Escucha esta nota aquí

Salvador Ragusa llegó a Bolivia en 1987 para trabajar como preparador físico en Oriente Petrolero, equipo del cual estaba a cargo Freddy Valda. Un par de años después, en Argentina, comenzó como DT y desde entonces ha dirigido a 41 clubes, entre ellos Guabirá y Blooming.

El experimentado entrenador habló con DIEZ, justo antes de entrar a misa, y se refirió a muchos temas, entre ellos la eliminatoria mundialista que debe comenzar en octubre. A su criterio, Bolivia está en una etapa de transición, pero que va a ser la sorpresa en la competencia. Tiene el mejor concepto del seleccionador César Farías, con quien hace un par de semanas tuvo contacto.

- ¿Qué es de la vida de Salvador Ragusa?

Estoy en Rosario, en mi ciudad natal. Debido al problema del coronavirus estamos trabajando a distancia, así que haciendo lo que se puede vía Zoom con mi equipo, el Altos Hornos Zapla, que es de la ciudad de Palpalá, en Jujuy.

- ¿Recuerda cómo llegó la primera vez a Bolivia?

A medidos de la década de los 80, me lleva a Oriente como preparador físico Freddy Valda, un gran técnico. Fue a través de Marcial Acosta un técnico legendario del norte argentino. Me contactó ‘Choco’ (Miguel) Antelo, quien ha sido uno de los mejores dirigentes con los que me encontré a lo largo de mi carrera.

- ¿Por qué tiene ese concepto de ‘Choco’ Antelo?

Conformó un grupo maravilloso, entre jugadores y cuerpo técnico. Quiero destacar que nos daba mucha confianza, sobre todo a nosotros los extranjeros. Le cuento por ejemplo que cuando cobrábamos le dábamos la plata a él para que nos lo guardará y cuando terminó el año nos dio ese dinero en mano a todos. Esa confianza yo no la he tenido con ningún dirigente más a lo largo de mi carrera, es increíble.

Cuando Valda dejó Oriente usted se quedó…

Sí, yo me quise ir con él, pero él me dijo que no, que yo me quede porque no me había llevado a Bolivia para que renuncie, así que seguí un tiempo más con Jorge ‘Cajeta’ Justiniano. Ese año, en 1987 salimos campeones de un torneo (en ese entonces, segunda fase) y le ganamos a todos con uno de los mejores planteles de la historia del fútbol boliviano, que al año siguiente jugó la Libertadores y llegó hasta la tercera fase con jugadores como García, Romero, Saldías, Amodeo, Chena, Celio, Brunetto, por nombrar algunos. Luego de Oriente me vine a dirigir a Argentina.

- ¿Cómo se dio su regreso a Bolivia?

En 1997, volví para dirigir a Guabirá. Conocí a Rafael Paz, otro buen dirigente. Me llamaron para preguntarme si me interesaba ir a Guabirá y acepté, armamos un buen equipo y realizamos una excelente campaña. Fue en esa oportunidad que lo llevé al defensor Martín Lígori, al que lo había dirigido en Juventud Antoniana, y entre los jugadores que recuerdo de ese plantel estaba Sergio Castillo, que era un buen jugador.

- ¿Por qué dejó Guabirá?

Se puso mal mi papá y me tuve que marchar, antes de irme lo recomendé a Dalcio Giovagnioli, que venía de la escuela Renato Cesarini. Recuerdo que cuando dejé Guabirá yo quise devolver el dinero que me habían dado adelantado, pero me dijeron que lo usara para la salud de mi padre, esas cosas son de destacar, algunos se olvidan de esos actos, yo no olvido jamás.

Salvador Ragusa guarda este recorte de periódico de cuando asumió como preparador físico de Oriente Petrolero en 1987. Foto: Salvador Ragusa

- Después estuvo cerca de volver a Oriente, pero apareció en Blooming…

Fue cuando salí campeón con Gimnasia de Jujuy y logramos el ascenso. Me llamó ‘Choco Antelo’ y otro dirigente, me dijeron que me querían como entrenador y les respondí que tenía contrato, porque aún no había finalizado mi vínculo con Gimnasia. Más adelante, en 1998, salió la propuesta de Blooming y pude volver a Bolivia, porque no tenía ningún compromiso pendiente. Blooming tenía un equipazo, recuerdo que hice debutar al arquero Carlos Arias, era el mejor sub-20 con el que contábamos, así que le tenía que decir al ‘Gato’ Fernández que no me quedaba otra que mandarlo al banco de suplentes.

¿A quiénes más recuerda de esa época?

