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El sueño de toda una nación: Macedonia del Norte logró el jueves su billete para la Eurocopa, la primera gran competición de su historia para un país joven, cuyo nombre fue incluso objeto de duras disputas.

Ignorando las medidas anti-covid, miles de habitantes descendieron el jueves por la noche a las calles cantando el himno nacional al son de petardos y cláxones, para saborear una victoria que permite al minúsculo estado de los Balcanes colocar el sol amarillo de su escudo entre los grandes.

"Nuestro sueño se ha hecho realidad", resumió el capitán Goran Pandev, autor del gol de la calificación contra Georgia (1-0). 

"¡Skopje arde!", proclamaba la prensa en primera página. "El equipo nacional de fútbol ha hecho de nosotros una nación orgullosa", exclamaba un ciudadano en las redes sociales. 

Hasta hace poco, los "Linces rojos", o "Leones rojos" como son llamados a veces, representaban a un país conocido oficialmente como la Antigua República Yugoslava de Macedonia. 

El pequeño país de menos de dos millones de habitantes solo lleva su nombre actual desde que aceptó cambiar de apelación, en 2018, para poner fin a un antiguo litigio con Grecia y levantar un obstáculo en el camino de la Unión Europea.

Con esta victoria por 1-0 en Tiflis, "hemos entrado en Europa, finalmente", lanzaba un internauta.

- "Diversidad"-

Los Linces firmaron una hazaña en un país normalmente eclipsado deportivamente por otras repúblicas nacidas de una federación yugoslava que fue en su tiempo una potencia del fútbol. Croacia, en particular, disputó la final del Mundial perdida contra Francia en 2018.

Hasta ahora, los jugadores de Macedonia del Norte no habían logrado nunca clasificar a una gran competición internacional.

"Es un resultado que quedará inscrito en los anales del deporte", dijo a la AFP Aleksandar Stikov, comentarista deportivo retirado. 

Un éxito que se explica también por la "diversidad" de un equipo en el que la mitad de los jugadores son miembros de la minoría albanesa de este país de gran mayoría eslava.

"Esta unidad entre los jugadores ha constituido tal vez la baza más importante", juzga el periodista deportivo Toni Zoografski.

Los primeros clubes de fútbol aparecieron a principios del siglo XX en este rincón del sudeste de Europa, pero la selección nacional solo llegó tras la independencia en 1991.

Stikov había comentado el primer partido disputado por los Linces con su propia bandera, contra Eslovenia en 1993.

El joven equipo estaba entonces liderado por el icono Darko Pancev, goleador legendario, Bota de Oro de máximo anotador de los campeonatos europeos dos años antes.

Pero Pancev, en la época delantero en el Inter de Milán, no fue suficiente.

"Este generación tiene una ocasión de oro de jugar contra los mejores de Europa", dijo a la AFP el exgoleador, que tiene ahora un bar en Skopje.

- "Desarrollar nuevos talentos"-

"Eso quiere también decir mucho para la popularización del deporte" entre los jóvenes y los que no se interesan habitualmente por el fútbol, añade. "La federación debe aprovechar esta ocasión para mejorar las condiciones y desarrollar nuevos talentos en los clubes".

En un país entre los más pobres de Europa, las infraestructuras deportivas son más bien rudimentarias. Un solo estadio, Tose Proeski, en Skopje, está homologado por la UEFA para los partidos internacionales. Los presupuestos de los clubes de primera división alcanzan rara vez el millón de euros (1.179.380 dólares).

Cada época tiene su héroe y esta clasificación a la Eurocopa representa el apogeo del capitán Pandev, de 37 años, el jugador con más partidos internacionales de Macedonia del Norte, máximo goleador nacional y líder incontestable de su generación. 

Pero la edad juega en su contra y el futuro reposa en particular en Ezgjan Alioski, extremo del Leeds United y en el centrocampista Eljif Elmas, del Nápoles.

Los más optimistas no apostarían por proezas macedonias el próximo año en la Eurocopa, donde el equipo se enfrentará a Austria, Países Bajos y Ucrania en el Grupo C. Pero los aficionados querrían de todas maneras ver caer con honor a su equipo.

"Debemos ser conscientes de que en la Eurocopa hay otro nivel", resume Pancev.