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Michael Sayman, aquel niño que sorprendió al mundo al crear una exitosa aplicación a los 13 años y salvó a su familia de una crisis económica, el mismo que se convirtió, a los 17 años, en el empleado más joven de Facebook y luego en el manager de productos más joven de Google, ya es un adulto que pronto cumplirá 26 años y que no deja de asombrar a propios y extraños. En mayo, luego de dejar Twitter, anunció el lanzamiento de su nueva empresa Friendly Apps, que tiene como objetivo crear aplicaciones amigables y que en siete días recaudó $us 3 millones de aportes de inversionistas que, sin que todavía haya creado algún producto, confían en su talento, creatividad y el gran olfato que siempre ha tenido para detectar lo que los usuarios quieren de sus aplicaciones.

Luego de varios años sin visitar Bolivia, patria de su padre, Michael Sayman estuvo unos días en Santa Cruz de la Sierra, participando de la Feria Internacional del Libro como uno de los invitados especiales de la embajada de Estados Unidos y donde presentó su autobiografía App Kid en la que desmitifica la etiqueta de “niño genio”, con lo que lo bautizó la prensa, aborda sin prejuicios su decisión de desvelar su homosexualidad y la manera en que encara su trabajo. Además de dar una charla con pautas para los que quieran desarrollar una aplicación. 

En medio de una apretada agenda, Michael se dio tiempo para conversar con Extra acerca de su pasado, presente y su curiosa y peculiar manera de entender la vida y de encarar sus trabajos.
Amable, siempre sonriente y con la misma sencillez que tenía de niño, el diseñador de productos digitales, no solo ha dejado los frenillos, sino también la timidez que demostraba cuando se le hacían preguntas de su vida, aunque a momentos no deja de ruborizarse, pero que sabe disimular con una carcajada. 

“La forma de pensar de una persona cambia un montón de año en año. Uno va creciendo y se da cuenta de cosas y obviamente se dice así mismo, lo hubiera cambiado de esta u otra forma si lo hiciera de nuevo”, reflexiona cuando se le consulta cómo ve su vida en retrospectiva y luego de una breve pausa agrega: “Cuando escribí App Kid pude evaluar las diferentes etapas de mi vida y darme cuenta de que obviamente tuve dificultades, pero también hay cosas que pude hacer mejor y pensaba ‘ay soy pésimo’, pero lo que me di cuenta es que no importa cuántas aplicaciones haga en mi vida, igual voy a ser como cualquier humano que comete errores y que tengo la oportunidad de aprender de las cosas que hago. Así lo veo, no solo en los productos cuando pienso que hay que hacerlo de esta forma o de la otra, sino también en la parte personal; es decir la forma en que uno puede vivir con la familia o con sus amistades. Cosas que de repente no las entendía en su momento, pero que poco a poco en la medida que fui creciendo las aprendí bien rapidito”(risas).

En su autobiografía, como en diversas entrevistas Michael ha confesado que su niñez no fue tan idílica ni perfecta, gracias a su éxito en el desarrollo de aplicaciones móviles. Confiesa que se sentía forzado a presentar esa imagen y eso le producía mucha frustración y ansiedad. 

“Mi mamá siempre bromeaba de que era un niño con genio, porque si bien me veían todo feliz y campante en varias cosas, no tenía paciencia para muchas cosas, yo quería que las cosas funcionarán ya y me frustraba si no ocurría así. Con los años te das cuenta que tienes que controlar esas frustraciones y esa ansiedad. Hoy sé que la salud física se conecta con la salud mental.

 Por ejemplo, cuando era chiquito era gordito pesaba más de 90 kilos entonces estaba en una situación en la que si no tienes una salud física bien, a pesar de poder lograr todo esto con las aplicaciones, la salud mental va por otro lado (risas). Esas experiencias me guían en lo que estoy trabajando ahora en Friendly Apps, que es tratar de crear productos que ayuden a la gente a conectarse a través de la internet, pero que no hagan que al final termine agotada, cansada físicamente o que le dañe algún aspecto de su salud mental”, sostiene Sayman y agrega “Un niño de mi generación ha crecido con la computadora y nos ha ayudado y nos ayuda muchísimo y obviamente como generación la entendemos mucho, pero también nos ha causado un daño y es por eso que quiero hacer aplicaciones dirigidas a ayudar a las personas con su salud física y mental de nuevas maneras. Vamos a ver que tal me sale”.

Sin etiquetas
Ni genio ni superdotado, Michael Sayman asegura que nunca creyó en esas etiquetas con las que era descrito en titulares en los medios de comunicación o en las redes sociales. 

“Nunca me lo creí y eso fue gracias a mi mamá, que después de las charlas en las que yo hablaba me decía ‘Michael eso de genio no es verdad, solo que te dicen genio porque están ilusionados con lo que estás haciendo. Tú sabes que eres como cualquier otro, a ti te salen las cosas por suerte o lo que sea’, pero unos años después mi mamá me dijo ‘no te hubiera dicho eso, porque sí tienes talento. Se me pasó la mano’ (risas) . 

Ella tenía razón, por eso mi mensaje siempre ha sido que tuve suerte de estar en el tiempo adecuado con las aplicaciones adecuadas para crear lo que pude crear, pero cualquiera de nosotros lo puede hacer. No tienes que ser super inteligente para hacerlo” 

Sin embargo, esa atención de la gente y de los medios le quitó la posibilidad de vivir como un chico normal. Es que no a cualquiera Mark Zuckerberg le pide conocerlo y luego le extiende un cheque de seis cifras para que trabaje en Facebook. 

