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Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un tercio de la producción mundial de alimentos es desechada anualmente en todo el planeta. Este porcentaje es mayor en los países desarrollados que en los estados en vías de desarrollo, calculando que, cada año, en Europa y América del Norte se desperdician entre 95 y 115 kilos de comida por persona, mientras que en África subsahariana, Asia meridional y Asia suboriental la cantidad de comida producida y no consumida es entre 6 y 11 kilos al año.

Además de ser una situación negativa social y económicamente, también contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero y en consecuencia potencia el calentamiento global.

El Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas compartió un listado de actividades básicas y prácticas para evitar el desperdicio de alimentos, con la que todos estaremos cuidando de nosotros, del prójimo y del planeta.

Toma nota:

Compra solo lo que necesitas. Planea tus comidas y haz una lista de la compras. Evita las compras impulsivas.

Escoge fruta y verdura fea. Las frutas y verduras con aspecto raro generalmente terminan en la basura, pero su sabor y propiedades son los mismos.

Revisa las etiquetas. Existe una gran diferencia entre "mejor antes de" y "consumir antes de" en las fechas de las etiquetas de los alimentos. En ocasiones, la comida sigue siendo segura para el consumo después de la fecha "mejor antes de", mientras que la etiqueta "consumir antes de" indica que el producto deja de ser comestible pasada esa fecha. 

Limita el plástico. Compra la mínima cantidad de productos envasados, lleva de casa tus propias bolsas.

Recicla papel, plástico, cristal y aluminio. Haciendo esto reducirás la cantidad de desechos que acaban en los vertederos.

Almacena la comida en orden. Al llenar la alacena y la heladera, sitúa al frente los productos más viejos y deja los nuevos al fondo. Una vez abiertos, usa envases herméticos para mantenerlos frescos.

¡No botes las sobras! Congélalas para otro día o transfórmalas en un plato diferente para el día siguiente. Si estás en un restaurante, ordena media porción si crees que una entera puede ser muy grande y pide para llevar lo que sobre. 

Prepara composta. Compostar restos de comida puede reducir el impacto del cambio climático mientras reciclas nutrientes y mejoras la salud de tu jardín. Destina un balde para cáscaras de frutas y verduras y ponlo en la tierra de tus plantas.