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Una buena noticia. De a poco, las provincias vuelven a nutrir al fútbol boliviano, como sucedía en otras épocas. En realidad, desde que se empezó a practicar este deporte en el país a principios del siglo pasado. 

Roberto Carlos Fernández, Sebastián Reyes, Víctor Ábrego y Érick Cano integran esta nueva generación que se formó lejos de las urbes y llegó a las capitales con la esperanza de triunfar en el fútbol. Varios son parte de la selección nacional que se alista para participar de las eliminatorias del Mundial 2022. 

El fútbol boliviano le debe mucho a las provincias. Son ellas las que le ayudaron a resolver el problema que confronta desde hace tanto tiempo la incapacidad para nutrirse de sus propias divisiones menores y la deficiente formación de jugadores. Sea por dejadez o falta de interés, la situación persiste.
Las provincias disimulaban esa deficiencia, y hoy vuelven a hacerlo. De sus canteras naturales empiezan a resurgir esos talentos, aquellos futbolistas que engrosan y potencian a los clubes de las ciudades, sean estos del llano, los valles o el altiplano. 

Como Fernández o Reyes ahora, llegaban en silencio, sin que nadie advirtiera su presencia, ni se diera cuenta de su importancia, de que aquellos anónimos muchachos, de tanto en tanto, eran el recambio que le daba vida a los campeonatos, esos retoños que todo deporte necesita para mantenerse fuerte. 

Transitando caminos parecidos a los que quizás recorrieron en su momento Víctor Agustín Ugarte, Abdul Aramayo, Erwin Romero, Carlos Aragonés, Ovidio Messa, Ramiro Castillo, y tantos otros que dejaron profunda huella. 

El Chaco, el Valle cochabambino, Yungas y el Norte cruceño eran las principales fuentes de las que se nutrían los equipos en otros tiempos. Los chaqueños emigraban a todo el país, los yungueños se quedaban en La Paz, los cochabambinos y cruceños casi no necesitaban ir a otra ciudad porque en sus capitales había suficientes equipos para probar suerte, pero también reforzaban a los planteles de occidente. 

Yacuiba y Coripata son dos de los principales centros de formación de futbolistas por generación casi espontánea, de aquellos que despuntaron habilidades y descubrieron muchos de los secretos de este hermoso juego desde niños, en las canchitas de tierra, alentados por improvisados maestros, amigos y padres. 

La generación espontánea disimulaba esa deficiencia que aún lo aqueja por la deficiente formación que persiste, incluso a pesar de la proliferación de escuelas de fútbol que se han convertido en la principal competencia de las provincias, con la Academia Tahuichi a la cabeza, desde hace cuatro décadas. 

Muy pocos clubes apostaron con convicción y determinación a la formación de futbolistas, incluso hoy, porque consideraban un gasto que le restaba recursos al presupuesto destinado a la contratación de jugadores “hechos”. Pero tenían suerte, nunca faltaba una persona que acercaba un par de provincianos al club.

Pese a todo, aparecen. Ahí están. Ábrego, que creció entre San José de Chiquitos y Pailón; Cano, que nació en Sacaba, y hoy está en Bolívar. El zaguero Reyes, que dejó Yacuiba para forjar su carrera en Wilstermann. Su paisano Gabriel Sotomayor, que emigró a La Paz para jugar en The Strongest.
Fernández nació en Camiri, se enroló en Blooming, fue a préstamo a Quebracho de Villa Montes, luego dio el salto a Europa. Regresó para jugar en Bolívar. Ramiro Vaca, tarijeño, se formó en Quebracho, luego se fue a The Strongest. 

La lista sigue. Hugo Salvatierra, de Portachuelo, con solo 17 años, debutó en Guabirá esta temporada, como antes lo había hecho también Mauricio Chajtur, coterráneo suyo. Royal Pari tiene en sus filas a Layonel Figueroa, que llegó de El Torno. 

La lista se va agrandando conforme uno va averiguando la procedencia de los jugadores. Seguramente hay muchos más en los distintos equipos de la División Profesional y en las otras categorías de la División aficionados. 

La disputa de interbarrios, intercolegiales e interprovinciales en todas partes ayuda bastante, aunque antes el fútbol era mucho más competitivo que ahora y los jugadores llegaban casi listos para jugar en primera.
Si se vuelve a incentivar este tipo de campeonatos, la cantera natural recuperará la vigencia y su importancia. Es cuestión de prestarle atención.


