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Sergio Migliaccio, entrenador de Wilstermann, está arrepentido del gesto (mostró los pulgares para abajo) que hizo a la tribuna donde estaban los hinchas de Blooming tras el final del partido del domingo (2-2).

El DT confesó en una entrevista que concedió a Gente de Fútbol (radio Grigotá) que su intención no fue dar a entender que la academia cruceña se iba al descenso por su actual realidad en el campeonato sino fue una reacción espontánea para desaprobar lo que sufrió el plantel aviador de parte de los seguidores celestes durante todo el partido.

“En mi país (Uruguay) mostrar el pulgar arriba significa que está todo bien y hacerlo al revés es que esta todo mal; esto último quise decir porque nos habían tratado muy mal durante el partido. De todas formas, pido disculpas de corazón porque quizás no fue en el momento justo por la situación que está viviendo el club. La vorágine del partido me hizo reaccionar así y mi error fue no pensar dos segundos más para no tener reacciones que quizás ofenden. Sea lo que sea estuvo mal y tengo que mejorar en esto. Hay mucho por corregir. Me involucro e involucro a todos”; dijo.

Según el DT, el domingo no se jugó en condiciones normales en el Tahuichi, ya que durante el encuentro los hinchas del sector de preferencia les arrojaron papas, bananas, pilas, monedas y hasta una botellas con orine.

“Jamás respondí a la provocación, porque incluso cuando Blooming hizo el gol del empate un miembro del cuerpo técnico o delegado de ellos lo celebró al lado nuestro”, sostuvo.

Miglaccio sostiene que el hecho de que el hincha pague para ver un espectáculo deportivo no le da derecho a tratar mal a los que son protagonistas en el campo de juego, pues su función debe ser la de alentar y no agredir a los rivales.

“No fue mi intensión hacerle daño a los jugadores de Blooming o a sus hinchas cuando hice el gesto. No lo puedo hacer porque incluso tengo amigos en equipo como Latorre con quien fuimos compañeros en Uruguay y, además, les tengo mucho cariño a Hugo Suárez y a Ricardo Pedriel. Fui 22 años futbolistas, de los cuales 10 jugué fuera de mi país. Sé lo que es descender y no me da vergüenza decirlo, pero jamás voy a burlarme del rival cuando vive momentos complicados”, expresó.

A su vez, el estratega de Wilstermann considera que también fue grave al final del partido el ingreso del hincha que agredió al cuarto árbitro y que después, tras escapar y saltar el muro de vidrio, ocasionó que los hinchas golpeen a los policías que quisieron aprehenderlo.

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