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La prensa argentina se encargó el jueves de desempolvar la historia de un partido por octavos de final de la Copa Libertadores de América de 2015 en la que fue protagonista el boliviano Roger Bello, que ofició de veedor y que fue determinante en el desenlace exitoso de un vergonzoso episodio, que pudo terminar en tragedia.

El 14 de mayo de ese año, Boca Juniors recibió a River Plate en el estadio La Bombonera, en duelo revancha por octavos de final de la Libertadores. Estaba en juego la clasificación a la siguiente fase. La Conmebol eligió al directivo cruceño para rendir el examen más decisivo como representante del ente matriz del balompié sudamericano en un campo de juego.

Pasó la prueba con honores más allá de un escandaloso hecho que se registró tras jugarse la primera parte, que terminó sin goles, y cuando el equipo visitante volvía, por uno de los túneles, hacia la cancha.

En ese lapso, cierto personaje de la barra de Boca se dio modos para rociar gas pimienta que afectó a los futbolistas de River. Esto originó todo un bochorno en el que intervino la policía de seguridad y lógicamente Bello, que con bastante sabiduría, consecuencia de su experiencia en el fútbol boliviano y algunos partidos internacionales de selección, según confesó después, tomó medidas que fueron calmando un candente ambiente y a una hinchada xeneize que amenazaba con entrarse al campo de juego y arrasar con todo.

Después de más de una hora de incertidumbre y una aparente tranquilidad del veedor para manejarse en la cancha, ante airados reclamos de jugadores, entrenadores y de dirigentes, el partido se suspendió y el informe del veedor, que pasó a tribunales de la Conmebol, determinaron la eliminación de Boca y la clasificación del cuadro albirrojo.

Después de cinco años, que para Bello es una anécdota difícil de olvidar y que lo marcó en su carrera como comisario, el jueves debió atender muchas llamadas telefónicas de medios argentinos para hablar exclusivamente de este histórico encuentro.

Un programa de la red TyC Sport títuló: “Róger Bello, el héroe de la Conmebol” y el diario deportivo Olé le hizo un reportaje en la que refrescó una frase que lanzó el exdirectivo de Blooming sobre ese partido: “Acá nos matan a todos”.

En un charla con DIEZ, Bello contó que a partir de esa experiencia en La Bombonera, por la que recibió muchas felicitaciones, empezó una etapa de mucho trabajo en la Conmebol, que lo llevó a estar en ocho finales de la Copa Libertadores, dos finales de la Sudamericana y dos finales de la Recopa.

Bello fue comisario Conmebol durante 15 años (2003-2018), aunque su carrera de dirigente deportivo la inició en 1999, con apenas 29 años, en el club Blooming. Además, fue secretario general de la desaparecida Liga del Fútbol Profesional Boliviano en dos periodos (2001; 2006-2015).

¿Por qué no siguió oficiando de veedor? Le consultamos. “En febrero del año pasado acepté la invitación del ingeniero Percy Fernández para trabajar en la alcaldía durante un mes. No lo dudé y acepté, pero resulta que pasó el mes y sigo acá, sirviendo a la comunidad y cómodo en este nuevo rol”, respondió Bello, arquitecto de profesión y que hoy ocupa el cargo de Director General de Gestión Urbana de la comuna cruceña.

También confesó que desde fines de 2018, ya César Salinas como presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, no lo volvieron a convocar de la federación para asistir a cursos en representación del fútbol boliviano, situación que lo apartó para seguir en carrera.

“Cada vez que llaman para hablar de fútbol me pica el bichito de volver. Quiero hacerlo, aunque mi sueño es llegar a ser presidente de Blooming. Considero que estoy preparado para asumir este nuevo reto y especialmente en el club que crecí como dirigente. Desearía retribuirle todo lo que me dio en su momento”, puntualizó.