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Víctor Hugo Antelo es una voz autorizada en el fútbol boliviano por todo lo que fue y lo que es. Goleador del mundo, según la IFFHS, campeón como jugador y como entrenador, máximo artillero de la historia y un hombre con opinión, que dice lo que piensa.

Tucho, como lo llama todo el mundo, fue siempre frontal, crítico con los dirigentes, pero también con el gremio del que formó parte mucho tiempo, el de los futbolistas, enemigo declarado de los representantes de Fabol.

En entrevista con Los Más Buscados en El Deber Radio, habló de todo lo que pasó en los últimos días en el fútbol nacional, y lo hizo a su manera, sin pelos en la lengua.

No es nuevo para nosotros estas cosas que pasan. Es nuevo para la gente joven que no ha vivido lo que vivimos nosotros en los años 80, los 90.

El ex goleador y hoy entrenador, empieza contando su experiencia en el fútbol nacional, su relación con los dirigentes de clubes, para quienes era una piedra en el zapato porque no se dejaba llevar por delante.

_Yo he sido muy afectado. He estado parado (sin jugar) como tres años, primero seis meses, después otros seis meses, porque los dirigentes nunca cumplen lo que prometen. Tuve un juicio en Blooming el año 92, ellos me debían del año anterior y no tenían para pagarme el nuevo contrato. Te trataban como sus esclavos, y teníamos que agachar la cabeza porque antes nos tenían agarrados por los pases. Ellos te amenazaban con que te iban a colgar (dejar sin jugar). Lamentablemente hemos sido muy abusados.

Para Tucho, las cosas no cambian.

_El problema de los dirigentes es el de siempre, los abusos, aunque ahora los jugadores tienen cómo defenderse, como la Ley General del Trabajo, que se consiguió en la época de Limberg Cabrera Rivero. Pero son los mismos problemas.

En esta disputa entre la Federación Boliviana de Fútbol y Fabol, tiene una mirada crítica para ambas instituciones.

_El problema que veo es de lucha de fuerzas. No quisiera nombrar a Fabol porque Fabol es para mí una palabra muy importante. No tiene que desaparecer Fabol porque es muy importante en la protección del jugador de fútbol, el jugador no tiene a dónde más acudir. El problema es quiénes y cómo manejan Fabol.

En su análisis, Antelo se refiere a los dirigentes de clubes, pero también apunta a quienes conducen la agremiación futbolistas, David Paniagua y Milton Melgar.

_Es gente que está muy desgastada, gente que tiene muchas denuncias, gente que ha abusado de la agremiación, gente que la ha corrompido; hay muchas denuncias de jugadores que se quejan de que le deberían haber dado una suma de dinero y le dieron menos...hay muchas dudas, muchas denuncias. El problema es ese. Fabol no tiene que desaparecer, los que tienen que cambiar son los actores, los que la están manejando ahora, que han manejado la agremiación muy mal.

Tucho no los llama por su nombre a Milton Melgar y a David Paniagua, con quienes tiene diferencias que vienen de mucho tiempo, y se refiere a ellos simplemente como “esos tipos” o “esa gente”.

_A mí, como fundador, me duele ver que la tengan e esa manera estos tipos (David Paniagua y Milton Melgar), y saben lo que es más triste, no tienen ni vergüenza. Ellos tienen el rechazo de toda la gente, porque saben lo que son, y ni se inmutan. No es con ellos. Y eso me duele.

Su principal crítica es por la forma en que manejan la institución, sin ningún control, y al destino que le dan al dinero que reciben de parte de clubes deudores y pertenecen a los jugadores. Pone como ejemplo un caso personal, de cuando era entrenador de Sport Boys Warnes.

_Hay jugadores que han denunciado que no les dan lo que corresponde. Han agarrado un rol que no les compete. La Federación comete un error, cómo le va a dar dinero a Fabol, y ellos disponen cómo y a quién pagarle. Yo lo sufrí en carne propia en Sport Boys hace un año. Nos debían tres meses. La Federación dio 150.000 dólares para que pague una planilla, es significa jugadores, cuerpo técnico y utileros. Estos tipos recibieron los 150.000 dólares y repartieron como les dio la gana. A nosotros, los del cuerpo técnico, que somos cuatro, no nos dieron un peso, pero les dieron a los jugadores.

En su momento, en Fabol informaron que la distribución del dinero la realizaron los integrantes del plantel. Pero Tucho niega que haya sido así.

_Es mentira que los jugadores decidieron porque los jugadores me dijeron que no tenían que ver (con la distribución de la plata). Ellos (los de Fabol) decidieron repartir así porque conmigo nunca se llevaron bien. Ahora, ¿quién se quedó con mi plata?, es lo que pregunto.

