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Álvaro Mejía, presidente del club Bata de Cochabamba, considera que el colombiano Edgar Leandro Osuna, quien junto al argentino Iván Damonte gerenciaron el club un par de meses (habían firmado un contrato por cinco años), está involucrado en la estafa a jóvenes que sueñan con ser jugadores profesionales y que a principio de año engañó a nueve de sus compatriotas que fueron abandonados a su suerte en la capital cochabambina y que lamentablemente ocho de ellos están ahora contagiados por el coronavirus.

Mejía informó que desconocían la llegada de estos jugadores al club, que en manos de Damonte, que después le pasó la posta a Osuna, quedó librado a su suerte y en riesgo de descender de categoría.

De acuerdo al dato que ofrece el diario El País de Cali, Colombia, estos jóvenes fueron traídos a Bolivia por Jorge Sánchez, quien a los padres de los viajeros les mintió que era el presidente de Bata, representativo de Quillacollo.

Lo grave de esta historia es que estos jugadores padecieron al ser abandonados por el supuesto directivo que les ofreció una carrera profesional  en el país. El desamparo, además, los obligó a buscar ayuda de vecinos para sobrevivir.

 Vivíamos en una casa y a la segunda semana el señor (el que los trajo) desaparece, entonces nosotros nos quedamos sin plata y pasamos más de una semana comiendo arroz con pasta y de sobremesa agua porque no había para más. Los dueños de la casa decidieron no cobrarnos arriendo, y le pasaron la información a un cura de la ciudad que es el que ha estado pendiente de nosotros", señaló Steven Velandia, uno de los jugadores estafados y que pagó aproximadamente 800 dólares al supuesto directivo para probar suerte en Bolivia.

Con la cuarentena por la pandemia se complicó el panorama para el grupo y al parecer, según el relato de Velandia, el dueño de la casa donde vivían los contagió del Covid-19 porque salía todos los días a la ciudad para trabajar.

Sueño desinflado

Velandia narró al diario colombiano cómo nació esta aventura de venir a Bolivia.  "Hace unos meses se nos presentó un supuesto representante de nombre Jorge Sánchez, quien dijo tener futbolistas en diferentes equipos en la segunda división de Bolivia, y que trabajaba en Cochabamba. Nos dijo que era presidente del Club Thomas Bata, buscamos información de este equipo y aparecía que hacía parte de la segunda división, pero nunca encontramos quiénes eran sus directivos".

Por lo visto Sánchez y Osuna forman parte de una red de dudosa reputación en el fútbol. El nombre de este último aparece en un reportaje (“Sueños desinflados”) de Séptimo Día, programa de una importante red de televisión de Colombia, en el que se lo culpa de haber estafado a jovencitos de varias ciudades colombianas, cuyos padres, la mayoría de escasos recursos económicos, hicieron un enorme sacrificio para que sus hijos puedan tener oportunidades en clubes grandes de Argentina y México.

En la actualidad, Osuna guarda detención en la cárcel San Pablo de Quillacollo. Se dice que su reclusión se debe a deudas por hospedaje de jugadores que trajo del extranjero.

Jugadores se recuperan

El presidente de Bata, Álvaro Mejía, informó que más allá de comandar una institución deportiva, colaborará junto a un grupo de amigos para que los jugadores colombianos puedan ser bien atendidos en el hospital y pronto puedan volver a sus casas sanos.

“Por humanidad vamos a darle una mano a estos jóvenes. Estamos averiguando cómo hacerlo”, dijo el directivo.

Entre tanto, los ocho futbolistas enfermos siguen recuperándose en el Hospital del Sur de la capital cochabambina. El jueves serán nuevamente evaluados por los médicos de ese nosocomio para ver la evolución de la enfermedad.

Se conoció este lunes, que gente del Ministerio de Deportes los contactó para interceder por ellos en su curación.