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Walter Castedo volvió a casa con el corazón aún débil, pero decidido a darle pelea a las enfermedades. El ambiente familiar y el permanente aliento de los amigos le provocó un alivio al ex presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, aunque la noticia que recibió este martes, aproximadamente a las 20:00, lo regocijó más: los resultados del estudio por el Covid- 19, que se había hecho minutos después de abandonar la clínica Incor, en un laboratorio particular, dieron negativos.

Era para alegrarse, después de haber padecido duros momentos, desde el domingo, en el referido centro de salud por un infarto de miocardio, que fue la causa de que haya sido hospitalizado de emergencia. El directivo confiesa que fueron días intensos, de muchos estudios coronarios y que lo soportó porque estuvo siempre sedado. 

El relato

“Desde el viernes en la madrugada me sentí mal. El domingo ya no lo soporté y le dije a mi hijo menor, Carlos, que me lleve al hospital. Llegué a la Incor con mi esposa, donde me encontré con mi amigo destroyano Luis Lijerón, que es cardiólogo. Ahí empezó todo, porque cuando estaba ya todo listo para la cirugía, el equipo de operación no sirvió, después me detectaron anemia por lo que tuve que recibir transfusión de sangre y por último un test rápido por el Covid-19 que me hicieron dio positivo. Con todo eso pedí que me llevaran a mi casa para evitar estar aislado en un sector feo de la clínica y en el trayecto, a iniciativa de mi hijo, me hice un nuevo análisis del Covid-19 en un laboratorio particular (Catedral), y ahora resulta que es negativo. Esto nos alegró porque confio en este último resultado porque me hicieron dos pruebas y porque he sido una persona que respeté la cuarentena. No salí un solo día de mi casa”, relató Castedo, un poco más relajado, con el teléfono en mano porque responde a todas las llamadas y a los mensajes por whatsapp de amistades y familiares.

“Es lo lindo de tener muchos amigos. Me cuenta mi esposa que llamaron todo el tiempo desde que supieron que me dio un infarto”, expresó entre lágrimas.

Y la historia de su problema de salud no acaba aquí para el vicepresidente de Destroyers. Ahora que tiene confirmado que no está contagiado por el coronavirus dijo que hablará nuevamente con Lijerón para continuar con los análisis médicos y así definir si es que debe afrontar una cirugía para acabar con el malestar, que lo padece, según contó, desde hace un año cuando le vino un primer infarto.