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“Es inviable”, así de claro fue el vicepresidente de Always Ready, Andrés Costa, ante la posible salida del fútbol boliviano de que los partidos se sigan jugando, pero a puertas cerradas, cumpliendo con las disposiciones del gobierno nacional para evitar la propagación del coronavirus. El martes hay reunión de consejo superior.

Costa indicó que entre el 30 al 40% de su presupuesto sale de las recaudaciones de los partidos que se disputan en el estadio Municipal de El Alto, ubicado en la zona de Villa Ingenio. En 2019, el club millonario fue el más taquillero entre los 14 de la División Profesional, cada fin de semana ingresan 10.000 personas, aproximadamente.

La planilla de la institución paceña, que representa a la ciudad más joven del país, oscila entre los $us 300.000 y $us 350.000 y si el calendario del campeonato local sigue con normalidad, su economía se verá afectada. La opción que dan es que se paralice por un tiempo hasta que se suspendan las medidas que fueron anunciadas por la presidenta del Estado, Jeanine Áñez.

Otro que no está de acuerdo es Wilstermann, pues también lleva bastantes espectadores al Félix Capriles y el presupuesto de salarios para sus futbolistas es bastante elevado, aunque el presidente del club, Grover Vargas, no especificó el monto. “No es viable para ninguna institución jugar a puertas cerradas, todo lo contrario, es perjudicial”, expresó.

La misma línea siguen Bolívar, Guabirá, Municipal Vinto, Oriente, Real Santa Cruz y Nacional Potosí. Mientras que Blooming y The Strongest aún analizan su posición.

Por el momento, los partidos de la decimosegunda fecha se jugarán a puertas cerradas, además del duelo entre Oriente Petrolero y The Strongest que es reprogramado de la sexta jornada.

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