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Carlos Yeske, miembro de la comisión jurídica del club Ciclón, denunció que la Asociación Tarijeña de Fútbol (ATF) perdió un terreno de ocho hectáreas, adquirido en 2008, por 50.000 bolivianos. El presidente de la ATF en aquel entonces y en la actualidad, Freddy Cortez, explicó que nunca se pagó por esas tierras en las que se pensaba construir un complejo deportivo y que el problema tiene un trasfondo político.

Dirigentes en Tarija creen que hay algo irregular y por eso se conformó una comisión, de la cual es parte el presidente de Ciclón Fabricio Nava, que quiere llegar al fondo del asunto, pues manejan documentación en sentido que esas ocho hectáreas volvieron a propiedad del vendedor Ermeregildo Segovia.

“La ATF registró esos terrenos a su nombre y existe documentación. Freddy Cortez los devuelve a su dueño original, cuando tenemos papeles que demuestran la compra, pago de impuestos, transferencia y todo el papeleo legal que se hizo aquella vez. Esto puede generar que le abramos un proceso judicial”, dijo Yeske.

Cortez no negó la existencia de documentos de propiedad de esos terrenos a favor de la ATF, pero explicó que se los hizo para cumplir con un requisito que exigía el Gobierno nacional, que a través de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE) iba a financiar la construcción de un complejo deportivo.

En 2008, el entonces Evo Morales vio con buenos ojos el proyecto, pero pidió a los directivos de la ATF que presenten los papeles de propiedad del terreno para realizar la construcción de la obra.

“Hablamos con el señor Ermeregildo Segovia para que nos ceda ocho hectáreas de más 100 que tiene por el camino a Tolomosa. Hicimos los papeles con la condición que si no se realizaba el proyecto teníamos que devolverle el terreno y eso es lo que pasó”, dijo Cortez a Diez.

Si bien en un documento dice que la ATF compró el terreno en 50.000 bolivianos, en realidad no se pagó nada porque si el proyecto se hacía realidad se iba a cancelar con los desembolsos del Gobierno.

“El único interés del señor Segovia era colaborarnos y por ende que sus terrenos suban de precio con la construcción de nuestro complejo, ya que íbamos a tener un estadio y canchas auxiliares, por eso nos ayudó en todo lo que estuvo a su alcance, incluso haciendo los papeles sin que le demos dinero”, agregó Cortez.

El titular de la ATF lamentó que Morales se haya molestado con él por un mal entendido y echó por la borda todo el proyecto. “Cuando Evo fue a Tarija en una oportunidad le cerraron la puerta del estadio para que no ingrese, Mario Cossío estaba de prefecto y Evo pensó que yo tenía algo que ver con eso”, cuenta Cortez.

Desde entonces el proyecto sufrió trabas hasta que finalmente fue desestimado. Por lo tanto, en 2012 Cortez firmó la devolución de las ocho hectáreas a Segovia, quien ratificó esa versión.

“Yo lo hice por colaborar al fútbol tarijeño. Transferí el terreno a favor de la ATF para que construya su complejo, pero me lo devolverían si no se hacía realidad el proyecto. Como no se lo hizo, me firmaron la devolución. Nunca recibí plata por ese inmueble”, refirió Segovia.

“Trasfondo político”

Cortez, molesto con la polémica en torno a su gestión, juzga que todo esto tiene un “trasfondo político”. Considera que después de estar 14 años al frente de la ATF hay gente que lo quiere fuera y le hace mala campaña.

Anunció que pronto llamará a elecciones y que se presentará a la reelección pues cuenta con apoyo suficiente para seguir al mando del fútbol tarijeño. “Estamos esperando solamente la aprobación de nuestro estatuto para llamar a elecciones”, dijo.

Por su parte, Yeske y un grupo de dirigentes tarijeños consideran que Cortez no debe seguir en la presidencia de la ATF. “Hace más de un año y medio que debió llamar a elecciones y no lo hace argumentando que los estatutos aún no han sido aprobados por la FBF. Cortez se ha prorrogado en el cargo, no rinde informe de gestión, es igual que en la ANF, donde es un privilegio saber los estados financieros”, afirmó Yeske.

 Cortez informó que la ATF cuenta con un terreno de cuatro hectáreas en la zona de Carachimayo, que costó 82.000 dólares y fue adquirido el año pasado con dinero que reunió desde que Carlos Chávez hizo desembolsos de la FBF a las asociaciones, hasta los últimos 20.000 dólares que hizo entrega el también presidente federativo César Salinas.