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Quién diría, la actriz británica Kate Winslet, la famosa protagonista del filme Titanic, que con solo 45 años ha ganado un Óscar, cuatro Globos de Oro, un Grammy, un Emmy, tuvo un inicio en la actuación nada feliz. Desde niña quiso ser actriz, siempre estaba en los escenarios de su colegio, sin embargo sus compañeros se burlaban de ella porque casi siempre estaba con algunos kilos de más. Hasta sus profesores no la tomaban muy en cuenta porque decían que "una gordita no podía protagonizar una obra de teatro".

Si bien esa situación la afectaba (la hacía sentir mal, lloraba y lamentaba tener sobrepeso), podían más sus deseos de ser actriz, y su amor por la actuación. Ella insistía, se presentaba a la selección de actores en las obras y aunque sea un rol muy secundario le servía para demostrar su talento.



En sus padres tenía a sus grandes soportes en su camino a la actuación profesional. Aunque eran trabajadores en áreas que no estaban relacionadas con el arte, les encantaba el teatro y el cine, y alentaban a su hija a encontrar el camino a los escenarios. Terminado el colegio se trasladó a Londres donde hizo audición para varias obras, donde volvió a toparse con el obstáculo de su peso, pues le decían que estaba excedida de peso. Sin embargo, insistía y de a poco fue mostrando su talento en las tablas y empezaron a tomarla en cuenta. 

En 1991 debutó en la televisión, en la serie Dark Season, producida por la BBC. Luego llegaron otros papeles y al año siguiente tuvo un pequeño rol en una película, que también la ayudó a hacerse un poco más conocida. En 1994 fue seleccionada para protagonizar el filme Criaturas celestiales, que le abrió las puertas del mundo del cine. Después vinieron otros trabajos y los productores valoraban en Kate su gran talento y sus disciplina.

En 1997, cuando solo tenía 22 años, llegó la gran oportunidad profesional para Kate Winslet. El director James Cameron le hizo llegar el guion de la película Titanic, para que lo leyera y se visualice interpretando a Rose. Poco antes de decidirse se reunió con su amiga la actriz Emma Thompson y le contó sobre la propuesta que le estaban haciendo. Ella le dijo, "cariño, esto lo tienes que aceptar". Le hizo caso y se incorporó a una de las producciones más grandes en la historia del cine.

Y ahí estaba la joven Kate, con todas sus inseguridades personales, pero también con su talento histriónico que hacía que los productores se olvidaran de su físico, para centrarse en su talento y en su profesionalismo. La actriz después contó que sufrió mucho durante la filmación, porque sentía que estaba pasada de peso y que eso se vería notoriamente en la pantalla. Sobre todo en la escena de amor que llevó a cabo con Leonardo DiCaprio, donde tuvo que quitarse la ropa y dejó ver su figura. Dice que su compañero de actuación le ayudó mucho, que la tapaba y estaba pendiente de que no se vea mucho su cuerpo, lo mismo que el director Cameron, que buscaba los encuadres donde se exhiba su piel lo menos posible.

Se estrenó Titanic y se convirtió en un fenómeno social, cultural y económico que trascendió lo cinematográfico. Pasó a ser la película más exitosa hasta ese entonces. Todos querían saber sobre la vida de la actriz Kate Winslet, qué hacía en su día a día, con quien vivía, quien era su pareja, que le gusta, es decir todo. Aquella situación la abrumaba y hasta la molestaba, dice que cuando abría la puerta de su casa siempre habían fotógrafos esperando a que salga, la seguían a todas partes, desde el supermercado hasta al médico.



Cuenta que su vida después de Titanic cambió totalmente. Ya no tenía privacidad, no vivía tranquila pues sabía que siempre había alguien espiándola, por lo que también sufrió mucho. Además la prensa británica la hostigó demasiado, que no la dejaban vivir en paz ni un solo momento y se inventaban historias. Tuvo que ir al siquiatra para que la ayude a controlar esa situación, pues no se sentía bien, se volvió desconfiada y siempre estaba a la defensiva, pues creía que la perseguían y que la gente la buscaba solo por interés.

Después de Titanic trabajó en otras películas exitosas y se convirtió en una de las actrices más valoradas de Hollywood. Atrás quedaron sus años de jovencita insegura y acomplejada por supeso. Ahora era la gran actriz, considerada una de las más hermosas y talentosas. Ganadora de múltiples premios y a quien los directores y productores querían tener en sus filmes porque su presencia les garantizaba el éxito de taquilla.

Se ha casado tres veces, desde 2012 está unida en matrimonio con Ned Rocknroll, y es madre de tres niños, Mía Honey Threapleton, Joe Alfie Mendes y Bear Blaze, con quienes vive en Sussex Ocidental, Reino Unido. Cuando acepta trabajar en una cinta se lleva a sus tres chicos a los sets de filmación y hace que coincidan sus vacaciones con el tiempo de rodaje, pues dice que no le gusta dejarlos solos o con niñeras en su casa y prefiere tenerlos siempre a su lado.



Kate Winlest pasó de considerarse  un patito feo a sentirse una mujer plena

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