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Cuando llegó la pandemia del Covid-19, muchos entraron en pánico. La información que se recibía era alarmista y se decía que el virus se podía propagar por medio de los alimentos, de las compras del supermercado, y así surgió la obsesión por la limpieza. Todos los productos que llegaban a la casa eran meticulosamente desinfectados

Ese drama, que se vivió en todo el mundo, fue desmentido por la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA) y el Departamento Norteamericano de Agricultura (USDA) que hicieron público un estudio que establece que el coronavirus no se transmite por medio de la comida ni de los artículos que se adquieren en los mercados. 

El estudio establece que las posibilidades de infección al tocar una superficie son extremadamente bajas. Resalta que se trata de una enfermedad respiratoria que se transmite de persona a persona, a diferencia de los virus gastrointestinales, que ingresan al cuerpo por los alimentos infectados que se consumen, informa el diario El Confidencial.



Los organismos de salud estadounidenses reiteran de que no hay evidencia epidemiológica de que los alimentos o los envases que los contienen sean una fuente de transmisión del Covid-19

Por su parte, la revista británica The Lancet publicó que la capacidad del virus para permanecer activo en superficies fue exagerada en los experimentos iniciales.

Esa alerta inicial hizo que la gente entre en pánico, algunos se obsesionaron con la desinfección y utilizaron artículos de limpieza no adecuados para los alimentos, por lo que hubo casos de intoxicación.




De esta forma, se recomienda lavar los alimentos como de costumbre, sin recurrir a desinfectantes fuertes, ya que el virus se transmite por medio de la nariz y por la boca, cuando se estornuda, tose, habla, ríe o canta, porque las gotículas se esparcen por el aire y pueden ingresar por los mismos lugares del rostro de otra persona.

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