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Hasta hace poco intocable en los esquemas de Pep Guardiola en el Manchester City, Sterling ha ido perdiendo protagonismo y, con ello, su deseo de abandonar el Etihad ha incrementado.

Este pasado verano europeo una de las primeras actuaciones del director del área de fútbol del Barcelona, Mateu Alemany, fue viajar a la ciudad inglesa para negociar el fichaje del atacante de origen jamaicano.

Con las consabidas limitaciones económicas, la idea era poder conseguir a Raheem mediante algún trueque (con Griezmann, Dembélé y Sergi Roberto inicialmente sobre la mesa) o a préstamo. La operación para traer al británico estuvo cerca de cerrarse, pero finalmente no cuajó.

Lejos de enfriarse, el interés por Sterling sigue muy vivo y la secretaría técnica quiere reactivar las negociaciones de cara al mercado invernal.

Alemany mantiene el nombre del extremo en mente y esa situación a la que hacíamos referencia por la que pasa el futbolista en su club no hace sino allanar de alguna forma el camino.

No será fácil, pero por lo menos sí que la entidad barcelonista dispondrá de algo más de líquido que en verano para abordar su aterrizaje. En cualquier caso, la negociación no será precisamente sencilla. 

Apenas ha entrado de inicio en dos de los seis partidos oficiales que ha librado este curso el Manchester City y no ha completado ninguno de ellos. Si desde la irrupción de Pep había sido una pieza fundamental, ya a finales del año pasado su relevancia empezó a decaer. Y ha sido en este arranque de temporada cuando se ha confirmado que su rol ha cambiado para el técnico de Santpedor.

En los dos compromisos de más exigencia hasta ahora, frente al Leicester en el King Power Stadium en Premier y el otro día contra el Leipzig en Champions (los dos consecutivos), Sterling se ha resignado a seguirlos desde el banquillo desde un comienzo y jugó solo algunos minutos.

Por todo ello, porque a sus 26 años y viviendo su séptima temporada en el City ha llegado el momento de abrir nuevos horizontes, Raheem está predispuesto a recalar en el FC Barcelona.

El Liverpool pagó por él en 2015 más de 63 millones de euros en una de las operaciones más cuantiosas llevadas a cabo hasta ese momento en el mercado futbolístico. /Sport

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