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La segunda semifinal de la Champions tuvo un inicio entretenido. Apenas iba el minuto 4 y se perdió el gol Lyon cuando su ariete Depay mandó el balón a la red lateral del arco. En la réplica, el Bayern se lamentó por un  remate pifiado de Goretzka dentro del área.

El favorito intentaba copar el campo, pero dejaba espacios para los contragolpes de un cuadro galo animado por los antecedentes de haberse puesto el traje de David en las fases anteriores para vencer a los goliats Juventus y Manchester City. Iba el minuto 17 cuando Lyon hizo revolotear de nuevo la honda, pero el camerunés Ekambi estrelló el remate en un poste. ¡Que buen arranque, digno de una instancia tan decisiva!

Entonces, Gnabry hizo de aguafiestas. El hijo de padre marfileño y madre alemana recordó sus tiempos de velocista, dejó en el camino a cuatro rivales y al pisar la media luna sacó un potente disparo que abrió las persianas del partido para los teutones. El mismo Gnabry puso el 2-0 apenas superada la media hora de juego y lo demás fue trámite, incluido el 3-0 de Lewandowski al minuto 88 para sellar la goleada y aumentar la marca del polaco en este mini Mundial de clubes europeos.

La clave del partido se dio en ese primer cuarto de hora. Con un Lyon que estuvo dos veces a tiro de gol, pero dejó pasar el tren. Y a contramano, apareció el Bayern, que sin ser una locomotora como en el 8-2 sobre Barcelona, se impuso sin apuros, tal vez regulando máquina, una vez que temprano dejó en evidencia que su clasificación no peligraba y era importante reservar energías para la final del domingo frente al París Saint Germain.

PSG tiene a Neymar y Mbappé capitaneando un cuadro que es como un nuevo rico en el concierto europeo y que, a golpe de billetera, en una década se ha puesto a tiro de obtener su primera estrella continental. En la otra vereda, Bayern es un club histórico en Europa, que va por su sexta Champions, como estandarte de un fútbol germano administrado con eficiencia y en evolución constante.

Si se trata sólo de números, Bayern llega con mejor historial. Y puede batir varias marcas, si se consagra campeón en Lisboa.

Que clubes de Alemania y Francia se hubieran adueñado de las semifinales en esta Liga de Campeones no es casualidad. Se trata de los países que han sido campeones en los dos últimos Mundiales de FIFA. Y hablamos de ligas en las que, salvo las excepciones que confirman la regla, la capacitación de entrenadores y el trabajo en divisiones menores son ejemplares. 

Roberto Aguirre, periodista deportivo