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"El padre de Maddy bebe, pierde el conocimiento y golpea cosas, pero no me lastima. No quiero quitarle la cama a una persona que sufra abuso real", es una de las frases más estremecedoras de Alex, la protagonista de la miniserie Las cosas por limpiar, que desde su estreno, el 1 de octubre, es una de las producciones de Netflix más vistas en varios países, incluido Bolivia. 

Y es que la miniserie aborda la temática de la violencia contra la mujer y muestra, inspirada en una historia real, otro tipo de abusos que son normalizados en la sociedad.  


Para la trabajadora social clínica Nancy Ivette Durán, creadora del sitio web Conecta con tu valor, la violencia de género en nuestros países se ha normalizado tanto que pasa inadvertida e invisible ante la mayoría. 

"Incluso se observa de generación en generación, perpetuándose en la sociedad. Muchas veces, no es hasta que llega a su nivel más alto, la muerte, que se habla de este tema. Comienza con el maltrato emocional y sicológico y va subiendo en escala", resalta.

Luego de ver la miniserie, la profesional puertorriqueña quiso resumir y compartir con sus seguidoras de las redes sociales las 10 lecciones que deja Las cosas por limpiar y la recomienda especialmente a aquellas personas que están pasando por algún periodo oscuro, pues las ayudará a ver a ver la luz.

1. De un doloroso quiebre puede surgir tu mayor gran comienzo. Sin romantizar los momentos difíciles, el tocar fondo, temblar de miedo y la incertidumbre puede ser eso que te impulse a tomar acción para resurgir de nuevo.

2. Es importante aprender a pedir y aceptar ayuda aunque te hayas acostumbrado a resolverlo todo por ti misma y asumir el rol de salvadora para los demás.

3. Aunque queramos ayudar a las personas a resolver sus problemas, nada sucederá si ellos no deciden cambiar por sí mismos.


4. Todo cambio lleva su tiempo y este es distinto para cada persona, no es lineal, habrá obstáculos, recaídas y veces en las que tendrás que comenzar de nuevo otra vez, eso sí, con más experiencia.

5. Detrás de cada historia dolorosa hay una historia de fortaleza, de personas de apoyo, de momentos en que descubrimos nuestras habilidades, capacidades y talentos. Muchas veces ignoramos esa otra historia en los momentos difíciles, el reconocerla nos empodera.

6. Si tú sanas las heridas de tu infancia, sanarás a tus futuras generaciones, incluyendo a tus hijos. La cadena de dolor no se repetirá más.

7. Eres la persona perfecta para rescatarse a sí misma.

8. Tu pasado y tus circunstancias no te definen, eres mucho más y lo puedes ir descubriendo todos los días.

9. Todos hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos, incluyendo aquellas personas que nos hacen daño, nuestras exparejas, nuestros padres, nuestra familia y los que nos rodean tienen sus propias luchas, también es a su tiempo y su responsabilidad elegir su sanación.

10. No importa cuán dura haya sido tu niñez, cuán rotos fueron tus padres, cuánta falta de apoyo tengas, cuándo decides lograr tus metas y luchar, surge un poder de tu interior que hace que las cosas pasen aunque el panorama no sea perfecto.


Para Durán, es importante para todos, pero muy en especial para las mujeres, "reconocer los diversos tipos de violencia, las “banderas rojas” en relaciones, las agencias de ayuda sicosocial y sus derechos civiles, ya que en muchas ocasiones el desconocimiento de estos las lleva a ser victimizadas aún en los procesos judiciales". 

De acuerdo a estadísticas que compartió con EL DEBER, 1 de cada 3 mujeres sufren o han sufrido algún tipo de violencia de género.

Por otra parte, afirma que hace falta sensibilizar los sistemas de gobierno y justicia, para que en los procesos se vele no tan solo por el bienestar de la sobreviviente y sus hijos, sino también que sean empáticos desde la dignidad humana. 

"El compromiso colectivo de visibilizar y reconocer la violencia desde lo más micro ayudará a la toma de conciencia", concluye. 




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