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A Bolivia le hace falta una buena victoria ante Venezuela para ahogar penas y levantar un poco el ánimo de un fútbol devastado por los malos resultados en todos los torneos internacionales y relegada al último lugar de la tabla de las eliminatorias, junto a Perú.

Urge una victoria para recuperar terreno y mejorar su perspectiva en la competencia. En este momento está muy lejos de Catar, ni siquiera se encuentra cerca del repechaje.

El equipo nacional tendrá como rival a una selección con la que normalmente le fue bien en condición de local en las clasificatorias de la Copa del Mundo. Enfrentó a la “Vinotinto” en 9 ocasiones, habiendo logrado 7 triunfos, 1 empate y 1 derrota.

La única vez que perdió en el Hernando Siles fue el 6 de junio de 2009, con aquel equipo que dirigía César Farías, hoy al frente de la verde. Fue 0-1. El único sobreviviente de aquella derrota es Marcelo Martins, quien fue expulsado por doble amonestación en el minuto 81.

El último triunfo boliviano tuvo lugar el 12 de noviembre de 2015, por 4-2. De aquel equipo quedan Juan Carlos Arce (un gol, de penal), Edwin Saavedra, Rodrigo Ramallo (dos goles) y Junior Sánchez, que estuvo en el banco de suplentes.

Bolivia se prepara contra el reloj desde el martes, pero de manera irregular.

Cumplió cinco días de trabajo, los dos primeros con solo seis jugadores. El tercer día llegaron Luis Haquín, del Melipilla chileno, y Jaume Cuéllar, del Spal italiano. El sábado fue el primero con casi todo el plantel, tras la incorporación de Marcelo Martins, del Cruzeiro brasileño; Danny Bejarano, del Lamia FC griego; José Sagredo, Diego Wayar, Ramiro Vaca, y Jeyson Chura, de The Strongest; Enrique Flores, Juan Carlos Arce y Carlos Lampe, de Always Ready.

También César Farías se incorporó al trabajo. En la víspera ordenó tareas físicas de técnica individual, conexiones, perfiles de marca, aceleración, transiciones de ataque y defensa.

Faltan aún los convocados de Bolívar, que empezarían a entrenar desde este domingo, tras haber culminado su participación en la Copa Sudamericana.

El centro de entrenamiento de Always Ready en Huarina, a orillas del lago Titicaca, se trasformó en el fortín del equipo boliviano, donde vela armas para un partido que tendrá que ganar si quiere una vida más llevadera en las eliminatorias.

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