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Un candidato a presidente de Ecuador está a punto de dar un discurso, pero también está a punto de orinarse. Finalmente, se orina en la tarima, moja un cable, se electrocuta y muere, desatando así una trama que implica un mundo subterráneo de ciegos, mujeres desaparecidas, un periodista que busca la verdad y mucha corrupción. Todo eso tiene Poso Wells, la novela de la autora ecuatoriana Gabriela Alemán que la editorial El Cuervo tiene como novedad en la Feria del Libro de Santa Cruz. 

Publicada por primera vez en 2007, Poso Wells ha sido editada en varios países y fue traducida a diferentes idiomas. Alemán respondió este breve cuestionario para EL DEBER:

_¿Qué te parece que después de 15 años tu novela siga editándose en otros países? Y a partir de esta pregunta ¿qué pensás que haya tardado ese tiempo en llegar a Bolivia?

Me encanta que Poso Wells rompa con la lógica del mercado que se impone sobre todas las actividades humanas. Un libro desaparece de las vitrinas en pocos años, existe una lógica (que apenas se cuestiona) donde los nuevos textos deben desplazar a los anteriores, cuando pueden convivir y dialogar. Y Poso Wells apuesta por el humor, por navegar en temas que no desparecen (la amistad, la solidaridad, la preocupación por el futuro y nuestra convivencia con la naturaleza) y, porque no desaparece, por indagar sobre la corrupción. Pienso que la sátira nos permite ver lo que está frente a nuestros ojos de una manera diferente. Quince años es mucho tiempo y es poco tiempo, y es el tiempo que debió pasar para que el libro llegue a Bolivia después de aparecer en varios países e idiomas y me encanta que lo haya hecho en El cuervo, un proyecto editorial que admiro y admiramos muchos en el resto de Latinoamérica.

_Tu novela nació en parte después de una crisis política que vivía Ecuador ¿Cómo creés que se lee hoy esto? ¿Cuánto creés que ha cambiado la realidad política en tu país?

Las crisis políticas en Ecuador son una constante, son algo con lo que convivimos. Siempre parece que nos enfrentamos, en época electoral, no a una elección del mejor candidato sino del menos malo y, luego, la vida continúa: las pequeñas luchas políticas, las organizaciones barriales que no se rinden, los distintos grupos que se organizan para trabajar a favor de los derechos humanos, llegan nuevas generaciones, las anteriores siguen marchando y proponiendo salidas ajenas al sistema.

_¿En qué momento surge la idea de escribir el libro basándote en El país de los ciegos de HG Wells?

Cuando estaba organizando mi librero y cayó El país de los ciegos en mis manos y dejé de hacer lo que hacía y me puse a releer el libro. Nunca deja de intrigarme que HG Wells, que nunca conoció Ecuador, haya situado esa historia en los Andes ecuatorianos: en un país de ciegos. Pensar en nuestra ceguera y en la situación política hizo que quisiera conectar esas dos cosas. Escribir el libro solo fue buscar cómo mejor hacerlo.

_¿Cuál es la importancia que le das al humor en tu obra?

El humor es una constancia en mis libros. Hasta en Humo, una novela que habla de temas complejos, de una dictadura, de la Guerra del Chaco, hice un espacio para que entrara el humor, para que el lector pudiera reacomodarse en el asiento para continuar leyendo, para que adquiriera una nueva perspectiva sobre el personaje que cuenta un chiste y descubre que existe la posibilidad de ver una situación desde varios ángulos. Me parece que el humor apuesta a la vida, al cambio, a la posibilidad de seguir y no bajar los brazos, de burlarse del poder. Soy una pesimista que sigue creyendo en la gente con sentido del humor.

_Mencionaste alguna vez que el cómic fue otra influencia para Poso Wells ¿Qué autores o libros de cómics son tus favoritos?

Neil Gaiman, Aline Kominsky, Diane Noomin, Vanessa Peñuela B., powerpaola, Marjane Satrapi, Debbie Drechsler, Amadeo y Renzo González, Fabián Patinho, Marcela Trujillo.


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