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Bolivia y Venezuela, las protagonistas de la historia de la cenicienta en el fútbol sudamericano, volverán a estar frente a frente.

¿A quién le hará la zapatilla? Si miramos el pasado, se lo queda la que viste Vinotinto; si nos quedamos en el presente, le corresponde a la Verde.

Venezuela siempre estuvo ahí, en ese papel, Bolivia fue acercándose a ese lugar con el paso del tiempo. Fue abandonando de a poco el sitial que compartía con Ecuador y Colombia, para instalarse ahí, donde está ahora.

Aunque hoy, en el historial, lleva una diferencia, pequeña, pero diferencia al fin, a favor. De 38 partidos oficiales, Bolivia ganó 15, Venezuela 13 y hubo 10 empates.

En 18 cotejos de eliminatoria, se impuso en 9, perdió 7 y empató 2.

Se enfrentaron por primera vez en 1938. Bolivia ganó 3-1. Fue un partido por los Juegos Bolivarianos, en Bogotá.

La primera vez que Bolivia perdió con Venezuela fue en Montevideo, por el Campeonato Sudamericano de 1967 (0-3).

En los primeros 25 años de enfrentamientos por eliminatorias, Bolivia ejerció una notable supremacía. De diez partidos, ganó 7, empató 1 y perdió 2, con resultados a favor de 7-1, 7-0, 6-1, 5-0, 3-1 y 3-0, de local y visitante.

En los últimos veinte, cambió la suerte. De ocho encuentros, Bolivia apenas ganó 2, empató 1 y perdió 5. Una de las derrotas fue en condición de local, por las clasificatorias del Mundial de Sudáfrica 2010.

El último partido entre ambas selecciones, finalizó con goleada venezolana por 0-5, en la disputa por ir al Mundial de Rusia 2018. Bolivia se había impuesto por 4-2 en La Paz. Ninguna clasificó.

Este jueves se escribirá un nuevo capítulo de esta historia. Las dos se encuentran en una situación complicada.

Si Bolivia se queda con el triunfo dejará el último lugar y superará Venezuela en puntaje.

El viejo mote de “cenicienta” pareciera haber quedado perdido en el rincón del olvido, sin embargo no falta quien lo saque a relucir otra vez, y regresa la curiosidad por saber a quién le quedará la zapatilla que podría cambiarle la suerte.

Esto es fútbol, no un cuento de hadas, pero seguro que ambas se ilusionan con embarcarse en una carroza mágica, que les haga realidad el sueño de llegar a Catar.



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