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Diego Maradona celebró el agónico triunfo de su Gimnasia y Esgrima sobre Independiente (1-0) que le dio un respiro al “Lobo”, aún muy complicado por el descenso en el torneo argentino, en uno de los partidos del sábado por la fecha 21 de la Superliga del fútbol argentino.

“Es un desahogo impresionante. No podemos ganar en casa (de local), pero sí de visitante. Ganamos porque tuvimos una gran posibilidad”, dijo Maradona apenas concluyó el encuentro, tras la victoria del Lobo por la mínima con gol de Eric Ramírez (90+3) en el tercer minuto de descuento.

“Esto es una alegría inmensa para los muchachos, para que tengan confianza. Les dije que no me importaba el resultado, me importaba que estén enchufados (concentrados). Y si están enchufados no pueden perder con Independiente, ni con San Lorenzo, ni con Boca, ni River. Once contra once, no te recomiendo a Gimnasia”, agregó Maradona.

Pese al triunfo, Gimnasia continúa último en la tabla de promedios que determinará tres descensos de categoría, pero sobre todo, volvió a ganar después de cuatro partidos sin festejos, y la quinta victoria de Gimnasia en el ciclo de Maradona como entrenador del equipo “mensana”.

Después del mal trago en Rosario, donde fue recibido con indiferencia y hasta con cierto rechazo y algunos abucheos por parte de los hinchas de Central, esta vez Maradona vivió otra jornada de homenaje con una gran bienvenida en el estadio Libertadores de América.

El exastro del fútbol argentino fue recibido en el campo de juego por quien era su ídolo juvenil, Ricardo Enrique Bochini, recordado como un talentoso enganche de Independiente a comienzos de los años 70 y que jugó hasta fines de los 80, siempre en el “Rojo” de Avellaneda, y con el que Maradona compartió plantel en la selección argentina campeona en México-1986.

“El recibimiento fue un calor al corazón. En un momento hasta sentí que se me ponía la cara dura por la emoción. Este estadio debería llamarse Enrique Bochini”, declaró Maradona en medio del campo de juego.

En el breve homenaje en el que le entregaron una réplica de una copa del mundo y una camiseta con el número 10, también participaron Daniel Bertoni, campeón del mundo con Argentina en 1978 y que jugó el Mundial de España-1982 junto a Maradona, además del exdefensor uruguayo Ricardo Pavoni y el exarquero Miguel Santoro.