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‘CarloSergio’, su nombre artístico, llevaba dos años en Estados Unidos, viviendo como en sueños: se casó con la mujer de su vida y, además, ella es bella, sicóloga de profesión y una famosa actriz y modelo de su misma ciudad, Santa Cruz, la querida Gisely Ayub. Ella migró para desarrollar su carrera actoral y él se fue para especializarse en Diseño Gráfico. El destino les sonreía.

“Pero la vida da vueltas”, dice Carlos Sergio Justiniano Ayassa, en la realidad, y un cáncer de colon agresivo dejó salir (u obligó) al artista que, sin saberlo, él también llevaba dentro. Hoy, con gastos exorbitantes, que no hay bolsillo que aguante, el dibujo se convirtió en un salvavidas anímico y económico. Su gran talento fue determinante.

“El dibujo me cambió la vida. Me da un motivo positivo para, a pesar del malestar o dolor, ponerme de pie e ir a mi escritorio y dibujar. Me ha conectado con mi pasión, lo que anímicamente me ayudó infinito y a la vez en lo económico, ya que no puedo ir a ningún lugar a trabajar porque mi cuerpo no me lo permite”, expresa desde Los Ángeles, donde instaló un cálido rincón creativo.

Jura que jamás se inscribió a un curso de dibujo, simplemente desde niño pasaba horas ‘garabateando’ lo que se le ocurría.

Y es sorprendente que ningún hábil maestro lo hubiera perfeccionado en técnicas de lápiz, grafito, carbón o tiza. “Me gusta mucho el realismo y mezclar algunas técnicas con lápiz y tinta. Más adelante tal vez descubra el óleo o el acrílico, pero por el momento quiero desarrollar bien el realismo”, expresa.

Amigos, compañeros de colegio, familiares y hasta desconocidos lo contactan vía Facebook y se convierten en clientes felices.

“Está creando trazos increíbles, inmortalizando fotos, miradas... es un capo. Y ahora dibuja a mi hija Emma (...) Tu mano nos regala arte”, escribió la orgullosa mamá de una bebé de rostro angelical y ojos azul cielo.

Pero no son solo humanos, son mascotas, imágenes cotidianas las que lo inspiran, una mejor que la otra, comprobando aquella frase que dice que la práctica hace al maestro.

El enemigo

En marzo de 2020 le diagnosticaron el mal, con los hospitales al límite por el covid-19. El diagnóstico que debería tardar dos semanas llegó en un mes y medio.

Desde entonces, junto a Gisely, se preparó para dar batalla, pero el enemigo resultó más fuerte de lo que se imaginó.

“Estábamos preparados para afrontarlo, sabiendo que sería duro, pero no es ni la mitad de lo que uno imagina. Aparte del dolor y el malestar físico está todo el aspecto emocional, angustia, ansiedad, insomnio, ataques de nervios, depresión, etc. He pasado por todos esos estados y mi madre y mi esposa, también”, cuenta.

Su esposa se convirtió en su principal sustento, entre sus clases de actuación lo cuida y coordina sus quimioterapias que recibe cada tres semanas.

En noviembre de 2020 extirparon el tumor en una cirugía que costó $us 127.000 y prescribieron dos ciclos de quimioterapia y de radiación para asegurarse de deshacer al enemigo.

Ya venció el primer ciclo de ‘quimios’. Estas le quitaron 20 kilos, pero no las ganas de vivir y de seguir creciendo como el artista CarloSergio Ayassa que exhibe su magia bajo ese nombre en ‘Face’.


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