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Génesis 4:12 representó la oportunidad de conocer a una nueva voz en la literatura boliviana. El primer libro de Adhemar Manjón, publicado en 2016, fue una novela, que, para él fue una especie de instrumento de autoanálisis. 

Manjón retorna esa vez con una serie de historias, que se desarrollan en un fin de semana y están reunidas en Los fantasmas del sábado, la obra editada por 3600, que se presenta este martes, a las 19:00, en el salón Hernando Sanabria Fernández de la Feria Internacional de Libro de Santa Cruz.

_Rodrigo Hasbún comenta que el humor y la violencia hacen combustión en los cuentos de Los fantasmas del sábado ¿De qué manera logran encontrarse ambos elementos en las historias?

Soy consciente de los momentos de violencia pero no tanto de los de humor, ya que estos algunas veces no funcionan, o el lector los descubre en lugares que yo no había pensado. Pero sí, un poco mi apuesta fue esa, hacer un libro donde estos dos recursos, la violencia y el humor, se encontrarán y crearán situaciones patéticas, incómodas o ridículas sobre ciertos temas de Santa Cruz, como la hostilidad de la gente, por ejemplo.

_¿Qué te permitió publicar primero una novela (Génesis 4:12) y luego pasar al cuento?
No lo sé. Pensé que después de publicar mi primer libro en 2016 tendría las ideas más claras para el segundo, pero no fue así y recién a finales de 2018 me puse a escribir compulsivamente para ver qué saldría de todo eso. De ese montón de textos es que nació el segundo libro. Otra cosa es que Los fantasmas del sábado no sabría muy bien cómo etiquetarlo, porque para mí también funciona como una novelita que transcurre en un fin de semana, pero, a la vez, se puede leer cada historia de forma independiente.

_¿Qué te parece la edición de 3600?
En las dos experiencias que he tenido publicando mis libros disfruté mucho de conversar con mis editores. Las sugerencias o los que ellos comentaron en el texto fueron otro aprendizaje. En el caso de Los fantasmas del sábado, con Willy Camacho debatimos bastante el tema de la portada, yo quería algo menos directo, menos explícito, pero él me dio sus motivos también y al final me terminó torciendo el brazo. Ya viendo el producto final en mis manos, me doy cuenta de que tenía razón.

_¿Qué nombres destacas entre los nuevos autores bolivianos?
En poesía me gusta lo que está haciendo Graciela María González, que vive en Santa Cruz. En La Paz hay un movimiento de poesía que también es interesante y constante. Y un autor que no es nuevo pero que no es tan conocido (o tan ‘leído’) es el sucrense Máximo Pacheco. Su novela Los dos entierros de Eleuteria Aymas (publicada en 2019, que en realidad es una nueva edición del título original Huesos y cenizas, de 2004) es de las mejores obras nacionales que leí en este último tiempo.

_Después de Los fantasmas del sábado, ¿qué se viene?
Tampoco lo sé. La verdad no escribo de manera premeditada. Tengo algunas ideas acumuladas, pero no sabría cuál de ellas escoger para materializarlas. He aprendido a manejar la ansiedad respecto a no poder o no querer escribir. Me pone más ansioso no poder ver películas todos los días.  

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