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Oficialmente empezó la temporada navideña en la Gran Manzana, la urbe, que a pesar de la pandemia se niega a dormir, se enorgullece de tener uno de los árboles navideños más hermosos y grandes del mundo, situado al ingreso del Rockefeller Center en Nueva York. Como desde hace muchos años se convierte en un atractivo turístico de la ciudad, en un lugar donde se reúnen las familias para tomarse fotos y disfrutar de este espectáculo visual.

Esta tradición data de 1933, nació cuando el multimillonario estadounidense John D. Rockefeller, mandó colocar afuera de su edificio un gran árbol navideño, para que la gente lo admire y se distraiga. Desde la primera vez, el abeto es traído desde Canadá, de la localidad de Oneonta, distante a 270 kilómetros de Nueva York y tardan dos semanas en llevarlo en camión.

El árbol mide 25 metros de alto, pesa 11 toneladas y le colocaron 50.000 foquitos LED multicolores que son ecológicos y consumen poca energía eléctrica. En la cima del abeto se puso una estrella integrada por tres millones de cristales de Swarovski, que pesa 400 kilos y que fue elaborada en 2018 por el arquitecto Daniel Libeskind, informa el diario La Vanguardia.



Alrededor del árbol, sobre la plaza del Rockefeller Center se ha acomodado una fastuosa decoración navideña, integrada por cientos de ángeles con sus trompetas que dejan escuchar tradicionales temas musicales de la temporada de fin de año.

Para la inauguración de este paseo navideño se produjo un gran show musical con la presencia de varios cantantes, bailarines, comediantes y maestros de ceremonias. Estuvo presente la famosa Dolly Parton, la banda The Goo Goo Dolls, la solista Tory Kelly, el grupo Pentatonix, Gwen Stefani y las atractivas animadoras Rockettes del Radio City Music Hall de Nueva York.



El show duró dos horas y hubo poco público presente, debido a que los organizadores dispusieron espacios muy limitados para la gente, pues tenían que respetar el distanciamiento social dispuesto por las autoridades de la ciudad. Sin embargo varios canales de televisión lo transmitieron en directo, lo mismo que las redes sociales, por lo que estiman los organizadores que lo vieron más de 10 millones de personas en todo EEUU.

Este año se siguió la tradición, solo que hubo un detalle que lo hizo diferente. Cuando se encendieron las luces del árbol se dieron cuenta de que en una de sus ramas había un buho, que miraba tranquilo todo lo que pasaba a su alrededor y que había viajado desde Canadá. El ave fue bajado con cuidado por funcionarios del Zoológico de la ciudad, calentado, porque hace mucho frío, le dieron de comer y después lo soltaron en los bosques del Parque Central.



Cada año el árbol navideño del Rockefeller Center tiene un tema social al que rinde homenaje. En 2020 es en honor de las víctimas del coronavirus en todo el mundo, a quienes se recuerda con luces de colores, con la esperanza de que la pandemia pronto pasará y se volverá a la normalidad. Otros años se ha recordado a los enfermos de Sida, a las Torres Gemelas derribadas en un ataque terrorista, a los combatientes en las guerras, a la lucha por el medio ambiente, entre otros.

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