todo si fracasa el recurso del Manchester City ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) contra su exclusión de las competiciones europeas la próxima temporada por incumplir el 'fair-play' financiero.

Tiempo para la adaptación

Precisamentel el 'City' juega el otro partido aplazado contra el Arsenal y en caso de derrota del equipo que entrena Pep Guardiola, abrirá la puerta para que el Liverpool pueda conseguir el título este mismo domingo, si gana el derbi contra el Everton. 

El técnico del Arsenal, el español Mikel Arteta, fue la primera personalidad del fútbol inglés en dar positivo: "La noche en la que tuve síntomas y visto hasta qué punto es grave, tenía que informar, podía haber puesto a gente en peligro. Hicimos lo correcto y las autoridades de la Premier mostraron determinación".

Si bien los aficionados podrán volver a ver fútbol, aunque sea por televisión, la experiencia de jugar a puerta cerrada amenaza con ser más perturbadora para los futbolistas. Sin los cánticos de los aficionados, los jugadores deberán contentarse con el 'ambiente' que darán las siluetas de cartón de los hinchas en las tribunas o los vídeos proyectados en las pantallas gigantes.

Además, necesitarán un tiempo para adaptarse a las estrictas medidas sanitarias impuestas antes y durante los partidos: desinfección de los vestuarios, de los balones, de los banquillos, de los banderines del córner, prohibición de escupir o de los contactos físicos para celebrar un gol. "Cuando jugamos en casa, tenemos ese pequeño suplemento de intensidad y pasión que viene del público. Ahora no será el caso", comentó el entrenador del City, Pep Guardiola.