“No fue fácil no poder jugar con mis amigos, porque había una cámara siguiéndome por el colegio para un documental o cuando estaba en clases y todos los niños sabían que era el niño que había creado aplicaciones y tenía que tener ese papel de ‘inspirador’. Ahora me encanta ir a los parques de Disney y hacer todas esas cosas, porque antes no pude hacerlas” (risas)

En su autobiografía Sayman reconoce que al estar metido en el desarrollo de sus aplicaciones y en esas labores tuvo también un costo en sus relaciones sociales “Mis notas en el colegio eran pésimas. Llegaba al colegio a preguntar qué prueba había o qué tarea, porque estaba tan metido en mis cosas que no tenía ni idea de lo que estaba pasando alrededor mío ni con mis amigos. Me costó muchas amistades”, confiesa.

Sin embargo, fue gracias a su hermana, que es menor que él con un año y dos meses, que no se convirtió en un chico ensimismado y solitario. Ella siempre estaba con sus amigos en su casa, entonces Michael le pedía estar con ellos, incluso sin participar de lo que hacían. Se sentaba con su laptop y mientras programaba escuchaba sus charlas. Al final esos chicos fueron y son sus amigos actuales. 

Contribuciones
A lo largo de los años, Sayman contribuyó a productos de alto perfil como Instagram Stories, WhatsApp Status, YouTube Shorts y Roblox Graph, entre otros. En la última época estuvo en Twitter como ingeniero y diseñador de productos y donde tenía la intención de ayudar a la red social creando nuevas experiencias de productos para adolescentes a través de su equipo, pero después de que se anunció el acuerdo de adquisición de Elon Musk, los esfuerzos internos de desarrollo de productos se desaceleraron. Esa situación le dio un empujón para finalmente salir del gigante tecnológico para trabajar en lo suyo. 

No es falsa modestia, pero Michael es un convencido de que ha logrado tener éxito gracias a que es demasiado crédulo. “Cuando yo veía un video que me decía que cualquiera podía crear una aplicación o una página web yo lo creía. Cuando entré a trabajar a Facebook todas las paredes decían: ‘aquí tú puedes crear lo que tu quieras’, ‘puedes hacer lo que quieras, armar tu equipo, crear cosas nuevas’ y leía eso y me decía, ah ok tengo permiso para hacerlo. Después resulta que fui una de las pocas personas que en tres meses formó su propio equipo y empezamos a crear cosas nuevas que nadie estaba haciendo en la empresa. Después me preguntaron cómo lo había hecho. Les dije que solo seguí la sugerencia que decía en la pared, pero me dijeron que eso era solo propaganda (risas) Así más o menos es que cada vez que me pasa algo, es porque yo creo que lo puedo hacer, es algo chistoso es esa inocencia que me ayuda, no ser vivo, ser un poco burro” (risas).

Su método
Hijo de inmigrantes latinos en Estados Unidos, de padre boliviano y madre peruana, Michael Sayman es un emprendedor por naturaleza que insiste que fue su determinación, más que su ingenio lo que le llevó a pasar de la secundaria a Silicon Valley, pero también insiste en que cada persona tiene un potencial creativo que debe descubrir y potenciar.

En su caso él tiene algunos recursos, como trabajar donde se siente más cómodo, no siempre es en un escritorio, a veces lo hace de parado o caminando, haciendo pequeñas pausas de descanso para luego volver al problema, pero sobre todo escucha mucha música mientras trabaja y no es música relajante, porque en su playlist aparecen temas de Bad Bunny, Balvin, de otros reguetoneros, hip hop y pop. Eso sí, nunca toma ni gaseosas ni café, prefiere renovar energías durmiendo o en el gimnasio. 

Lejos de pensar que la rigurosidad y el orden contribuyen a un mejor trabajo creativo, Michael sostiene que la creatividad viene del desorden. 

“Por ejemplo, mi escritorio es un desorden, gran parte de mi mundo es un desorden, pero de ese desorden es que surgen las cosas nuevas, porque uno combina cosas que de repente no pensaba que se podían combinar antes”, insiste y agrega: “Lo que hago cuando busco soluciones creativas es conversar con diferentes personas. Cuantas más conversaciones tengo, más ideas me vienen. 

Les pregunto acerca de mis ideas y me emociona cuando tienen una opinión, ya sea que le guste o no, pero que tengan una opinión sobre lo que yo les dije, luego yo guardo esas opiniones y empiezo a conectarlas. Yo lo veo como que cada puntito de información es una cosa con un montón de tags, donde tú puedes poner un montón de hashtags y montón de claves a cada cosa, le pongo palabritas a cada puntito de información, entonces cuando quiero crear algo nuevo de algún tema o alguien habla de algo puedo juntar los puntitos que tengan parecida las cosas y unirlas a que formen una idea.

 Generalmente la gente tiende a organizarlas y ponerlas en listas en la cabeza. El problema con eso, para mí, es que uno a veces no puede combinar y hacer cosas nuevas. Es por eso que yo creo que la creatividad viene del desorden. Es un método que a mí me ha funcionado”, afirma y que seguramente utilizará en el desarrollo de sus próximas aplicaciones que están orientadas en el bienestar de la gente. 

Su libro

Michael Sayman empezó a escribir su autobiografía “App Kid: Como un hijo de inmigrantes consiguió un pedazo del Sueño Americano”(Penguin/ Random House) hace cuatro años con la esperanza de inspirar a otros jóvenes con su historia de logros, pero a la vez contando la parte oscura de su éxito. 

El libro, que salió publicado en septiembre de 2021, también le sirvió para compartir cómo, después de crecer en una comunidad donde se trataba con desprecio a los homosexuales, aprendió a estar orgulloso de su sexualidad como hombre gay. Parte de ese relato la dedica a contar cómo ha cambiado su vida, luego de decidir vivir sin ocultar sus emociones y sentimientos.

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