En ese equipo estaban Tucho Antelo, al que ya lo había tenido en Oriente, Tufiño, Limberg Gutiérrez, Álvarez, Paredes, Menacho, que eran jugadores de lujo y sumé a Leandro Cabrera, que se quedó a vivir en Bolivia. Después de un par de años volví a Guabirá de nuevo y así fue mi paso por Bolivia.

Dirigió a jugadores que luego lograron el bicampeonato de Blooming…

Así es, porque tenía buenos jugadores. Yo me pregunto ahora por qué Bolivia no da ese salto de antes, incluso llegó al Mundial de EEUU en 1994, por qué no salen esos jugadores que salían antes, en qué fallaron, será en la formación o no sé en qué, la respuesta no la tengo. Hace unos días los entrenadores tuvimos una charla con el seleccionador de Bolivia César Farías y le pregunté eso.

- ¿Qué le respondió Farías?

Que ahora se ha mejorado mucho, que hay una camada que ha cambiado bastante a nivel profesional. A los jugadores antes les costaba, los teníamos que controlar, era como dicen, que ‘cuando uno suelta al caballo golpea al jinete’, entonces yo los tenía de cortitos a todos. Ahora note mucha fe en Farías, aunque va a ser muy difícil la eliminatoria.

- ¿Qué concepto tiene de César Farías?

Es un tipo preparado, Bolivia se ha llevado a uno de los entrenadores más preparados de América, es joven, talentoso y hay que apoyarlo. En este lío que tienen ustedes sobre los presidentes es complicado, están con problemas de quién es el presidente del país, quién es el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol y la pelea de siempre entre los de abajo (llano) y los de arriba (altura), que nunca llegan a unificar un criterio, ojalá puedan llegar a apoyar a este técnico que es bueno. Ojo que no estoy apoyando a un técnico de mi país, porque Farías es venezolano, pero la verdad es que es muy capaz y estoy convencido que va a potenciar el futbol boliviano.


Blooming fue su tercer equipo en Bolivia. En 1998 estuvo a cargo de la dirección técnica de la academia celeste, donde tuvo a Alejandro Nordio (dcha.) como preparador físico.

- Ante la proximidad de las eliminatorias al Mundial de Catar, ¿cómo cree que le irá a la selección de Bolivia?

Hace un tiempo tuvo partidos muy buenos y antes de la pandemia hizo buenos encuentros también con Farías. Yo digo que Bolivia está en un proceso de transición en ese mismo proceso en el que se encuentran Paraguay, Uruguay, Argentina y otras selecciones, salvo Brasil y Venezuela. Va a ser una competencia muy pareja si es que se puede jugar por culpa de este bicho maldito (coronavirus) que tanto daño nos hace. Yo creo que va a ser una eliminatoria pareja y que Bolivia será la sorpresa.

- ¿Por qué cree que Bolivia dará la sorpresa?

Estoy convencido que lo hará, mucho más si sigue el proceso. Sin embargo, con el lío que tienen en la federación, con bombas que se tiran de un lado y otro es complicado. No se tiren más bombas, únanse por el bien del fútbol boliviano dejen el egoísmo, dejen un poquito el yo para ser nosotros y apoyar el proceso de Farías. Los técnicos bolivianos también se tienen que preocupar un poquito para dejar de decir que todo está inventado y de decir qué me van a enseñar, hay que prepararse para mejorar el nivel del fútbol boliviano.

- ¿Qué Argentina veremos en la eliminatoria?

En los amistosos vislumbró algunas cosas relacionadas con la identidad, como Brasil que tiene una identidad, usted le pone cualquier camiseta a esa selección los ve jugar y dice son brasileños, eso está buscando Argentina. Decía que en los amistosos vislumbró, pero los amistosos son solo amistoso, porque cuando se juega por los porotos los gallos se comen los porotos, es ahí cuando las papas queman y por eso estamos en esa transición.

- ¿Qué tan importante es Messi en la selección argentina?

Tenemos que rodear bien a este Messi, que no es el mismo Messi de antes, sino pregunte qué tal era Maradona y ahí habrá que responder cuál de ellos, el del Mundial 86 o el del Mundial 94 porque es otro. Con Messi pasa algo igual, el que jugó contra Alemania que no estuvo bien rodeado y que se equivocaron, o el de ahora que ya tiene 33 años y es otro Messi. Puede ser que llegue a disputar su último Mundial, si es que se clasifica. Últimamente lo están rodeando de gente joven, que corre y lo apoya.

