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Presidió el comité electoral de Oriente hasta el lunes, cuando decidió renunciar denunciando presiones. Mario Suárez Riglos dijo que pone una pausa en el club de sus amores porque no estaba dispuesto a un desgaste que le hubiera afectado su salud.

¿Por qué se va?

He tenido la costumbre de sacar todas las cosas a flote, así fue el consejo de fiscalización, y creímos que con las dos candidaturas iba a haber una fiesta democrática. Esta fiesta se vio un poco empañada por gente que aparentemente no quiere a Oriente, lo que quiere es el poder, y no me estoy refiriendo a los candidatos, me estoy refiriendo a gente que está detrás de ellos. Estos señores que están detrás de Ronald Raldes y de Hormando Vaca Díez han entorpecido lo que queríamos. Me sentí frustrado, presionado, me amargué, mis nervios realmente ya iban a explotar, y a mi edad una explosión de nervios significa una enfermedad.

¿Traspasó ‘fronteras’ esta elección en Oriente?

Claro que sí... claro que traspasó, en el sentido de que si usted ve que un club, una institución grande que arrastra gente puede favorecerlo, van y le dicen: ‘Joven, vote por mí, sea usted mi candidato’, aunque no lo sea. Hubo políticos, efectivamente, no voy a decir de qué bando, pero hubo políticos que exigieron que a Oriente se lo conduzca a ese lado, a través de los candidatos -tampoco voy a decir a qué candidato porque no quiero hacerme lío-. Hubo presiones y cosas que se extralimitaron tremendamente.

Denunció presiones al renunciar, ¿de qué tiempo?

No puedo decir nombres, porque me complicaría, como a los que tuvieron la amabilidad de llamarme, porque todos fueron respetuosos de decirme vote por uno o por el otro; entonces, esas presiones, que debían enmarcarse dentro del estatuto y después en las leyes bolivianas, no estuvieron, porque el estatuto nos dice que un candidato tiene que tener ciertas prerrogativas y entre ellas está no haber sido empleado durante cuatro años.

Eso en el caso de Raldes...

Eso es lo que alegaban algunos, pero la contraparte es la ley boliviana, o sea la Ley General del Trabajo. Raldes tuvo la ‘viveza’ de ir al Ministerio de Trabajo, que nos dio una orden de que él no era trabajador de Oriente. Nosotros teníamos que acatar la ley. Pero, además, la lista del señor Vaca Díez también estaba errada porque no habían cumplido con el tema de la legalización de los carnés, aunque aquí es mucho más salvable, porque hay una ley que no se necesita legalizar. Si lo adjuntaban estaban limpios, pero lo hicieron después de cinco días, y eso ya no sirve.

¿Cómo ve lo que se viene?

Yimy (Montaño) también renunció (a presidir la comisión transitoria) cansado de la presión de algunos que están ahí en el directorio en la comisión administrativa. Pero a ver, Oriente ha salido de crisis peores, en algún momento estuvo por desaparecer. Todo es cuestión de acercarse, de arreglar, de hablar; yo veo que ahorita hay una tremenda masa de gente querendona del club que lo quiere a Raldes de presidente. Perfecto, búsquenle la forma, porque no hay aclamación en los estatutos, eso sería muy espurio, debilucho, habría que buscarle la forma en darle un tiempo a Raldes.

 ¿Que presida la comisión transitoria por un año...?

Por ejemplo. Puede hacere eso para que él también vaya mejorando su conocimiento sobre el manejo de un club, y bueno, yo pienso que esa podría ser una solución más o menos factible; no sé si legal, pero factible de hacerla, y que comprendan también Raldes y su gente cómo es manejar un club tan grande. Si usted hubiera ido a captación de socios estaba lleno; me fui por curioso y realmente era una larga cola para pagar su cuota.

 ¿Irá a la asamblea?

No, para nada; sabe, he cerrado el capítulo de ser dirigente o participar. Iré cuando me inviten a alguna manifestación social, pero ya no quiero estar ahí, prefiero estar en mi casita tranquilo (sonríe) evitando alguna malacrianza por ahí, como las que hubo hace poco.

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