Escucha esta nota aquí

Unas 20 caídas, la última de las cuales terminó con una herida en la nariz y con seis puntos de sutura, habían convencido al exfutbolista Silvestre ‘Viejita’ Justiniano Áñez de que era inútil intentar caminar. De ahí en más pasaron seis meses, tiempo en el que estuvo postrado en una cama, con muchas necesidades económicas, y resignado a su destino, pues la esclerosis amiotrófica lateral (ELA) es una enfermedad irreversible que debilita los músculos y que prácticamente deja al afectado inválido en poco tiempo. 

Informado del padecimiento del exjugador de Aurora (CBBA) y de Amboró (SC), DIEZ dio a conocer la historia en las redes sociales. La respuesta de sus amigos no tardó en llegar, y producto de ello su esposa, Dayana Villagómez, logró comprar las vitaminas que necesita para mantener a ‘Viejita’ estable. 

Pero lo mejor estaba por venir. El médico bioenergético Juan Veizaga leyó su historia. Desde Cochabamba ofreció darle una mano de forma gratuita. Los resultados, según la señora Villagómez, fueron sorprendentes. “Estoy muy agradecida por la ayuda de la gente, y en especial con el médico Juan Veizaga, cuyos resultados están a la vista”, afirma”.

La emoción con la que menciona las frases Dayana es porque su esposo comenzó a caminar y cada día da síntomas de mejoría. A ello se suma que ahora comenzó a comer el doble, y ya no para aburrido. “La verdad, parecía que Silvestre ya no quería vivir. Ahora sus ganas son otras con la medicina bioenergética (una rama médica alternativa y complementaria de la medicina tradicional que consiste en la recuperación del cuerpo con base en la unión de factores físicos, mentales y de energía vital)”, manifiesta. 

Esta felicidad la comparten sus pequeños hijos de 2, 4 y 9 años (dos niñas y un varón), y dos mayores de edad (18 y 20), que se independizaron. Ellos no se explican cómo es que su padre llegó a este estado en menos de año y medio, y con solo 43 años. “Como la terapia ha dado resultado, vamos a seguir con la medicina bioenergética. La mejoría vino desde las primeras tres llamadas que le hizo desde Cochabamba, Juan Veizaga”, asegura. 

Sufrimiento

El padecimiento de Silvestre Justiniano comenzó hace casi año y medio. Primero le afectó su voz. “Hablaba como borrachito. Fue el primer síntoma. Luego vino el debilitamiento de sus músculos hasta que en menos de un año lo dejó postrado en cama”, recuerda Villagómez. Además de no caminar, Silvestre se volvió prácticamente un bebé, que no se valía de sí mismo ni para comer. “Lo último que pasó fue que se ahogaba hasta con su saliva. Ahí ya me asustó demasiado”, agrega su esposa. 

Así y tras varios estudios, le dijeron, hace cinco meses, que había que operar y que lo que tenía ‘Viejita’ era un tumor en la cabeza. “Hicimos una kermés, pues necesitábamos $us 1.000. Vino la cirugía y Silvestre, en lugar de mejorar, quedó peor”, asegura. Recién a finales de enero de este año, tras dos resonancias magnéticas, se confirmó que lo que padecía Justiniano era ELA. El diagnóstico llegó cuando Silvestre ya estaba inválido, comía poco y su familia, de pocos recursos, hacía hasta lo imposible para comprarle sus vitaminas y medicinas. 

En la mejoría de Silvestre también ha tenido influencia la ayuda económica de sus amigos. Los que quieran aportar pueden hacerlo a través del número de cuenta del Banco Unión (10000030401602) o llamar al 784-94471. “Hay algunas personas que ya aportaron y por ello le compré sus vitaminas a mi marido, que está muy feliz de que sus amigos aparezcan. Gracias a Dios se conoció el padecimiento de Silvestre, de lo contrario no sé qué haya pasado. Solo me queda agradecer a la gente que está colaborando”, concluyó.

“Me siento bendecido”

Con voz cansina, Silvestre Justiniano Áñez, resumió lo que está viviendo con su recuperación milagrosa en una frase: “Me siento bendecido por Dios, por todo lo que me está pasando. Pensé que mis amigos se habían olvidado de mí”

El alivio y la felicidad que siente Justiniano se nota en su rostro, pues después de tener una tras otra mala noticia, en la última semana vivió momentos de felicidad, al dar sus primeros pasos, luego de seis meses, y recibir las llamadas de los amigos. Ahora, el exjugador apuesta a volver a caminar con normalidad, lo que le ha prometido el médico bioenergético. 

Por lo pronto, Justiniano disfruta de este momento, que le da la esperanza de mejorar su estado físico. Cada que puede recuerda los días que vivió cuando aún era futbolista, marcando el lateral derecho de Aurora y Amboró, entre finales de los 90 y principios del 2000. ‘Viejita’ era un jugador técnico y de salida rápida, características que aún lucía hasta hace poco en los torneos de barrios, cuando dejaba de lado su trabajo de decoración de jardines.