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A 47 días del fallecimiento de César Salinas, quien fuera presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), se puede decir que hay señales de que pronto puede acabarse el caos que reina en el fútbol boliviano por la lucha de poder en la máxima entidad del balompié nacional.

Este viernes, el cruceño Robert Blanco ofreció su primera conferencia de prensa virtual como nuevo titular federativo.  Se trata de un cargo que le costó asumir debido a la pugna que libra con Marco Rodríguez, vicepresidente de la División Aficionados, y los otros miembros del comité ejecutivo (Jaime Cornejo, Antonio Decormis, Lily Rocabado y Rolando Armayo). Estos últimos determinaron darle la presidencia al dirigente pandino, respaldados en el estatuto que se aprobó en noviembre del año pasado, y, además, desconocer al dirigente destroyista porque presentó un Amparo Constitucional, que lo favoreció y originó que lo restituyan en el cargo, mientras los desobedientes a la referida resolución ahora estén a las puertas de encarar un proceso penal cuyo caso ya está en manos del Ministerio Público.

No ha sido fácil para Blanco llegar a esta instancia. Él contó que tras la muerte de Salinas participó de varias reuniones de comité ejecutivo en la que dejó en claro que estaba respaldado legalmente para asumir la presidencia, pues lo avala el estatuto que se aprobó en el 2017 y en el que se basó el directorio que fue posesionado en abril de 2018.

En su momento, no le sirvió este argumento y entendió que sus compañeros del comité ejecutivo apoyan a Rodríguez. Por eso tuvo que anunciarles que acudiría a una instancia legal para confirmar si estaba equivocado o no en su posición. “Les dije que si rechazaban mi demanda apoyaba en un cien por ciento al que debería asumir legalmente y si fuera lo contrario pedí que hagan lo mismo”, dijo Blanco.

Y así inició su periplo en la búsqueda de la legalidad. Relató que utilizó varios recursos legales para que lo reconocieran como presidente interino e incluso envió cartas a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y FIFA, pero sin respuestas contundentes, solo un par de llamadas en la que le informaron que en estos conflictos se debe acudir a tribunales de ética o arbitrales, que la estructura de la FBF no los tiene.

Con este panorama fue que el presidente de la División Profesional, según confesó, se escudó en un Amparo Constitucional para denunciar que se le vulneraron sus derechos, pues considera que las Leyes de un Estado están por encimas de normativas de la FBF.

El 18 de agosto, La Sala Constitucional Segunda del Tribunal Departamental de Santa Cruz determinó darle la razón a su reclamo, ordenando a Rodríguez y al resto del comité ejecutivo que acaten la resolución y que todos sus obrados queden anulados, concretamente a partir del 23 de julio, que fue la fecha en que suspendieron transitoriamente a Blanco hasta que el tema lo defina un congreso ordinario.

El asunto es que Rodríguez y sus colaboradores siguieron actuando como si nada hubiera pasado, convocando a reuniones, firmando cartas oficiales, atendiendo a la selección que se prepara para sus partidos por la próxima eliminatorias del Mundial de Catar (2021), pero amparados en que supuestamente la Conmebol les da su total apoyo.

Es más, cuando Blanco viajó primero a Cochabamba para posesionarse administrativamente y luego a La Paz, en esta última ciudad no tuvo éxito porque guardias de seguridad de las oficinas de la Federación se lo impidieron, situación similar vivió cuando quiso ingresar a su oficina del edificio de la ex Liga del Fútbol Profesional Boliviano.

Con todo esta historia ingrata, Blanco lamentó que su pelea con Rodríguez y los otros cuatro miembros del comité ejecutivo haya llegado a instancias, que ahora escapan a sus manos porque el caso pasó a la Fiscalía, que es la que debe obrar para que un juez cautelar determine las sanciones pertinentes por el desacato a un fallo constitucional.

Intentó ponerle paños fríos al anunciar que pese a este conflicto legal su premisa es trabajar con este mismo comité ejecutivo pero en otro ambiente y con el único fin de beneficiar al fútbol, venido a menos por los últimos escándalos, que solo sirvieron para devaluar más la imagen de la dirigencia.

“Pido a este comité ejecutivo que empecemos a trabajar con el único fin de beneficiar al fútbol. Siempre los consideré amigos, pero lamento haber llegado a instancias legales. Esto ocurrió porque ellos no cumplieron con su palabra. De todas formas, mi conciencia está tranquila. Soy consciente que soy un presidente transitorio, pero mi misión será conducir esta institución a un próximo congreso con un manejo claro de lo que es la Federación porque a partir del 2021 el fútbol boliviano debe cambiar para bien”, dijo Blanco, quien anunció que su prioridad será ordenar una auditoria interna desde la gestión 2018; planificar un congreso ordinario al que sus componentes asistan con la legalidad que corresponde; apoyar a la selección en su preparación de cara las próximas eliminatorias y gestionar para que el calendario de competencia se reanuda lo más pronto posible y aprovechando que el viceministro de deportes, Augusto Chávez, ya habló con la mayoría de la dirigencia de los clubes y ha mostrado predisposición para que se vuelva a jugar desde el próximo mes.

También felicitó a los 14 clubes de la División Profesional por la unidad que demostraron en reunión virtual del pasado jueves por la noche, ocasión en la que decidieron retomar el tema de la venta de los derechos de televisión de la gestión 2021-2024 para escuchar y aprobar la mejor oferta económica.

“La división entre los clubes y la dirigencia se ha dado por dos intensiones claras.  El apetito personal de estar en el poder, que es respetable, pero debe darse respetando las normas, y por el interés económico que genera la venta de los derechos de televisión. Ahora lo saludable sobre este último punto es que la definición estará en manos de los 14 clubes. Ellos decidirán qué es lo mejor para sus clubes”, sostuvo y mencionó también el apoyo que deben recibir las asociaciones, cuya misión es trabajar en la formación de nuevos valores.