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Aunque los festejos por el centenario del nacimiento del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II del Reino Unido y padre de sus cuatro hijos, serán en junio del próximo año, la organización de dichos eventos, ha decidido que el príncipe Andrés, no participe en ninguno de ellos, debido a que su imagen le hace daño a la corona británica, luego de que fuese acusado de abuso sexual de menores de edad.

La soberana británica, que preside la organización del festejo, decidió que su hijo Andrés no asista a ninguna de las galas que tendrán lugar en varios sitios de Gran Bretaña. También se instruyó que no aparezca en las fotos que formarán parte de una exposición sobre los 100 años del príncipe Felipe, que se inaugurará a principios de 2021, en el palacio de Buckingham, informa la revista Hola.

Andrés, que aún conserva el título de duque de York y que es el octavo en la sucesión al trono, cumplió 60 años en febrero pasado. La corona británica definió que no hayan celebraciones para recordar la sexta década del nacimiento del príncipe. Por lo que dicho acontecimiento pasó inadvertido.

Todo esto se debe a que Andrés fue involucrado en el escándalo de los abusos sexuales a menores de edad por parte del millonario estadounidense Jeffrey Epstein, que el año pasado fue encontrado muerto en su celda de una cárcel en EEUU, donde esperaba su juicio por estos casos.



En una entrevista concedida a la BBC de Londres, que había sido programada para lavar la imagen del hijo de la reina Isabel, este admitió que era amigo de Epstein, que había asistido a fiestas en su casa y en hoteles de EEUU, pero que todo lo que pasaba ahí era de manera consentida.

En vez de ayudarlo con la entrevista, hundieron al príncipe, pues las chicas que iban a esos encuentros sociales eran menores de edad, lo que está penado por la ley. Y él admitió que fue varias veces. Después de dicho encuentro con la TV su imagen sufrió un embate, los sondeos de opinión lo condenaban y establecían que no merecía pertenecer a la familia real, que debe ser ejemplo de dignidad y de buen comportamiento.



Andrés se vio obligado a desaparecer del ojo público. Se sabe que está en el Reino Unido, pero se desconoce exactamente dónde. No ha asistido a ninguno de los actos de la realeza, ni de manera virtual, como lo han hecho sus padres, sus hermanos y sus sobrinos.

Estuvo discretamente presente en la boda de su hija Beatriz, en el castillo de Windsor, pero no apareció en ninguna fotografía. No tuvo celebración de cumpleaños y ahora la corona anuncia que no asistirá a los festejos del centenario del nacimiento de su padre, ni siquiera se lo podrá ver en fotos.

Andrés está esperando que lo citen a declarar ante la justicia de EEUU por el caso de abuso sexual a menores. Virginia Giuffre, una de las testigos del juicio dijo que el príncipe tuvo relaciones sexuales con ella cuando tenía 17 años, obligada por Epstein, que el noble inglés sabía perfectamente que se trataba de adolescentes y que se burlaba de dicha situación.



La corona británica no ha emitido ninguna opinión sobre dichos abusos sexuales a menores. Solo ha apartado a Andrés de todas sus actividades privadas y públicas. Y él, luego de su entrevista con la BBC no ha aparecido en ningún evento.