Asimismo, denuncia que los representantes de la agremiación de futbolistas se dedican a otras cosas en el ambiente del fútbol.

_Ellos consiguen técnicos, consiguen preparadores físicos para los equipos. No es su rol ése. Su rol es asesorar al jugador, hacer que al jugador le cumplan. ¿Dónde se ha visto eso? Incluso dicen, aunque no me consta, que son hasta prestamistas.

También critica el tiempo que están al frente de Fabol y los considera la causa de la crisis actual.

_Nunca me han invitado a una reunión, a una elección. Me entero por la prensa. Hace veinte años que están ahí. No hay cómo quejarse, si no es con los periodistas. No hay otra instancia para quejarnos de los abusos de ellos. Les aseguro que, si cambian a estos dos tipos, la cosa se puede arreglar.

Si bien es crítico con la conducción de la agremiación de futbolistas, Tucho Antelo deja en claro que eso no significa que le dé la razón a la FBF en el conflicto que se está viviendo en el fútbol profesional.

_No, yo no le doy razón a la Federación, esa plata (que deben los clubes) tienen que pagar; a los jugadores hay que pagarles. Los jugadores tienen todo el derecho que se les cumpla. Sabemos que los dirigentes tampoco cumplen. No puede ser que a los de San José se les deba un año, por favor. He sido jugador y también he sido engañado, no me han pagado, he llorado, he gritado...porque ellos abusan de su situación. La agremiación tiene que estar firme.

En relación a lo ocurrido la noche del jueves, en el partido de Real Tomayapo y Always Ready, en el que los jugadores profesionales de ambos equipos decidieron jugar pese a que la mayoría de otros colegas decidieron no hacerlo, rompiendo el bloque de agremiados, se mostró tolerante y manifestó entender la determinación de los “disidentes”.

_Yo estuve en mil huelgas, me han tachado de cabecilla. En esta situación los jugadores son los más inocentes, porque a los jugadores los están presionando. Es difícil. Debieron arreglar este problema antes. Le han metido miedo al jugador y el jugador se va con el que le paga. Es muy difícil para ellos. No se olviden que el jugador de fútbol no es persona muy preparada, por último, son muy jóvenes, de 18, 20 años, 26 años, son muchachos, no pueden soportar la presión de los dirigentes por un lado y de la agremiación por otro. Debería haber alguien que los auxilie.

Puso como ejemplo lo sucedido con Mijail Avilés, capitán de Independiente de Sucre, despedido por la presidenta del club, Yeny Montaño, en la cancha del estadio Patria, por estar de acuerdo en no disputar el encuentro con Oriente Petrolero.

-Veía la situación del pobre muchacho de Independiente (Mijail Avilés), qué iba a hacer el pobre hombre, lo presionaba su presidente, lo presionaba la agremiación, una situación complicada.

Tucho considera que problemas como el de ahora, de incumplimiento con los derechos de los futbolistas, no se presentarían si los equipos cumplieran con los requisitos que impone la Licencia de Clubes.

_Si se respetan las licencias de clubes, se soluciona el problema, porque está todo claro, pero no están respetando las licencias, se están haciendo los opas. Hay que pedirles a los dirigentes que sean más serios y respeten las licencias.

La charla con dio un salto atrás en el tiempo, a cuando él era jugador, para hablar de otro momento crítico del fútbol boliviano, del que él fue protagonista, y que marca el inicio de su enemistad con Milton Melgar. La famosa huelga de 1993, en el nacimiento de Fabol.

_El 93 fue la peor traición que nosotros sufrimos. Nuestro presidente era Limberg Cabrera Rivero, un gran jugador y una gran persona. Limberg luchó para que nosotros pertenezcamos a la Ley General del Trabajo, con la ayuda de Roly Aguilera, que en esa época estaba en el gobierno. La selección boliviana estaba concentrada y nosotros fuimos a pedirles apoyo, lo que ellos (Melgar y Paniagua) están pidiendo ahora. Que ellos paren para conseguir los beneficios que los futbolistas necesitaban en esa época. Y estos tipos nos dieron la espalda. Nos dijeron que no, que estaban en la selección. Claro, estaban concentrados, ganando sueldo.

La huelga fue una decisión de todos los futbolistas, cansados del maltrato de los dirigentes y de las condiciones poco favorables en las que vivían en ese momento

_La decisión de la huelga la tomamos todos los jugadores. Creo que nos juntamos en la Mutual (de ex futbolistas). Todo el mundo levantó la mano (aprobando la huelga). Todos estaban cansados de tantos abusos. La votación fue en la selección boliviana. Ramiro Castillo fue mucho tipo, Johnny Villarroel también, eran los que nos apoyaban, pero apenas eran dos. Quizá Álvaro (Peña) sabe quiénes votaron.

