Escucha esta nota aquí

A Bolivia y César Farías se les cruza Venezuela en el camino de las clasificatorias al Mundial de Catar 2022, una vez que la Conmebol definió que la séptima y octava fecha se disputarán el próximo mes antes de la quinta y sexta postergadas en marzo y sin fecha en el calendario.

El 3 de junio recibirá en el Hernando Siles al seleccionado venezolano. Ese partido puede marcar el futuro del entrenador Farías, que llega a estas instancias en situación desventajosa porque los resultados no lo acompañan y tendrá enfrente al representativo de su país, con todo lo que ello genera en el imaginario colectivo.

El equipo nacional llega en el último lugar y con la necesidad de ganar, si no lo hace quedará muy lejos de la zona de los cuatro que se clasificarán a la Copa del Mundo, y con pocas posibilidades de sumarse al grupo que diputarán la plaza del repechaje.

Farías se encuentra como esos equilibristas de circo, tambaleante, por el pobre rendimiento y los malos resultados obtenidos en partidos oficiales y encuentros amistosos. Al igual que Bolivia, necesita de una victoria para afirmarse en el cargo.

Después del partido en La Paz con Venezuela, la selección nacional visitará a Chile, el 8 de junio, rival al que visitó en la fecha FIFA pasada recibiendo una derrota, y al que nunca venció en encuentros oficiales en su casa.

El llanero está cada vez más solitario a raíz de la mala performance boliviana, ya no goza del respaldo del hincha ni de la confianza de buena parte del periodismo, porque la representación nacional mostró retrocesos en lugar de avances en este nuevo proceso que se acerca a los dos años.

En ese periodo, Bolivia disputó 11 partidos (cuatro de eliminatorias y siete amistosos), ganó 2, empató 3 y perdió 6, anotó 12 goles y le convirtieron 19.

Hubo dos partidos, ante Corea del Sur y Serbia, que los dirigió su hermano Daniel, porque César tenía compromisos en el campeonato boliviano con The Strongest. Fue empate con los asiáticos y goleada en contra con los europeos.

Los números son contundentes, con el agravante del bajo rendimiento del equipo boliviano en casi todos los partidos. La excepción fue el cotejo con Paraguay, en Asunción, que acabó igualado con una actuación aceptable. El resto tuvo nota de aplazo.

Otro hecho en contra del entrenador es que no logró consolidar en la selección mayor a los integrantes de la selección sub-23, de destacada actuación en Colombia a principios del año pasado. Relegó a casi todos, impidiendo una renovación necesaria.

A ello se puede agregar que en los casi dos años de gestión no encontró una formación ideal ni un funcionamiento colectivo, improvisó constantemente, en partidos oficiales y amistosos.

Por ejemplo, en el inicio de las clasificatorias al Mundial de Catar armó tres equipos totalmente diferentes en las tres primeras presentaciones, contra Brasil, Argentina y Ecuador. Cambió entre siete y ocho jugadores entre partido y partido, con los resultados conocidos.

Bolivia iniciará el 25 de este mes la concentración cerrada en La Paz para afrontar los dos compromisos que se avecinan por las eliminatorias y luego participar en la Copa América.

Tampoco convenció en los partidos de fogueo disputados con Chile y Ecuador aprovechando la ventana FIFA.

Ahora tiene la posibilidad de contar nuevamente con varios de los jugadores de la sub-23 porque Bolívar le facilitó la tarea al contratar a siete jugadores del equipo que participó en el Preolímpico en Colombia. La academia paceña tiene en sus filas a Rubén Cordano, Jairo Quinteros, Roberto Carlos Fernández, John García, Bruno Miranda, César Menacho y Víctor Ábrego.

La mayoría forma parte de la base titular y adquirió un poco más de roce al participar en el torneo local, la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, al margen de buenos o malos resultados del cuadro nacional.

Además, Oriente recuperó a Henry Vaca, otro valor importante de la selección sub-23 que podría ser tomado en cuenta nuevamente cuando la selección dé inicio a su concentración cerrada el 25 del presente mes en la ciudad de La Paz.

Moisés Villarroel y Sebastián Reyes volvieron a afianzarse en Wilstermann tras superar lesiones y ser postergados por algunos entrenadores; también se recuperó Luis Haquín, que estaba lesionado en aquel momento que se disputó el Preolímpico, y empezó a jugar en el Melipilla de Chile.

Hay otros diseminados en otros equipos locales y en el exterior como para intentar algo distinto.

Farías respetó la base utilizada por otros entrenadores en el equipo boliviano; sin embargo, los resultados de esta decisión son negativos, con rasgos de final de ciclo.

​​El panorama se presenta un poco más alentador, pero el entrenador tendrá que aprovechar lo que resta para armar el equipo que hasta fecha no encontró, definir un estilo de juego y lograr que enfrente a sus adversarios con personalidad, sin los viejos temores.

El torneo de la División Profesional será interrumpido para que el seleccionado se aliste para los partidos que se avecinan. La novena fecha será la última de este semestre, que se cerrará el lunes 24 de mayo con los partidos Nacional Potosí-Bolívar y Wilstermann-Real Potosí.

A Farías, cuya continuidad está en duda desde hace tiempo, lo puede favorecer (¿salvar?) sin embargo el hecho de que luego de las dos fechas de la eliminatoria ante Venezuela y Chile, de manera inmediata arrancará la Copa América, programada del 13 de junio al 10 de julio en Argentina y Colombia.

Bolivia integra la zona sur del torneo continental, en la que también están Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. La selección nacional debutará el 13 de junio ante el seleccionado paraguayo, en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza.

​​

La base de la selección del Preolímpico recuperó espacio en los clubes y merece una oportunidad ante los pobres resultados que ha conseguido Farías hasta la fecha.

Entre el partido ante Venezuela y el debut en la Copa América, habrá solo 10 días, y la mitad si se toma en cuenta el que disputará con Chile. Si todo sale bien, todo normal, pero si no es así, la Federación Boliviana de Fútbol no tendrá tiempo para nada y no le quedaría otra opción que hacer frente a lo que viene con este cuerpo técnico, así tenga en contra a la afición y también a un sector del periodismo.

Por eso, para Farías el partido de Bolivia ante Venezuela es muy importante, pero también lo es para la FBF, por el hecho de jugar de local y por la suspicacia de que se enfrenta al país del entrenador.

No tanto así el de Chile, aunque también los puntos sean vitales, por el hecho de que se jugará en condición de visitante. Una victoria en La Paz les ayudaría a encarar la Copa América con mayor tranquilidad.

La Copa América es un salvavidas a mano para Farías, de lo contrario, estaría al borde del adiós.


Comentarios