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Tras el parón en marzo, para evitar la propagación del coronavirus, no fue fácil el retorno del fútbol a las diferentes Ligas, aunque Europa tomó sus previsiones con mucho cuidado, elaborando protocolos sanitarios. Así, en el viejo continente el balón volvió a rodar, siendo una de las pioneras en ese objetivo la Bundesliga, que lo hizo en mayo.

Luego le siguieron la Premier League y LaLiga de España. Así, se comenzó a jugar en Europa, aunque hasta la fecha nada es normal, pues se siguen cumpliendo estrictos protocolos de seguridad. En donde costó que regrese el fútbol fue en Sudamérica, pues mientras que en Europa los contagios bajaron, en esta parte del planeta la pandemia recién estaba llegando a su pico más alto.

De tal modo, las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Catar 2022 recién se iniciaron el 8 de octubre, con una selección boliviana en desventaja, con casi todos sus jugadores convocados del fútbol local y sin ritmo, por falta de competencia.

Sus rivales llegaron mucho mejor preparados, pues los torneos en sus países se reiniciaron antes que en Bolivia. También la mayor parte de sus convocados venían de un fútbol europeo, en plena competencia. Con esos inconvenientes, la Verde solo sumó un punto en cuatro partidos, y fue de visitante ante Paraguay.

El fútbol nacional se vio afectado por el parón por el Covid-19, que dejó casi a la mayoría de los 14 clubes de la División Profesional en crisis, un problema que hasta ahora lo sufren, pues deben pagos a sus jugadores, en algunos casos, hasta siete salarios.

No solo eso, pese a que era una urgencia volver a jugar, con el debido protocolo de seguridad, los clubes no se pusieron de acuerdo en la fecha del retorno por las disputas de poder que hubo, y que dividió en dos a los participantes del torneo, el G-8 y G-6. El problema se agravó por el fallecimiento el 19 de julio por Covid-19 de César Salinas, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Ahí comenzó la guerra por el sillón presidencial, entre los dos vicepresidentes de la FBF, Robert Blanco y Marcos Rodríguez. La pugna se desinfló luego de que Fernando Costa fuera elegido presidente en el congreso del 14 de noviembre.

En esa fecha la dirigencia nacional dejó de lado sus diferencias y decidió priorizar el reinicio del fútbol en Bolivia,  el 27 de noviembre, pero con un torneo especial y maratónico, por el retraso. Así se quedó de acuerdo en disputar las 14 fechas restantes, de las 26 que contempla el Apertura, hasta el 31 de diciembre.

DECISIONES

Como la temporada no fue normal, se decidió que este año no haya descensos, y que en 2021 aumenten  de 14 a 16 los equipos de la División Profesional. También se dejó establecido que los dos primeros de la Copa Simón Bolívar asciendan de forma directa a la primera categoría del fútbol nacional.

Otra determinación fue establecer que solo se dispute un torneo en 2020 por la falta de tiempo para el Clausura.

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