Tucho había arrancado aquel proceso encabezado por Xabier Azkargorta que acabó con Bolivia en el Mundial de Estados Unidos 1994. Fue a la Copa Nehrú, en la India, pero al regresar de aquel primer viaje, quedó al margen.

_A mí me borraron de la selección por nada más. Me llamaban el sindicalista. Estos tipos nos dieron la espalda. (Milton) Melgar era el capitán y el resto eran los que ustedes conocen. Mientras ellos estaban concentrados, ganando sueldo, quinientos jugadores se morían de hambre.

Cuenta lo que sufrieron los futbolistas al tomar aquella radical decisión en busca de reivindicaciones y en defensa de sus derechos.

_Estuvimos nueve meses sin jugar. Hacíamos partidos en Warnes, en Cotoca, viajamos a Beni, incluso con la selección cruceña de fútbol de salón para recaudar fondos, y repartíamos de a 50 pesos por jugador porque había gente que no tenía ni para comer.

No olvida que aquella selección del 93, de la que fue parte en sus inicios, le dio la espalda a la recién creada Fabol.

_Nos dijeron que no, que no estaban de acuerdo, y quedamos “fregaos” nueve meses, mientras ellos estaban felices de la vida. Cómo es la vida, el que nos dio la espalda es hoy presidente de FABOL, no sé cómo la hicieron, porque en esa época fue expulsado de por vida, Milton Melgar, por su traición a la agremiación.

Tucho formaba parte del gremio como futbolista pero ocupaba ningún cargo en FAbol.

_Yo no era parte del directorio porque es muy difícil para un jugador que está en actividad. Escucho decir a los dirigentes que tiene que ser alguien en actividad quien dirija el gremio, eso es imposible. Y ante una presión, pasa lo que pasó en Sucre. Por eso le hablamos a Limberg (Cabrera).

Después del Mundial de 1994, se levantó la huelga y el fútbol boliviano volvió a “su” normalidad. Y en la cancha se volverían a encontrar algunos jugadores con cuentas pendientes.

 _Yo jugaba en San José en esa época y este tipo (Milton Melgar) jugaba en The Strongest. Lo correteé toda la cancha insultándolo. Yo no me puedo aguantar, pero después fue mi compañero en Blooming, y los años pasan, qué vas a hacer, la vida es así, pero a mí me dolió bastante. No soy una persona de dos caras. A veces me ha perjudicado ser frontal, pero, ni modo, es mi manera de ser.

La charla retorna al presente. No es optimista con el futuro. Cree que los hoy enemigos terminarán siendo amigos.

 _Al final van a darse un abrazo y van a quedar de amigos, y los que quedamos mal somos los que hablamos de frente, a los que duele en el alma todo esto. Lamentablemente es así. Acuérdense, en unos días van a estar abrazados, a picos.

En la parte final, un par de temas que tienen que ver con sus experiencias como entrenador y futbolista. Por ejemplo, ¿por qué les cuesta tanto a los equipos cruceños salir campeón?

_Siempre ha costado. No ha sido fácil. Tenés que tener mucho equipazo para ser campeón, esa es la realidad.

Sobre las dificultades de jugar en la altura y del famoso “11 contra 7”, patentado por Marcelo Claure, coincide en la desventaja para los orientales.

_Claro, si eso lo sabemos todos. Para jugar en la altura ya se han probado todos los sistemas, con diez atrás, con ocho atrás, con línea de cinco, línea de cuatro. Yo les digo a los jugadores, en la charla técnica, cuando vamos a la altura: miren muchachos, aquí la única forma de ganarles es que nuestro arquero sea figura, que nuestros centrales las saquen todas y que las metamos las pocas que tengamos. No hay más.

Tucho se emociona al recordar sus vivencias en el fútbol.

_Ser jugador es hermoso. No sólo los éxitos, el estar en un camarín. Les digo a los jugadores que los envidio, que ser entrenador no es grato; uno ve que son felices. Eso lo viví y no me lo quita nadie. Cuando uno se encuentra con compañeros a los que no vio diez o quince años, se le quieren salir las lágrimas.

En la despedida expresa lo importante que fue y es el fútbol en su vida.

-El fútbol es lo más hermoso que hay en el mundo, con sus tristezas y alegrías. Si vuelvo a nacer, me gustaría hacer exactamente lo mismo.

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