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Por: Chino Tapia

De Vallegrande para el mundo. Luis Barrancos Álvarez nació en esa popular región cruceña y después se convirtió en un trotamundo gracias a su dilatada y reconocida labor en el arbitraje.

Un hombre de destacada trayectoria en sus dos grandes pasiones en esta vida: la enseñanza estudiantil y el referato. En la primera, llevó al Colegio Nacional Florida a ser uno de los mejores de Santa Cruz y en la otra faceta fue figura entre los árbitros del país.

En 1946 y con apenas dos años fue traído de Vallegrande a Santa Cruz de la Sierra. Esa vieja Santa Cruz de calles arenosas que empezaba a despertar y en la que el fútbol comenzaba una lenta transformación.

Su vida transcurría normalmente, hasta que un día, siendo un joven que empezaba a escribir su propia historia en la vida, encuentra en su camino al árbitro paraguayo Cayetano de Nicola, contratado por la Asociación Cruceña de Fútbol en busca de trasmitir su experiencia al arbitraje de los partidos, de un campeonato local cada vez más competitivo.

En 1968 llega a esta capital el profesor paraguayo, quien lo impulsa a ser árbitro. Debuta en un torneo juvenil de la ACF, dirigiendo con la asistencia de dos mujeres en las líneas…toda una novedad en esa época.

Un año después dio el salto a la división mayor y de ahí en más nadie detuvo su meteórica y exitosa carrera:dos Juegos Panamericanos, 7 Juventudes de América, 5 Copa América, 2 Preolímpicos y 3 Eliminatorias a los mundiales 1978, 1982 y 1986. Fueron 26 años de arbitraje, 16 de ellos dirigiendo en estadios dentro y fuera de América. Por ello la FIFA lo nombró instructor durante muchos años.

Luis Barrancos (c) con Armando Aliaga (izq.) y Jorge Antequera, famosa terna en los 80


Su mayor logro fue haber sido elegido para dirigir en el Mundial de España ´82. No era su mejor momento personal, anímicamente no estaba en las mejores condiciones, lo cual le terminó pasando factura.

En ese Mundial, Luis Barrancos dirigió Argentina-El Salvador, partido que llegaba en medio de una polémica por dichos de los rioplatenses con referencia al nivel de los centroamericanos. El ambiente era pesado y el partido resultó muy caliente, con incidentes, y con una experiencia personal inolvidable para el juez cruceño.

¿Cómo fue la historia del partido Argentina-El Salvador?, un arbitraje polémico…

-Muy polémico, soy consciente de eso, 15 días antes de ese partido mi esposa había fallecido, yo llego -tal cual dice la FIFA- como uno de los mejores árbitros de Sudamérica, con 36 años. El Salvador había venido a la Argentina y los argentinos le dijeron que era un equipo de barrio, entonces los salvadoreños llegaron con bronca a ese encuentro.

Cuando el partido estaba 0-0, lo de Maradona en la cancha era insoportable, hablaba por demás. Al margen de la actuación de los centroamericanos, debo reconocer que no tuve los pantalones para expulsar a (Diego Armando) Maradona, solo le saqué tarjeta amarilla cuando se merecía que yo le saque la roja, porque era muy malcriado en el campo de juego, demasiado malcriado.

Barrancos rodeado de jugadores en elpolémico partido entre Argentina y El Salvador


-¿Es verdad que Diego lo pateó?

Mentira. Cuando uno corre no está mirando hacia atrás y Maradona había intentado patearme desde atrás pero no lo logró, quiso ponerme como una zancadilla, no me tocó, no caí pero Maradona fue realmente una pesadilla. El problema que tuve fue que mi asistente español no me reportó ese intento de agresión, yo no lo vi.

Uno tiene que admitir lo que uno es: resultado de todo es que mi calificación no fue buena, menos de 5 en ese partido, cuando yo había llegado con calificación de 10 sobre 10 al Mundial. Pese a ello, me volvieron a nominar y dirigí en la Eliminatoria de 1986 en Bogotá (Colombia).

 Anécdota con Saucedo Landa

“Uno de los mejores jugadores que tuvo Oriente Petrolero: Arturo Saucedo Landa (+), un jugadorazo, pero era un hombre díscolo, malcriado en la cancha, burlesco…pero de primer nivel. Al único que respetaba en la cancha era a mí porque cuando me crucé con él lo incentivé a que tenga un buen comportamiento, porque como educador que siempre fui, no voy a destruir a un jugador, tengo que edificarlo. Entonces yo le hablaba bien, él se daba la vuelta y me decía: gracias profe, gracias profe…nunca me hacía problemas no obstante que una vez lo expulsé, justamente por una malcriadez que yo no podía tolerar ni pasar por alto”.

 Un clásico inolvidable

“Durante toda mi carrera dirigí 17 clásicos cruceños, en uno de ellos con estadio repleto, a la primera jugada del partido el chaqueño Erwin Espinoza, de Oriente Petrolero, comete una falta descalificadora, apenas corrían los primeros segundos del encuentro, entonces yo le saqué tarjeta amarilla, sin titubear porque la infracción fue al estilo de Espinoza…muy fuerte. Entonces él me reclama y de una sola vez me dijo: ´amarillo e mierda, botame a ver…´ y ahí nomás le saque la tarjeta roja, lo expulsé sin que vaya ni un minuto del clásico…se imagina todo el estadio cómo se puso ese momento…”.

Mario Mercado y 3 clásicos

“Estoy llegando de dirigir fuera del país, un sábado en el aeropuerto de El Alto nos topamos con don Mario Mercado (histórico presidente de Bolívar) y al día siguiente jugaban Bolívar-The Strongest comenzando la definición del título pero no había árbitro, entonces él me dice ´se queda Barrancos´…al final acabé dirigiendo tres clásicos paceños seguidos, porque se definió en el tercero. Fue extraordinario en la historia del fútbol boliviano y también en mi vida, por supuesto”.


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