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Los malos resultados de Destroyers en sus primeros cuatro partidos (tres derrotas y un empate) han originado airados reclamos de algunos de sus hinchas, que incluso esto derivó en problemas personales que estallaron el miércoles en una trifulca después del partido en que el equipo aurinegro jugó ante Sport Boys en el estadio Samuel Vaca de Warnes (1-1).

Válido o no el reclamo, la dirigencia de club ‘cuchuqui’ lamentó este escandaloso suceso, pues de acuerdo a las imágenes que hicieron público los programas de televisión se vieron involucrados dirigentes como Luis Rosell, que actualmente ocupa el cargo de secretario general, y dos de los hermanos del presidente del club, Carlos Blanco.

Entre calmar los ánimos y defender a los suyos todo terminó en pelea, que, de acuerdo al fiscal de cancha del partido referido, José Luis Nunberg, afortunadamente no pasó a mayores, porque hasta la policía debió actuar para apaciguar los ánimos.

La historia de este entuerto tiene que ver con el grupo de whatsapp que maneja un grupo de seguidores de Destroyers para informar e intercambiar opiniones sobre la actualidad del equipo y del club y en el que está el socio Ludwing Yavarí y el hijo de Rosell, que también se llama Luis.

El malestar nace porque Yavarí, que viene de una familia destroyana, no está de acuerdo con la continuidad del entrenador del equipo, el brasileño Evandro Guimaraes, a quien cuestiona por la mala campaña del representativo no solo en el presente torneo Clausura, sino desde el Apertura.

Al parecer sus críticas no cayeron bien, lo que provocó respuestas también ‘calientes’. Los mensajes de alto tono terminaron en combates pugilísticos. Esto pasó cuando se toparon a la salida del Samuel Vaca, el pasado miércoles.

¿Quién empezó quienes son los culpables? Cada sector tiene su explicación y culpa al otro del embrollo.  “Por calmar los ánimos y porque mis hijos estaban involucrados recibí un puñete de atrás. Fue un triste episodio. Estoy avergonzado. Esto no debe pasar más. El directorio lo sabe y vamos a tomar medidas contra esos hinchas que reciben entradas gratis y solo nos originan problemas con sus insultos”, dijo Luis Rossel.

“El problema era entre el hijo de Rossell y mi hermano (Ludwing), pero tras salir del estadio nos matonearon. Mi cuñado (Carlos Alberto Cruz), que nada tenía que ver en el caso fue golpeado por un grupo en el suelo, por lo que ahora tiene serias lesiones. Es lamentable lo que pasó. Lo que escribimos en el whatsapp tiene que ver con el entrenador y nada más. Somos hinchas y estamos en nuestro derecho de hacerlo”, dijo Richard Yavarí, quien también estuvo ese día en los hechos y quien consideraba amigo a Rosell y a los miembros del actual directorio.

¿En qué terminará esto? Hoy el directorio que lidera Carlos Blanco tendrá una reunión en la que se hablará del tema y de una recusación al árbitro Juan Nelio García que dirigió el partido del miércoles y que al parcer de Rosell no le cobró dos penales, que incidieron en el resultado final.

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