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Más flexible, pero más específico: la UEFA reformó este jueves su fair-play financiero, permitiendo a los clubes europeos un mayor déficit, al tiempo que les prohíbe gastar todos sus ingresos en salarios y en fichajes.

Como era esperado, el comité ejecutivo de la instancia modificó las reglas presupuestarias introducidas en 2010, para sanear un fútbol europeo lucrativo, pero en el que priman a menudo las ambiciones deportivas antes que el rigor financiero.

"La principal innovación va a ser la introducción de un control de los gastos de los equipos", puesto en marcha progresivamente para evitar la subida elevada de salarios, indicó a la prensa el presidente de la instancia, Aleksander Ceferin. 

La UEFA se aleja de la estricta lógica contable del fair play financiero de la primera época, doblando el déficit admitido sobre tres años para cada club (a 60 millones de euros, 65,4 millones de dólares), elevándolo incluso a 90 millones de euros (98,1 millones de dólares) sobre el mismo período para un club "en buena salud financiera".

Pero paralelamente, la organización introduce una forma muy esperada de "techo salarial", regla común en las franquicias deportivas norteamericanas, pero que era imposible de trasladar de forma calcada a 55 federaciones con legislaciones distintas.

Concretamente, los clubes deberán limitar los salarios de sus jugadores y entrenadores, los gastos de fichajes y las comisiones de los agentes a un 70% de sus ingresos a partir de la temporada 2025-2026.

- Multas y sanciones deportivas -

Si el plazo es tan lejano es porque los contratos en curso tienen una conclusión media de casi tres años, obligando a una puesta en marcha progresiva: un 90% de los ingresos en 2023-2024, y un 80% en 2024-2025.

"Antes de la pandemia, el ratio medio estaba por debajo del 70%, la mayoría de los equipos lograba por tanto respetar el límite", precisó Andrea Traverso, director de la sostenibilidad financiera en el seno de la UEFA.

Luego de recortar cerca de 7.000 millones de euros (7.631 millones de dólares) de ingresos del fútbol europeo en dos temporadas, y sin ajustes en los costes salariales, la crisis sanitaria ha acercado este porcentaje al 90%, incluso si debería volver a descender con la vuelta de los estadios llenos, añadió.

Los clubes que no respeten estas reglas podrán recibir multas previamente establecidas, según la amplitud de lo que se hayan pasado, y que serán después repartidas entre los clubes cumplidores.

Por otra parte, y para las faltas graves o repetidas, la UEFA prevé sanciones deportivas: "prohibición de utilizar un jugador concreto adquirido en el mercado, limitación del número de jugadores o retirada de puntos" durante los "minicampeonatos", que sustituirán a las fases de grupos a partir de 2024, detalló Andrea Traverso.

El descenso de una competición a otra, por ejemplo de la Liga de Campeones a la Liga Europa "aún se está discutiendo", continuó.

- Siguiente: equilibrio deportivo -

Mientras un puñado de equipos acapara todos los grandes trofeos, Traverso insistió en que mejorar el equilibrio competitivo "no podía pasar únicamente por medidas financieras".

Las nuevas reglas formarán parte de la batalla entre los históricos veteranos y los nuevos equipos con recursos ilimitados, sobre todo porque la bajada progresiva del techo salarial permitirá a estos últimos incendiar el mercado todavía durante dos temporadas más.

Incluso cuando la regla del 70% entre en juego, los litigios pasados sobre este asunto del PSG y del Manchester City mostraron la capacidad de estos equipos para inflar sus ingresos gracias al patrocinio de empresas cercanas a los Estados que poseen los equipos, frustrando fácilmente cualquier control.

En el caso contrario, equipos legendarios pero con problemas financieros, como el FC Barcelona o la Juventus de Turín, podrían ver sus limitadas sus ambiciones por la obligación de reducir gradualmente sus deudas.

Pero ahora que la UEFA ha dado forma a sus nuevas normas presupuestarias después de meses de consultas, "abriremos un nuevo episodio y pasaremos a otras medidas", prometió Andrea Traverso, anunciando un trabajo "muy, muy complejo".

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