Escucha esta nota aquí

Ayer se celebró el Día del Niño y por ello se llevaron a cabo diversos eventos en su honor, muchos de ellos relacionados con el arte. Se pudo apreciar que el teatro es una de las actividades preferidas, en la que los chicos dan rienda suelta a su imaginación y sentido del humor.

En la capital cruceña existe una compañía independiente de artes escénicas, Areteatro, dedicada a incentivar el arte en los chicos y que en la actualidad cuenta con 12 actores fijos, fuertes promesas de las tablas cruceñas.

Además de enseñarles técnicas básicas de actuación, Areteatro fomenta en los pequeños actores la lectura y escritura, oratoria, dicción, a perder el miedo escénico y a ser personas independientes que no temen enfrentar desafíos.

Los integrantes de Areteatro tienen una visión más crítica de la vida, manifiesta Alcides Nohé, que en 2018 creó la compañía y que desde entonces la dirige, habiendo puesto en escena cuatro obras infantiles desde entonces.

Explica que arete significa en guaraní fiesta, por lo que junto a la palabra teatro, representa a la gran fiesta del teatro, donde los niños se divierten haciendo arte.

El director del elenco cuenta que reciben niños entre siete y 13 años, quienes luego de aprender las técnicas básicas de actuación, pasan a formar parte del grupo de actores infantiles.

Recientemente pusieron en escena la obra Caperucita floja, una adaptación del dramaturgo mexicano Esteban Gil, que tuvo notable asistencia de público infantil y de mayores el fin de semana.

Nohé explica que en los talleres se enseña a los chicos a transmitir sentimientos, muchos de los cuales se tienen encerrados, y que por vergüenza o por falta de apoyo, no los demuestran.

Agrega que los padres deben apoyar las inquietudes y tendencias artísticas de los chicos. Que si ven que les gusta el teatro, que no lo lleven a ver solo puestas en escena, sino que lo inscriban en una escuela, donde formarán su espíritu de actor.

¿Qué gana la sociedad?

“Mucho”, dice el director de esta compañía infantil. “Se formarán ciudadanos responsables de sus actos, con sentido crítico frente al quehacer ciudadano. Un niño que aprecia el teatro tiene la mente abierta, sabe que no todo lo que brilla es oro y que más allá de su entorno hay una vida, tal vez diferente, a la que debe respetar”, expresa.

De igual manera, Nohé resalta que los chicos que practican arte son más sensibles y tolerantes, lo que es muy importante en la sociedad.

Comentarios