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Problemas respiratorios, dificultades para recuperar la forma física, 'Covid persistente'... Si bien las formas graves de la enfermedad no han golpeado al fútbol profesional, sí hay algunos jugadores a los que les cuesta más recuperarse. Algunos arrastran secuelas, en principio menores, pero que médicos y entrenadores se toman muy en serio.

"Cuando los jugadores se ven infectados por el virus y vuelven, no es algo que se haga con un chasquido de dedos. Incluso ellos lo sienten, lleva un tiempo", explicó en diciembre el seleccionador francés, Didier Deschamps.

Los ejemplos son numerosos y aumentan a medida que los casos se multiplican.

Lionel Messi, por ejemplo, se contagió durante las vacaciones navideñas en Argentina y no pudo reaparecer hasta el pasado domingo, un mes después de la infección.

El propio jugador admitió recientemente que el problema de salud fue más molesto de lo inicialmente previsto.

"Me llevó más tiempo del que pensaba para estar bien", dijo el astro argentino en su Instagram, diez días antes de su regreso a un partido oficial.

En el Bayern Múnich, Joshua Kimmich, que generó controversia por su resistencia a vacunarse, terminó infectándose y sufrió infiltraciones en los pulmones, perdiéndose dos meses de competición, mientras que el argentino Paulo Dybala (Juventus) admitió en 2020, durante el inicio de la pandemia, que sentía que le "faltaba el aire" y que tenía "el cuerpo muy pesado" cuando volvió a ejercitarse.

- Posibles complicaciones -

Los casos más graves son poco habituales. El atacante Jean-Kevin Augustin, del Nantes francés, sufrió un 'Covid persistente' y pasó más de un año fuera del grupo profesional, mientras que Junior Sambia, del Montpellier, llegó a estar hospitalizado y en reanimación.

En los entrenadores, esta cuestión genera preocupación por las eventuales consecuencias del virus a corto o medio plazo.

La comunidad médica intenta tranquilizar. "No tenemos la impresión de tener más patologías crónicas ligadas al virus. Son más bien complicaciones que hay que gestionar, dificultades en la recuperación", explica a la AFP Emmanuel Orhant, director médico de la Federación Francesa de Fútbol.

"Sabemos que el virus tiene un impacto en los datos ventilatorios a corto plazo. Con una gripe puedes devolver a los jugadores al terreno de juego en cuanto vayan mejor. Con el covid hace falta un tiempo de readaptación más largo", cuenta este médico, miembro de la 'Comisión Covid' del fútbol francés.

"Hay que tener cuidado porque no son lesiones tradicionales", confirma Nicolas Dyon, preparador físico que pasó por varios clubes franceses (Niza, Rennes, Saint-Etienne). "Hay que privilegiar una reanudación lineal para hacer subir progresivamente la frecuencia cardíaca y mantener al jugador bajo vigilancia", cuenta a la AFP.

Sobre las consecuencias a largo plazo, los estudios científicos son todavía reducidos, pero "a nivel cardíaco no hay secuelas", asegura el doctor Orhant, que en diciembre de 2020 contabilizó un 2,2% de patologías cardíacas en unos 350 jugadores que dieron positivo. "Todas eran benignas y desaparecieron en unas semanas. Es imposible afirmar que todas estuvieran ligadas al covid", puntualiza.

- Zonas de sombra -

A falta de muchos datos médicos, investigadores de las universidades de Düsseldorf y Reading se centraron en las estadísticas de 257 jugadores de la Bundesliga y la Serie A que se infectaron de covid-19 antes de julio de 2021. Sus resultados son menos optimistas.

Los jugadores infectados observan en efecto una bajada duradera en sus estadísticas: seis meses después de su infección, su índice de rendimiento en el sector de los pases, por ejemplo, retrocede alrededor de un 5% en relación a su estándar pre-Covid.

"Los resultados sugieren una alteración permanente en las capacidades del jugador", estima a la AFP James Reade, director del Departamento de Economía de la Universidad de Reading y coautor del estudio.

Otra zona de sombra e incertidumbre son los efectos diferenciados de las variantes: "Con la variante Delta, los jugadores estaban a menudo KO durante unos días, pero volvían luego sorprendentemente rápido", destaca Nicolas Dyon.

El doctor Ohrant señala que "no se puede hablar de Ómicron de la misma manera que como se hablaba de las primeras infecciones, mucho más malignas", ya que "la mayoría de jugadores no tiene casi ningún síntoma" con esa variante. 

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