- En la segunda fecha de la eliminatoria, Argentina visitará a Bolivia en La Paz…

Si Bolivia arma un buen equipo y tiene un buen funcionamiento, acuérdese de esa palabra ‘funcionamiento’, puede llegar lejos. Los últimos resultados que lograron los equipos alemanes fíjese que fueron con buenos funcionamientos, es que eso es muy importante, el equipo superó a la figura.


Ragusa disfruta de la compañía de su esposa, de sus dos hijos y sus nietos. Su familia es la razón de su vivir y ellos aman el deporte. Foto: Internet

- ¿El funcionamiento es fundamental?

Efectivamente, cuando la figura no aparece el equipo lo salva si tiene funcionamiento, además, si tiene funcionamiento el jugador limitado pasa desapercibido, porque sabe dónde colocar la pelota, dónde poner el pase, porque va a tener a un compañero que le va a generar espacios, eso es fundamental. Si Bolivia consigue el funcionamiento va a ser un rival terrible, se lo digo cuando falta un mes para el inicio de la eliminatoria.

- Bolivia debutará en la eliminatoria visitando a Brasil…

Partido difícil, los brasileños siempre son difíciles, pero es un gran desafío al mismo tiempo, Bolivia tiene que aplicar ese dicho: hombre cobarde no gana mujer bonita. La Verde viene de abajo y hay que levantar el ego del jugador, porque en los últimos años no creían que podían ser protagonistas, pero hay una camada nueva de jóvenes que van pidiendo pista y que con este técnico (Farías) ha vislumbrado un cambio de mentalidad y si logra plasmar eso se puede, porque no hay duro que no se ablande.

- Usted ha dirigido en Bolivia, en Ecuador, en Costa Rica, en todo el norte argentino y ¿por qué nunca dirigió en la primera división de su país?

Yo dirigí a los equipos más grandes del Nacional B como Talleres de Córdoba, San Martín, Atlético Tucumán, entre otros, y logré cuatro ascensos a primera división, también logré clasificar a la Copa Libertadores con el Olmedo, a otra copa con el Aucas, ambos equipos de Ecuador. Lo que pasa es que cuando estaba para dar el salto a la primera me fui siete años a Ecuador atrás de la lechuga (los dólares) y eso me acomodó económicamente, pero siempre me pregunto por qué no me quede en mi país si ya estaba tan cerca.

- Todo pasó por la plata…

Sí, pese a que antes era al revés, no queríamos salir porque ganábamos muy bien en Argentina, pero ahora queremos salir porque 4.000, 5.000 o 20.000 dólares afuera es mucho dinero en Argentina y esta es la oportunidad de llevarse técnicos de categoría de mi país y que pueden dejar algo a donde vayan, porque si el extranjero deja algo es importante, si es serio y lo avala su trayectoria vale la pena contratarlo.

- ¿Y el carácter?, usted era muy calentón…

Cambié de carácter. Antes, la nostalgia de mis padres enfermos me ató muchísimo, pero gracias a Dios pude darles todo como hijo y hoy ya mi señora, mis hijos y nietos me acompañan. Le cuento que ya no me peleo tanto, hoy miro la vida de otra manera, porque la vida enseña. Pero me porte bien y cuando uno se porta bien siempre tiene las puertas abiertas.

- ¿Qué más quiere hacer?

Quiero dirigir mis últimos años afuera. Aunque justamente estoy viendo una posibilidad de ser manager en el exterior. Los años te van enseñando, la experiencia no se compra, se adquiere con el tiempo. Mi cuerpo técnico está compuesto por profesionales jóvenes, porque para viejo estoy yo.

- ¿Qué recuerda más de su paso por Bolivia?

Me acuerdo más de Santa Cruz. Ahora no sé porque anillo va y ojalá que sigan las cabañitas donde había patasca, sonso. También me acuerdo que conocí el Caballito donde se festejaba el Carnaval y no me olvido de esa canción que dice ‘A esa pelada yo le regalaré, para su santo un sombrero de saó… (cantó una estrofa)’. Me marcaron los equipos bolivianos que dirigí.

PERFIL

Salvador Ragusa

Edad: 66 años (11-07-1954)

Lugar de Nacimiento: Rosario (Argentina)

Familia: Está casado con María Ángela Demasi. Sus hijos son Matías Jesús (33 años) y Giovana; y sus nietos, Tomás y Valentino.

Es licenciado en Educación Física y al principio se desempeñó como preparador físico para posteriormente ser director técnico. Hasta ahora lleva 41 equipos en su trayectoria entre ellos Oriente Petrolero, Guabirá y Blooming de nuestro país, además de otros de Ecuador, Costa Rica y Argentina, donde actualmente está al mando del equipo Altos Hornos Zapla de la provincia de Jujuy.