La nueva generación
• Hugo Salvatierra: 17 años (Guabirá), Portachuelo. Atacante.
• Erick Cano: 21 años (Bolívar), Sacaba. Mediocampista. • Roberto Fernández: 21 años (Bolívar), Camiri. Lateral.
• Gabriel Sotomayor: 20 años (The Strongest), Yacuiba. Delantero.
• Ramiro Vaca: 21 años (The Strongest), tarijeño, formado en Quebracho de Villa Montes. Mediocampista.
• Layonel Figueroa: 21 años (Royal Pari), El Torno. Atacante.
• Víctor Ábrego: 23 años (Bolívar), cruceño, creció entre San José de Chiquitos y Pailón. Atacante.
• Sebastián Reyes: 23 años (Wilstermann), Yacuiba. Defensor.
• Juan Carlos Montenegro: 23 años (Oriente Petrolero), San Borja. Atacante. Llegaron antes
• Mauricio Chajtur: 24 años, (Guabirá), Portachuelo. Delantero.
 • Antonio ‘Cotoca’ Tórrez: (Guabirá), Tajibo. Mediocampista.
 • Jaime Arrascaita: (Wilstermann), Santa Rosa de Mapiri. Mediocampista.
 • Ramiro Ballivián: (Wilstermann), Coripata. Lateral.
• Jennry Alaca: (Municipal Vinto), Arapata. Lateral

JUAN C. MONTENEGRO
SAN BORJA

Atacante que mostró su gran habilidad en Guabirá y hoy milita en Oriente Petrolero. No le pesó la responsabilidad de jugar en primera división y se destacó desde un primer momento

ROBERTO CARLOS FERNÁNDEZ
CAMIRI

Lateral izquierdo de excelente técnica que surgió en las inferiores de Blooming. Tuvo un paso fugaz por el fútbol español y actualmente juega en Bolívar

RAMIRO VACA
VILLA MONTES

Nació en Tarija, pero se formó en Quebracho de Villa Montes. Volante talentoso que juega en The Strongest y ya fue tomado en cuenta en la selección mayor

VÍCTOR ÁBREGO
SAN JOSÉ

Delantero cruceño que se formó en San José de Chiquitos y Pailón. Aprovechó su chance en Destroyers y se lo llevó Bolívar

Una Linda historia escrita por gente que llegó de todos lados
De Tupiza asomó Víctor Agustín Ugarte, apodado ‘El Maestro’, para muchos el mejor futbolista boliviano de la historia. En Camiri, zona mucho más calurosa, nació otro ‘Maestro’, Erwin ‘Chichi’ Romero, que le disputa al tupiceño la condición de mejor futbolista del país. 

Del Chaco llegaron muchos. De Yacuiba surgieron Carlos Aragonés, Tuffí y Abel Aré, los arqueros ‘Pelusa’ y José Reynoso, Adolfo Rocabado, Adolfo Flores, Roberto Petri, Félix Chávez, Ruso Catalán, Erwin Espinoza, Huber Acosta, Carlos Salas y Juan Carlos Mercado, entre otros. Unos kilómetros más allá, en Palmar Chico, Porfirio Tamayá Jiménez; en El Palmar, Fortunato Castillo; en Sanandita, apareció Ovidio Messa; y en Villa Montes, Abdul Aramayo.
De la frontera misma, Pocitos boliviano o San José de Pocitos, Mauro Blanco, Nicolás Trujillo y Ronald Gutiérrez. 

De Yungas, en el otro extremo del país, arribaron muchos. De Coripata, Ramiro Castillo, el famoso “Chocolatín”, y sus hermanos Eloy e Iván Sabino; Luis y Juan Iriondo (el de la tragedia de Viloco), Natalio Flores, Demetrio Angola, Rómulo Alaca y Guillermo Aliaga. Reynaldo Zambrana, de la Chojlla; Aldo Gutiérrez, de Coroico, y Rigoberto Cuevas, de Irupana. El aporte cruceño es numeroso. 

De Camiri, igual que Romero, llegaron Arturo López, Nicolás Linares y Alcides Andrés Gallardo. De Roboré, Griseldo Cobo y Erwin Frey; de Portachuelo, Miguel Aguilar, formado en La Bélgica. De San Miguel de Velasco, ‘Cacho’ Céspedes y Mario Flores. De San Ignacio de Velasco, Carlos Conrado Jiménez, Roberto Pérez y Modesto ‘El Puma’ Soruco.

De Montero surgieron Germán Parada, Rolando Coimbra, Jorge ‘Nino’ Moreno, Fanor y Hugo Villarroel, Francisco Bonilla, Bernardo y Rolando Rea, Limbert Pizarro, Darwin ‘Turbo’ Cuéllar, Herman Soliz, Jaime Robles, y los hermanos Ríos. De Minero, Líder Paz. 

El Beni aportó lo suyo. Pedro Higa, Miguel Ángel Noro y Miguel Ángel Rimba, de Riberalta. Joaquín Botero, nació en El Dorado (provincia Iturralde, La Paz), pero se formó en Rurrenabaque. 

Cochabamba fue otra cantera importante. Roberto Sevilla, Mario Saavedra, Freddy y Jorge Cossío, de Quillacollo; Carlos Arias, de Cliza; Ricardo Torrico, de Tiquipaya; y Richard Rojas, de Anzaldo. 

La lista es mucho más extensa, seguro, pero no existe un registro de quienes surgieron de distintos rincones del país para jugar al fútbol, lo que dificulta la tarea de incluirlos a todos.