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La Copa América es la única joya de valor que tiene Bolivia en sus despobladas vitrinas. Hoy vuelve a este viejo certamen en el que un día fue feliz gracias a esa conquista, el máximo galardón de su historia.

No es candidata al título ni nada por el estilo, pero la esperanza y la ilusión, que van de la mano, de empezar a cambiar el derrotero siempre reaparece en estas circunstancias, porque tristezas sobran, alegrías muy pocas.

Bolivia ha conseguido el Campeonato Sudamericano de 1963 y el subcampeonato en 1997; el título en categoría Sub-17 en Lima en 1987; cuatro medallas de oro en los Juegos Bolivarianos de 1970, 1977, 1993 y 2009, y pare de contar.

En clubes, la Recopa de 1970 obtenida por Mariscal Santa Cruz, y nada más.

De ahí la necesidad de éxitos, o por lo algunos momentos que ayuden a levantar un fútbol que no termina de encontrar, dentro y fuera de la cancha, el impulso necesario como para empezar a caminar rumbo al éxito.

Bolivia no participó en las primeras nueve versiones de la hoy Copa América (1916 -1925) porque recién se organizó futbolísticamente el 12 de septiembre de 1925, al crearse la Federación Boliviana de Fútbol.

A partir de ese momento su participación fue intermitente a raíz de los problemas de organización que siempre la perjudicaron. Participó de los campeonatos de 1926 y 1927. Después se ausentó casi veinte años, afectado por problemas internos y la Guerra del Chaco.

Regresó a la competencia en 1945, en Chile. Asistió a los torneos de 1947, 1949 y 1953. El 53 se jugó en Lima y Bolivia dio el batacazo al ganarle al anfitrión, Perú, con un gol de Víctor Agustín Ugarte en el minuto 86.

Faltó a los disputados en 1955, 1956 y 1957 por una grave crisis económica que vivió el país. Retornó en 1959, en Buenos Aires, pero no concurrió a un certamen extraordinario que tuvo lugar en Ecuador ese mismo año.

De ahí en más no falló nunca. En total, estuvo presente en veintisiete de las cuarenta y seis versiones.

La selección boliviana que participó en la Copa América 1989 con naturalizados


Las participaciones nacionales no resultaron de las mejores. Casi siempre recibía goleadas catastróficas, como el 10-1 de Brasil en el 49. Empero, esa vez no le fue tan mal, tomando en cuenta que logró su primera victoria, venciendo a Chile 3-2 en el estadio Pacaembú de San Pablo, y luego derrotó a Ecuador 2-0 y Colombia 4-0. Acabó en el cuarto lugar, entre ocho participantes.

Eran épocas de Jesús Bermúdez, José Bustamante, Mario Alborta, que dejaron su legado a Vicente Arraya, Alberto Achá, Benigno Gutiérrez, a quienes siguieron Eduardo “Chembo” Gutiérrez, Víctor Brown, Ramón Santos, y un tupiceño que se convertiría en figura: Víctor Agustín Ugarte.

La década del 60 dio inicio a otra era en el fútbol boliviano. Empezaba el profesionalismo. Bolivia se consagró campeón sudamericano en 1963, el máximo logro hasta la fecha, con Camacho, Ramiro Blacut, Tutula Alcócer, Ausberto García, Fortunato Castillo y compañía.

A Brasil volvió en 1989, casualmente a Goiánia, donde debuta hoy con Paraguay. Participó con un equipo integrado, entre otros, por Luis Galarza, el Tano Fontana, Cariñosito Martínez, Etcheverri, Álvaro Peña, Roly Paniagua, Erwin Sánchez, Romer Roca, Marco Barrero y Eduardo Villegas. Obtuvo dos empates y dos derrotas.

Retornó hace dos años, en 2019. Bolivia jugó en el Maracaná de río de Janeiro, el Morumbi de Sao Paulo y el Minerao de Belo Horizonte. No consiguió ningún punto en tres partidos. Muchos de los que integran el plantel hoy, estuvieron en la anterior Copa América.

El desafío es doble en esta nueva versión brasileña del torneo sudamericano, tomarse revancha de lo sucedido hace poco y demostrar que lo que ocurrió en las últimas fechas en las eliminatorias no fue obra de la casualidad. Que esta vez la tristeza tenga fin.


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