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Tarija forma parte otra vez del mapa del fútbol boliviano. Real Tomayapo le permitió anexarse nuevamente al conseguir uno de los cupos de la Copa Simón Bolívar para ascender a la División Profesional.

El equipo chapaco del nombre difícil que de a poco resulta fácil y familiar por la insistencia con que se lo cita desde hace una semana, gracias al logro que entusiasma a una ciudad que antes era “la capital de básquet” y que hoy tiene una fuerte afición por el fútbol.

Es un caso curioso el de Tarija. Encanta el fútbol a mucha gente, pero la inestabilidad de sus equipos en la primera división hizo que, de a poco, el fanatismo se volcara por equipos extranjeros, concretamente argentinos.

Una anécdota personal al respecto. Un día caminaba por la plaza Luis de Fuentes y se me acerca un muchacho, que seguramente estaba enterado de que era periodista, y me pregunta: ¿Cuál es el clásico tarijeño? Me imagino que es Ciclón-Unión Central, le respondo. No, me dice, es River-Boca.

Al fútbol tarijeño le hace falta cambiar eso, que empiecen a ver al fútbol boliviano de manera distinta, y la misión les corresponde a los propios tarijeños, empezando por Real Tomayapo, que sigue los pasos de Ciclón, Unión Central y Petrolero de Yacuiba en el fútbol profesional.

El nuevo integrante de la División Profesional representa a la provincia Méndez y lleva el nombre de una región popular que es muy conocida por la gran producción de duraznos, ubicada a unos cincuenta kilómetros de la capital del Guadalquivir. Fue fundado el 2 de febrero de 1999 y empezó jugando en la Liga Gremial Obrera.

Un dato. Según una publicación del diario El País de Tarija, la localidad a quien debe el nombre el nuevo equipo profesional se encuentra en las estribaciones de la famosa cuesta de Sama, en la parte posterior de este macizo andino que aparece como lejano centinela de la capital tarijeña, camino a Sucre y Potosí, que en la época de la colonia formó parte de la ruta de las denominadas avanzadas ibéricas que abrieron los primeros senderos para comunicar Potosí y Charcas con el Virreinato del Río de la Plata.

Los tomayapeños, que son orgullosos de su durazno llamado “cuaresmero”, un fruto jugoso, grande y dulce, que cosechan entre marzo, abril y primeras semanas de mayo, ahora tienen otro motivo para levantar más la autoestima con este equipo que los pone en escena en el fútbol nacional.

La sede del equipo está en la ciudad, desde donde maneja todo la Ingeniera de alimentos Danitza Soliz, presidente del club, con cuyo respaldo económico y de otros residentes de Tomayapo, financian esta aventura. El entrenador es tarijeño, Horacio Pacheco, con mucha experiencia en el fútbol de ascenso. Estuvo a punto de subir a la División Profesional dos veces. Con Universitario avanzó a semifinales, y con Avilés Industrial llegó a la final y la perdió en un tercer partido con Always Ready. Por lo tanto, en este caso, la tercera fue la vencida.

Aprovechó la experiencia acumulada, se apoyó en quienes dirigió en Avilés Industrial (Cristhian Valencia, Ramón Melgar), y en otros equipos, como Daniel Garzón, Alex Coronel, Daniel Castellón, Alex Guevara, Luis Vargas, Cristian Silos, y Matías Vicedo.

Y también apostó a jugadores tarijeños, surgidos en Villa Montes, Bermejo, Padcaya, San Lorenzo, Erquiz, Tolomosa y Tomayapo, porque confía en ellos, y con ese grupo se lanzó en búsqueda del ascenso.

Camiseta verde, con el estadio IV Centenario como reducto, aguardan el desafío, ilusionados de que los frutos de su trabajo en el fútbol sean tan buenos como los de su tierra.

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